Las fases del duelo en los falsos autores

Las fases del duelo en los falsos autores

Hola, grupo:

Quisiera presentar un breve ensayo que he escrito acerca de los falsos autores que usan IA y su manera de afrontar las consecuencias de sus acciones. Con este escrito busco alentar un debate sobre los falsos autores que, cada dos por tres, pululan por los grupos de escritura.

¿Qué opinas de los falsos autores?

___

Introducción

La IA está revolucionando todos los aspectos de nuestra vida y se espera que esto sea sólo el principio. Con las revoluciones siempre llegan efectos positivos y negativos. Es inevitable. El problema real viene cuando sus beneficiarios —con o sin escrúpulos— intentan ocultar su utilización o buscan la manera de justificar que dicha tecnología y sus consecuencias estén por encima de la ética y de los principios básicos de nuestra convivencia en sociedad.

Entre otros campos del saber, la escritura y la literatura —en el sentido amplio de la palabra— son parcelas muy fértiles para el uso de la IA. Editoriales, empresas de noticias y aspirantes a autores encuentran, de repente, una manera más barata y rápida de generar contenidos con que lucrarse. O, en el caso de los últimos, de soñar con que podrán ganar mucho dinero por la venta de sus libros generados por IA.

Junto con el reciente fenómeno de vibe coding en el ámbito del desarrollo de software, tenemos a miles de individuos —demasiados— que creen haber hallado la panacea universal y se lanzan a crear un web de autor, sus imágenes de cabecera, sus diseños de cubierta y todo un aluvión de contenidos artificiales con que deslumbrar a incautos.

Esta entrada va dedicada específicamente a denunciar las acciones deshonestas e inmorales de aquellas personas que, con total voluntad y conciencia de dolo, no dudan en cometer fraude al presentar y publicar novelas y otros textos generados por IA como si fuesen de su propia autoría.

Los falsos autores que incurren estas prácticas suelen mostrar un patrón muy común de comportamiento y respuesta cuando las evidencias anteriores se ponen de manifiesto. A modo de ejemplo ilustrativo, he decidido tomar la descripción de las cinco fases del duelo según el modelo de Kübler-Ross, para comparar cada una de estas etapas con la conducta exhibida por quienes saben que han sido descubiertos en su mala praxis.

Las fases del duelo en los falsos autores

Tras meses de experiencia tratando con falsos autores y sus obras generadas por IA en grupos de Reddit (especialmente en r/escribir y r/escritura), me he ido fijando en que los argumentos de tales usuarios se asemejan a las cinco fases del duelo:

  1. Negación: El autor reacciona con sorpresa ante la acusación de IA. No es capaz de entender cómo ha sido descubierto. Lo niega rotundamente.
  2. Ira (o rabia): El autor defiende con vehemencia que la historia, el mundo, los personajes y demás son sus ideas. Afirma que lleva meses o años trabajando en el proyecto. Puede adoptar una actitud hostil (denunciar comentarios falsamente) o huidiza.
  3. Negociación: El autor justifica su uso de la IA para gramática, ortografía, etc, y confiesa sutilmente que toda o gran parte de su obra es gracias a la IA. 
  4. Depresión (o tristeza profunda): El autor huye y abandona la conversación (o incluso elimina su cuenta en redes sociales) al ver que es incapaz de sostener su argumento.
  5. Aceptación: El autor acepta o admite que ha usado IA. Puede evolucionar hacia un nuevo intento de colársela a alguien mediante publicidad engañosa (punto 1) o desistir por honradez o escarmiento. Normalmente ocurre lo primero, una y otra vez...

Conclusión

Las creaciones con IA no están exentas de problemas prácticos, aparte de los meramente teóricos. Los falsos autores no sólo persiguen engañar a los demás; sino que también son víctimas de su propia ensoñación cuando piensan que su utilización de la IA les permitirá alcanzar aquello con lo que sueñan.

Por ahora, las grandes empresas editoriales y de traducción sí logran salirse con la suya al prescindir de correctores, traductores y de otros expertos necesarios en las publicaciones de libros.

Sin embargo, tarde o temprano, todos aquellos que apuestan por la IA para prescindir del valor humano estarán condenadas por los mecanismos del mercado: si no existe un factor diferenciador en calidad (porque todo estará hecho con IA), casi todas estas empresillas ya no tendrán ningún nicho al que aferrarse.

