
Ra: God of the Sun
Did you knew that the supreme god Ra, battled every single night against Apophis, a snake that is the incarnation of chaos it self?

Did you knew that the supreme god Ra, battled every single night against Apophis, a snake that is the incarnation of chaos it self?
Crecer duele, pero quedarse atrapado en una mentira cómoda duele más a largo plazo. Cuestionar lo que siempre hemos dado por sentado no es falta de convicción, es exceso de valentía.
¿Cuándo fue la última vez que te permitiste cambiar de opinión sobre algo 'sagrado?
Al comparar mitos de Mesopotamia, Egipto, China, Mesoamérica y África, encontré algo que me llamó mucho la atención: muchas culturas describen a los seres humanos como si fueran una obra de alfarería.
No hablo solo de Génesis. El motivo aparece una y otra vez:
Atrahasis: Nintu mezcla arcilla con la sangre de un dios sacrificado para crear a los primeros trabajadores humanos.
Enuma Elish: la humanidad surge de la sangre de Kingu, el enemigo derrotado por Marduk.
Khnum (Egipto): modela a cada persona en un torno de alfarero con el barro del Nilo.
Nüwa (China): crea a algunos humanos cuidadosamente con las manos y a otros salpicando barro con una cuerda, explicando así la diferencia entre nobles y plebeyos.
Popol Vuh: los hombres de barro fracasan; solo los de maíz sobreviven.
Kokyangwuti (Hopi): usa tierras de distintos colores para formar diferentes pueblos.
Tradiciones shilluk y nubias: el color de la arcilla o el tiempo de cocción explica la diversidad humana.
Génesis 2:7: Yahvé forma (hebreo yatsar, el verbo técnico del alfarero) al hombre del polvo de la tierra y le insufla aliento de vida.
Lo interesante es que estos relatos parecen organizarse en dos grandes patrones:
En algunas tradiciones, la diferencia entre pueblos se explica por tierras de colores distintos o por materiales diferentes desde el momento de la creación.
En otras, todos provienen del mismo barro, pero cambia la manera de trabajarlo: modelado cuidadoso, producción en masa, cocción más o menos prolongada, o incluso el estado del artesano (como Obatalá en la tradición yoruba).
Mi hipótesis en El hombre hecho del barro es que el barro no solo simboliza “humildad” o “origen terrestre”. También puede reflejar la experiencia material de sociedades agrícolas y alfareras. El mismo oficio que produce vasijas para almacenar grano y agua se convierte en el modelo para explicar cómo se fabrica un ser humano.
Incluso el Popol Vuh encaja en esta lectura: el barro falla porque se deshace con la lluvia, como una pieza de cerámica sin cocer; el material correcto termina siendo el maíz, precisamente el alimento del que dependía la civilización maya.
No afirmo que todos estos mitos tengan un origen común. Lo que propongo es que comparten una intuición tecnológica y social:
La humanidad es concebida como algo moldeado, trabajado y animado, del mismo modo que una comunidad transforma la tierra en los objetos que sostienen su propia supervivencia.
En otras palabras, quizá los antiguos no imaginaban a los dioses como ingenieros abstractos, sino como alfareros, artesanos y agricultores.
¿Qué opinan? ¿Creen que el motivo del barro refleja una memoria compartida de sociedades agrícolas, o simplemente una metáfora universal demasiado básica para indicar una conexión más profunda?
Cada 52 años, los aztecas celebraban un ritual que, según creían, mantenía vivo el sol y el mundo en movimiento. Esta era la Ceremonia del Fuego Nuevo, también llamada la Unión de los Años, y era el evento más importante de su calendario religioso. Si el ritual fallaba, los aztecas creían que su civilización y posiblemente el mundo llegaría a su fin.
La ceremonia se llamaba Ceremonia del Fuego Nuevo o Unión de los Años; los aztecas la denominaban Toxhiuhmolpilia.
Fecha: Se celebraba cada 52 años en noviembre, cuando finalizaba un ciclo solar azteca completo.
Propósito: El ritual tenía como objetivo renovar el sol e iniciar otro ciclo de 52 años.
