Es favorecedor la admiración de un otro, o puede limitarnos en cierto punto?
Miren, por solo un comentario, agregaré un poco de mi opinión, jeje...
La pregunta nace porque admiro intelectualmente a alguien que logra redactar sus ideas de forma muy clara, respaldándolas con puntos verificables. Esto es algo que a mí me cuesta concretar, ya que no suelo buscar fuentes antes de proponer una idea y termino quedándome en meras suposiciones.
El dilema es que esto me lleva a pensar en un ideal subjetivo: algo que no me agrada del todo, pero que podría llegar a ser.
De ahí me surge la duda: ¿la admiración debería quedar fuera de la construcción del "yo"? ¿O está bien en cierto punto?
Por un lado, ver que un ideal es posible puede llevar a perseguirlo hasta el agotamiento si no se alcanza. Por otro lado, admirar no significa cegarse ante los errores del otro. Soy consciente de que, al basar tanto las ideas propias en ajenas, se corre el riesgo de repetir lo que se ve sin pensar de forma autónoma, o de generar reflexiones con falta de profundidad.
Nya
¿Qué opinan ustedes sobre este límite entre admirar como motor o como freno?