Y a ello se le sumará el paulatino deterioro de la IA generativa conforme se intoxique con textos que haya generado una versión de sí misma en un momento pasado. Y esto, ante el gran volumen de los datos y las dificultades de filtrarlo, ocurrirá indefectiblemente.

u/drakegalley — 4 days ago

[Dracotopía] Entrevista a un dragón ganadero

Hola, grupo:

Aquí vengo con un texto metaliterario sobre mi saga de Dracotopía.

Hoy expongo una entrevista ficticia realizada por el Consorcio Ganadero Nacional (CGN), en el contexto de mi mundo, a un dragón que acaba de asumir la dirección general de la famosa Dragonada de Medialuna.

Con un propósito experimental, similar a las vanguardias de inicios del siglo XX, concibo estas entrevistas como microrrelatos en sí mismos.

Estos textos tienen el objetivo de mostrar en primera persona cuál es el modo de vida de una civilización en que conviven humanos y dragones. Al igual que ocurre en las entrevistas reales publicadas en revistas especializadas, los personajes de este mundo se expresan como si su realidad fuera tan real como la nuestra y dan por hecho un conocimiento especializado por parte de sus lectores u oyentes.

¡Disfrutadlo!

___

Entrevista a un dragón ganadero

Para la entrevista de este mes tenemos con nosotros a un entrevistado muy particular. Ólmar Nuberith, un exempleado y residente de la Dragonada de Medialuna, ha asumido la administración de este centro con el fin de volver a la actividad ganadera.

Los miembros del Consocio, entusiasmados por la reapertura de tan célebre ganadería, se han desplazado hasta la hacienda de la condesa para ahondar en los detalles de esta noticia tan inesperada. Durante la visita también nos hemos informado acerca de las últimas innovaciones desarrolladas por la nueva empresa de doña Malira Jansey.

[E: Entrevistador; O: Ólmar]

E: Buenos días, Ólmar. Gracias por recibirnos a las puertas de vuestra granja. Todavía nos cuesta entender qué significa este anuncio de que tomarás las riendas de la Dragonada de Medialuna. ¿Significa eso que la familia Jansey u otra entidad continuará con la crianza de dragones argénteos? ¿Qué implicaciones tendrá para el comercio nacional?

O: Hola a todos. Como ya sabéis, he servido durante décadas a la familia Jansey como bestia de servicio hasta que la señorita Malira decidió cerrar el centro para fundar su empresa de innovaciones informáticas. Debido a la situación de mi manada, y a la necesidad de que nuestros miembros más jóvenes se eduquen y encuentren trabajo, hemos decidido volver a trabajar con empresas locales y extranjeras.

E: ¿Tu ama, doña Malira Jansey, te ha asignado el cargo de administrador? ¿Cuál es la relación entre ella, su nueva empresa y la Dragonada de Medialuna?

O: La señorita Malira decidió cesar su participación en la ganadería por razones éticas. Ella siempre ha buscado lo mejor para su ganado y, siguiendo las máximas virtuosistas, no considera que los dragones tengamos el deber de trabajar. Es feliz con vernos pastar y crecer. Fuimos nosotros quienes le propusimos la posibilidad de continuar con el negocio familiar para así sufragar nuestros gastos de mantenimiento. Aspiramos a ganarnos nuestro sustento sin suponer una carga.

E: ¿Quieres decir, por tanto, que tu dueña no es o no será responsable de esta continuidad?

O: En efecto. La señorita Malira nos cedió la totalidad de nuestros espacios y desea responsabilizarse únicamente de su nueva empresa. Por deseo expreso de su persona, a partir de ahora, la Dragonada de Medialuna pertenece únicamente a los dragones que hemos compartido todos estos años con la familia. Seremos nosotros, conmigo a la cabeza, quienes definiremos las líneas de acción y buscaremos proseguir una actividad enraizada en las costumbres de nuestra gran manada sin depender de los humanos.

E: No es la primera vez que nos encontramos con alguna empresa ganadera fundada o gestionada por el propio ganado draquino que brinda sus servicios. Si bien, a muchos miembros del Consorcio les resultará llamativo, o difícil de creer, que un centro tan importante cambie de manos a garras tan repentinamente.