Significado: Era el evento religioso más importante en la vida azteca.
Acción ritual: Las fuentes describen a sacerdotes realizando un sacrificio humano e intentando encender un fuego sagrado para asegurar el regreso del sol.
Miedo al fracaso: Si el fuego no prendía, los aztecas creían que vendrían monstruos y la humanidad sería destruida.
Los aztecas utilizaban un sistema de calendario basado en ciclos largos, y el final de un período de 52 años se consideraba un momento peligroso. La Ceremonia del Fuego Nuevo marcaba ese punto de inflexión y tenía como objetivo restablecer el orden cósmico.
Este ritual muestra la profunda conexión que los aztecas establecían entre religión, tiempo y supervivencia. También revela una idea fundamental en la creencia azteca: las acciones humanas podían ayudar a mantener el movimiento del sol y la vida del universo.
Es común pensar que en la Mitología Romana, sus dioses eran simplemente versiones de los dioses griegos con nombres diferentes. Júpiter sería Zeus, Marte sería Ares y Venus sería Afrodita. Pero, no todas las divinidades romanas encajan en esa comparación.
Algunas surgieron de las propias creencias de Roma.
Jano era el dios de los comienzos, los finales y las transiciones. Se le representaba con dos rostros, uno mirando al pasado y otro al futuro. Su importancia era tal que el primer mes del año, enero (Ianuarius), recibió su nombre.
Quirino era una antigua divinidad asociada con la comunidad romana y la ciudadanía. Con el tiempo fue identificado con Rómulo, el legendario fundador de Roma, elevado al rango de dios tras su muerte.
Términus era el dios de los límites y las fronteras. Los romanos colocaban piedras que marcaban propiedades y territorios bajo su protección. Su culto reflejaba la importancia que Roma otorgaba al orden y al respeto por los acuerdos.
Pales era una divinidad vinculada a los pastores, los rebaños y la vida rural. En su honor se celebraba la fiesta de las Parilia, una antigua festividad relacionada con la purificación y la protección del ganado.
Estos dioses muestran que la religión romana no fue únicamente una copia de la mitología griega. También tenía tradiciones propias.
Durante siglos, la mayoría de las personas ha conocido una sola versión de la creación: Adán y Eva como la primera pareja de la humanidad.
Sin embargo, algunas tradiciones judías medievales conservan una historia diferente. Según estos relatos, antes de Eva habría existido una mujer llamada Lilith, creada del mismo barro que Adán y considerada su igual. La leyenda cuenta que se negó a aceptar una posición de subordinación y abandonó voluntariamente el Edén.
Lo interesante es que esta historia no aparece en el Génesis tal como lo conocemos. La imagen de Lilith como primera esposa de Adán surge principalmente en textos medievales como el Alfabeto de Ben Sira, donde se mezclan antiguas tradiciones, folclore y reflexiones religiosas.
Con el paso del tiempo, la figura de Lilith fue transformándose. Lo que en algunos relatos aparece como una mujer rebelde e independiente terminó convirtiéndose en un demonio nocturno dentro de diversas tradiciones.
Sigue Cuestionando
En 1859, la Revue Spirite de Allan Kardec publicó un fragmento de sonata que, según los espiritistas de la época, había sido dictado por el espíritu de Wolfgang Amadeus Mozart al médium Brion d'Orgeval.
Dos años después, aquella extraña partitura terminó vinculada a Barcelona.
En 1861 llegó desde Francia un cargamento de libros y publicaciones espiritistas que fue confiscado por orden eclesiástica. El 9 de octubre, cientos de aquellas obras fueron quemadas públicamente en la explanada de la ciudad, en la zona que hoy ocupa el Parc de la Ciutadella, en el conocido como Auto de Fe de Barcelona.
Entre los títulos condenados figuraba el "Fragmento de una Sonata, dictado por el Espíritu Mozart".
No existe ninguna prueba de que Mozart tuviera relación alguna con aquella música. Lo curioso y documentado es que una partitura publicada como obra póstuma del compositor, supuestamente transmitida desde el más allá, terminó siendo quemada públicamente en Barcelona.