O: Como les he explicado, la señorita Malira se ha limitado a aceptar nuestra elección de autogestionarnos. Ella, con buena intención, nos expresó sus sugerencias acerca de cómo deberíamos organizarnos y me propuso a mí como administrador general. Nuestros alfas me eligieron. Juntos aspiramos a regresar a nuestros orígenes y explorar nuevas líneas de negocio, como el cultivo de cítricos.

E: Según figura en Dracogamia, doña Malira Jansey sigue siendo tu dueña. A nivel legal, ello implica que dispone de potestad para actuar en tu nombre siempre que fuere en merced de ti o de tus descendientes. ¿No interferirá su rol con tu cargo?

O: Una cosa no tiene que ver con la otra. No he querido renunciar a su tutela porque valoro su manejo y me enorgullece servir a su familia. Conservo mi microchip y renuevo periódicamente mi marcaje de alheña por los vínculos que nos unen. No obstante, me ha concedido plena libertad de ejecución. Solamente asumirá una labor de supervisión, sin ánimo de interferir ni de asumir control alguno sobre nosotros o las estrategias empresariales. Su empresa y la nuestra serán socias, pero independientes la una de la otra.

E: Y dinos, Ólmar. ¿Te sientes preparado para esta responsabilidad tan grande? ¿Estimas que tu experiencia como trajinante bastará para estar a la altura? ¿Serás capaz de pasar de ser un animal de tiro que va guiado por las calles a convertirte en el director del mayor criadero de dragones argénteos de la nación? ¿Cómo casa tu condición de dragón tutelado con la de tutelar a cientos de familiares y de manejarlos como lo requiere un centro ganadero? Una buena parte del sector pone en duda que los dragones, como especie dignamente subordinada, posea ese «instinto particular» que requieren los negocios.

O: Uf… Son preguntas difíciles de responder de antepata. Aun así, confío en mí mismo. Creo que cualquier dragón puede adaptarse y adoptar el papel de «guiador» si se esfuerza por darle al coco. Aunque a los humanos se os dé mejor dirigir y a nosotros ser dirigidos, siempre logra más quien quiere lograr algo que quien está dotado para conseguirlo. Y para ello pongo el caso de mi hermana. Aun cuando me costó aceptarlo al principio, estoy muy orgulloso de que tomara la decisión de escoger su propio rumbo. Tal vez yo no sea el dragón más listo ni formado para ser el administrador general de una dragonada. Sin embargo, hay circunstancias en que nuestras familias nos necesitan y debemos esforzarnos por el bien de todos.

E: Es cierto, Ólmar. Has respondido con soltura a las vacilaciones típicas de muchos seres humanos cuando los dragones obráis por vuestro propio arbitrio. A pesar de ello, hay un tema en concreto que se nos antoja muy complicado. ¿Cómo gestionarás los cruzamientos de tus congéneres para perpetuar los rasgos de tu casta y maximizar vuestro valor comercial? Sin ir más lejos, tú estás castrado por una deformidad de condición hereditaria. ¿Estarías dispuesto a proponer la castración de los miembros menos aptos de tu manada?

O: El motivo que llevó al cierre de nuestra dragonada fue, precisamente, el incentivo malicioso que existe a la hora de rentabilizar nuestra crianza. Estamos convencidos de que podremos continuar ofreciendo un servicio a nuestra sociedad biespecie sin menoscabar el libre albedrío. Esto viene a decir que nosotros, al igual que nuestros ganaderos durante ocho generaciones, propondremos cruces y emparejamientos adecuados para que nazcan crías sanas. Y ello incluye avisar a quienes, por infortunio, no puedan garantizar el estado de su descendencia. La principal diferencia radicará en que no favoreceremos concesiones o prebendas para convencer, so pena de los criterios estatales.

E: Hasta el momento, vuestra dragonada había sido muy selectiva con la admisión de solicitudes presentadas por dragones externos para alojarse e integrarse en el centro, con el fin de preservar la pureza de vuestros linajes. ¿Seréis ahora más tolerantes con dragones híbridos o procedentes de otros criaderos? ¿Se producirá un efecto llamada entre migradores y solicitantes, motivado por este paso a una gestión 100 % draconiana?

O: Dependerá de cada situación particular y de la cantidad de congéneres que vinieren. Cabe destacar que la señorita Malira nunca ha discriminado a ningún dragón por su raza. Al igual que cualquier empresa selecciona a sus empleados según su adecuación al puesto, nosotros intentaremos dar cabida a quienes puedan aportarnos. Por limitaciones de espacio y servicios, no hay sitio para alojar a todos los que se postulan ni tampoco sabríamos encontrarles empleo o un emparejamiento adecuado con los medios de que disponemos.

E: Si se diere el caso de unas políticas más relajadas, en cuanto a cruzamientos y la diversidad de vuestros inquilinos, los inspectores del Ministerio de Ganadería podrían retirar su sello de denominación de origen a vuestras castas si comenzaran a eclosionar dragoncitos muy diferentes del catalogado para la raza argéntea. ¿Os habéis planteado el riesgo de que vuestro intento por recuperar unos plenos derechos reproductivos podría lastrar o perjudicar el enormísimo interés que tantos compradores depositan en vuestra dragonada para adquirir bestias de gran alzada para la agricultura y el transporte?

O: Sí, lo tenemos en consideración. La libertad real se basa en disponer de la capacidad para labrar nuestro destino con independencia de cuantos otros estimen, inclusive en nuestro supuesto beneficio. Esta enseñanza es la que ha querido transmitirnos Malira. Ella optó por cambiar de enfoque para poner en práctica una forma más respetuosa de ejercer la ganadería. Que los criterios actuales definan unas pautas concretas no conlleva que tales normas sean las más lógicas o éticamente aceptables.

E: Entendemos, pues, que vuestro regreso no se reduce a una cuestión económica; sino que, además, impulsa un ideal reformador en el ámbito ganadero. Desde luego, va a dar que hablar.

O: Así lo esperamos. Creemos que la ganadería debería servir para mejorar la vida de los dragones en todos los aspectos; no sólo en lo referido a nuestros rasgos seleccionados. Y ello incluye que se refuerce y asegure la posibilidad de situar nuestra voluntad por encima de las de terceros.

E: ¿Considera que esta concepción aportará un valor añadido la Dragonada de Medialuna respecto a los procedimientos anteriores?

O: Buscamos que nuestros clientes sigan confiando en nosotros tras el parón y tenemos el objetivo de ofrecerles una garantía de calidad a través de estándares establecidos por nosotros mismos. Las empresas que contraten a nuestros moradores se beneficiarán al dar una imagen de apuesta absoluta por el bienestar draconiano.

E: ¿Y en qué lugar queda el Consejo? ¿Desobedecerán aquellas medidas, actuales o futuras, que pudieren socavar su movilidad o elección?

O: Como dragones, ciudadanos y súbditos. Debemos lealtad al Rey y a las instituciones del Reino. Desde aquí no estamos exhortando a la desobediencia civil de nuestros congéneres o simpatizantes. Todo lo contrario: buscamos enfatizar la convivencia pacífica mediante unos estándares que sean más justos para ambas especies. Ponemos sobre la mesa la necesidad de efectuar cambios sutiles, mas igualmente menesterosos.

E: Respecto a los adiestramientos pertinentes, ¿habrá novedades?

O: Sí. La principal estará en que, por nuestra asociación con la empresa de mi dueña, en la Dragonada de Medialuna probaremos nuestros instrumentos y técnicas con una perspectiva científica.

E: ¿Podrías darnos algunos ejemplos de medidas innovadoras que aplicaréis en vuestro centro?

O: Incrementaremos nuestra función educativa mediante la oferta de cursos enfocados en una doma responsable con nuestra especie y que se detenga más y mejor en aquellos aspectos que suelen obviarse, como confiar más en los dragones y en no presentar temor por nuestra fuerza o fuego. A menudo, el miedo se vuelve culpable de que un jinete inexperto o un cochero bisoño se propase con las riendas o nos maltrate.

E: Nos parece muy necesario. Suele decirse que el principal factor en la prevención del maltrato draconiano reside en la educación. Nadie mejor que un dragón podrá enseñarnos los límites.

O: Estamos convencidos de que si mejoramos la comunicación y el entendimiento, gracias a los cristales comunicadores, cada vez más gente humana comprenderá y valorará nuestras diferentes necesidades.

E: Hemos oído acerca de que doña Malira Jansey ha patentado una «brida inteligente» con que espera revolucionar el mercado. ¿Puedes facilitarnos alguna información en primicia?

O: Encantado. Nuestros aprendices están probando el primer prototipo de la iBrida, una brida que hace uso de un modelo de IA «entrenado en casa» para detectar y prevenir situaciones adversas comunes que afrontamos las monturas y los trajinantes. Está pensada para mejorar nuestra autonomía en el vuelo y en la conducción de vehículos, así como para avisar a nuestros guiadores cuando algo no marche bien.

E: En nuestra historia ha habido montones de inventos relacionados con el manejo de dragones, casi tantos como ingenios que han perseguido el movimiento perpetuo. Esto nos lleva a la preocupación de que, por influencia de las nuevas corrientes draconistas, tal brida limite demasiado la capacidad humana para intervenir por el bien del binomio. ¿Qué responderías a esta crítica previsible?

O: Que sería como confundir un tiranosaurio con un mosasaurio. Esta brida se acopla perfectamente con cualquier tipo de arreo reglamentario. Mejorar nuestro bienestar no está reñido con que los humanos mantengáis vuestro rol de guía. La inteligencia artificial actuará de copiloto, no os sustituirá.

E: ¿Y cómo funciona?

O: No conozco los detalles técnicos, si bien, sé que esta brida inteligente recopila datos fisiológicos en tiempo real para efectuar cambios o mostrar sugerencias al conductor mediante una aplicación móvil.

E: ¿Y el cochero entonces recibe el aviso de si debe parar o intervenir de alguna forma?

O: Eso es. Si los sensores detectan un aumento del estrés o cabeceos en una u otra dirección, puede suceder que el trajinante sufra de una sobreestimulación transitoria. Yo mismo las he experimentado al verme retenido en atascos por Medialuna.

E: Por lo general, los profesionales estamos habituados a lidiar con este tipo de incidentes. ¿Qué aportaría una iBrida que no pudiera saber o hacer un jinete o cochero?

O: Fuera de las capitales existe todavía un gran vacío comunicativo. Por mucho que la draconación nos permita una comunicación eficiente, para una bestia resulta arduo informar de sus problemas durante las labores. Hay congéneres que se acostumbran a aguantar demasiado, incluso si necesitan una parada para beber agua o tomar pienso. Yo mismo he vivido momentos incómodos por incomprensión verbal con mis mayorales.

E: Aparte de las alertas, ¿podrías desvelarnos, al menos, alguna funcionalidad determinante para los compradores potenciales? Estamos seguros de que nuestros lectores querrán más información para tener vuestro producto en el radar.

O: Muchas. Por ejemplo, algunos congéneres experimentan rechazo o una frustración inicial ante el uso de anteojeras. Pese a que no podamos suprimirlas por su seguridad y de la de quienes trabajen con ellos, sopesamos que las restricciones sensoriales deberían ser más personalizadas y condicionadas a cada eventualidad.

E: ¿Y cómo se lograría eso?

O: La iBrida cuenta con una función de «conducción asistida» y puede configurarse para desplegar o replegar automáticamente unas viseras que quedan ocultas en los laterales de la cabeza para que actúen cuando el trajinante necesita un poco de calma. De tal modo, el cochero no tiene que preocuparse ni sentirse mal por usar una brida abierta o cerrada según si espera marchar por el campo o la ciudad; sino que será el propio aparejo el que, analizando el estado su bestia de tiro, aumentará o reducirá el campo de visión de ésta en la búsqueda de un equilibrio su nuestra autonomía y el riesgo de desbocamiento o de atropello.

E: Pues sí que sería provechoso que la tecnología ayudara a salvar aún más vidas. Ya lo hace en la medicina y en las infraestructuras. Si se le suma este proyecto prometedor, quizás alivie algunos de los problemas más antiguos que enfrentamos: el equilibrio de poder entre nuestras especies. A título personal, cuando conduzco, consensúo el atalaje con mi animal y prefiero que disfrute del paisaje siempre que el tráfico lo permita.

O: Coincido en todo. Gracias por su amabilidad.

E: A ti, Ólmar. Tú eres la bestia que merece el mérito. Para finalizar, querríamos dejarte un apunte. Desde el Consorcio defendemos la diversidad en cuanto a las múltiples maneras de afrontar la gestión de una ganadería y de las infinitas prácticas tradicionales que los ganaderos venimos ejerciendo desde nuestra convivencia en Brígar. Tanto dentro como fuera del reino habrá particulares o empresas poco interesadas en formalizar acuerdos con un dragón al frente, o con un centro «autogestionado» por dragones, porque lo estimarán como algo «impropio» o que rompe con el orden natural de las cosas. Hay quienes, por desgracia, sitúan su antropocentrismo por encima de los hechos y de las virtudes draconianas. ¿Qué les dirías a estas personas?

O: Les pediría que no nos juzgaran por ser cuadrúpedos. Pues tanto o más se aprende acerca de la macroeconomía tirando de la lujosa carroza de una condesa que yendo a la universidad. Y no estaré solo en ningún momento. Mi dueña, la señorita Malira, y el resto de mi manada me acompañará en este apasionante viaje. En una gran empresa no suele haber decisiones unilaterales, por el bien de la misma. Les demostraremos cuando humanos y dragones pensamos y vivimos como uno solo, no importa realmente quién sea la figura visible.

E: Gracias de nuevo, Ólmar. Te deseamos toda la suerte del mundo con tu noble labor.

u/drakegalley — 2 months ago

[Dracotopía: La dragona argéntea] ¿Querrías darme tu opinión del primer capítulo de mi novela de fantasía juvenil?

Hola, grupo:

Hasta la fecha he compartido numerosos documentos metaliterarios basados en mi saga de novelas de Dracotopía, así como algunos artículos sobre el uso de la IA y con consejos para escritores principiantes.

Ha habido usuarios que me han preguntado por qué no he publicado ningún fragmento de mi novela en Reddit. Hasta la fecha solamente tenía (y tengo) una muestra de lectura colgada en mi página web. Así pues, he decidido desmelenarme.

Se trata de una novela de fantasía juvenil ambientada en un mundo donde conviven humanos y dragones; los cuales son herbívoros y están domesticados para realizar múltiples tareas. El tema central de la novela reside en la amistad entre especies, los dilemas morales y la lucha por una sociedad más justa.

¿Es ético el trato reciben los dragones? ¿Cómo y por qué están integrados en las civilizaciones humanas? ¿Cómo podría funcionar una nación con dos especies?

La respuesta a éstas y otras preguntas se dan a lo largo de la saga.

En particular, me gustaría saber si el planteamiento es lo suficientemente original o llamativo para los lectores de novelas de fantasía, tanto más jóvenes como adultos.

¡No dudes en dejarme cualquier comentario u observación!

Sinopsis:

>Éberis, un joven de dieciocho años, desembarca en la isla de Medialuna para formarse en un oficio singular: conductor de dragones. En una era donde la ciencia y la tecnología están a la orden del día, estos reptiles alados siguen siendo el corazón del transporte internacional. En un centro ganadero conocerá a Aznara, una dragona tímida y marcada por la explotación, que le enseñará cómo vive y piensa una bestia al servicio del ser humano.

A continuación, muestro el primer capítulo completo (unas 2000 palabras).

___

Capítulo 1: Un cambio de aires

El sol brillaba en lo alto. Las iguanas se calentaban sobre los arrecifes de piedra caliza. Pterosaurios pequeñines se lanzaban al agua, como proyectiles, para capturar peces con sus mandíbulas aserradas.

Tanto en el mundo animal como en el humano, la agitación y el movimiento se relacionaban con algo muy significativo: el cambio de lugar, de ambiente, de circunstancias. Crecíamos y nos endurecíamos a base de sortear dificultades y conflictos.

Por fin se divisaba la costa sobre la cubierta de proa. Odiaba el mar y los barcos; pero no me quedaba otro remedio que estar ahí, marginado entre hombres forzudos y contenedores de mercancías. Mi hartazgo, tan mayúsculo, parecía atraer las miradas de varios jóvenes que volaban montados en sus dragones.

—Mira al chaval ese —le dijo uno al otro, burlón, mientras pasaban por encima de mi cabeza—. Otro cobardica.

Incluso en la distancia oía sus risas y comentarios. ¿Qué hacía un chico como yo viajando en un buque mercante? Había tan poca demanda de viajes marítimos que sólo la gente con miedo a las alturas se resignaba a una travesía innecesariamente larga y aburrida. Aun sin haber llegado, ya estaba dejando una pésima tarjeta de presentación.

—Bah. No les hagas caso, muchacho —me dijo el barbudo capitán—. Viajar en un carguero no es una experiencia al alcance de cualquiera.

—Pero no lo hago por gusto —le repliqué, irritado—. Habría sido más fácil venir a lomos de un dragón.

—De todo se aprende en esta vida. Míranos a nosotros: transportando toneladas de pienso, de un puerto a otro, para que las bestias de todo el país se mantengan fuertes y productivas.

—Bueno... si usted lo dice.

—Embarcaste con nosotros porque te habías matriculado en un curso en la Dragonada de Medialuna, ¿no era así?

—Sí. Ya sabe... para conducir vehículos de tracción draconiana. Cerca de mi casa están ampliando las redes de transporte y hay bastantes puestos por cubrir.

—Pues aprovéchalo al máximo. Ese centro es el más famoso de la región. Y las pocas veces que he tratado con los propietarios, me parecieron gente muy comprometida con su ganado. Estoy seguro de que vas a vivir una experiencia fascinante.

Las palabras motivadoras del hombre resonaron en mi interior. Tres días antes había abandonado por primera vez mi ciudad, Aureolis, para estudiar lejos de sus magnas murallas y de su cumbre ancestral. Me apetecía cambiar de aires y salir de la monotonía. Aun con la amplia oferta de escuelas y academias en mi provincia, se me antojó matricularme en una especialidad que no se impartía cerca de un entorno urbano: un grado formativo en conducción de dragones.

En nuestro reino, esas maravillosas bestias aladas se convertían en nuestros compañeros más preciados. Los había con un tamaño similar al de un caballo y hasta tres veces más grandes. Nos ayudaban en toda clase de faenas y trabajos. Ni siquiera la paulatina industrialización había llegado a sustituirlos en los transportes. Sencillamente, no tenían parangón por su fuerza y vuelo.

Acababa de cumplir dieciocho años. Si otros chicos de mi edad preferían inscribirse en la universidad para conseguir un trabajo cualificado y alejado de menesteres ganaderos, yo me inclinaba por ensuciarme las manos. Iba a comenzar mi instrucción en la Dragonada de Medialuna, el centro dracuestre más importante del archipiélago de Ritset. Allí criaban y adiestraban dragones argénteos, una raza de gran envergadura e ideal para labores de tiro. La mayoría de las diligencias iban tiradas por uno, dos o cuatro de estos majestuosos ejemplares.

Desde mi niñez había soñado con dedicarme a algo relacionado con dragones. Me atraía, como a tantos jóvenes, esa visión de un animal de inteligencia cuasihumana que se entregaba sin dudar a quien se ganara su respeto. Siempre quise cabalgar sobre un cuadrúpedo reptiliano y surcar los cielos. Pese a ello, después de mi pequeño accidente, supe que mi destino estaría ligado a la tierra.

Parecía que mi hado estaba tan sellado como el de mi padre. Él, antes de fallecer cinco años antes, había sido un hábil dragonero. Patrullaba las calles de la capital, de día o de noche, para imponer la ley a lomos de un dracoguardián, un dragón del servicio militar. Por desgracia, uno lo dejó caer tras una maniobra cerca de la playa; con la mala fortuna de que, por quedar enredado con su propio arnés de vuelo, no pudo nadar y se ahogó. Qué manera más triste de morir por la patria. Una salve y una corona de flores fue todo lo que recibió mi madre…

Mis momentos de introspección se vieron interrumpidos por el potentísimo claxon del buque para anunciar su fondeo en los muelles.

—¡Hora de desembarcar! —exclamó el capitán—. Chico, recoge tus cosas. Y buena suerte. La vas a necesitar.

Le di las gracias y me detuve un momento para asegurarme de que mis pertenencias seguían conmigo. Saqué mi móvil del bolsillo y revisé si ya había cobertura para llamar a mi madre. Le envié un simple mensaje de «he llegado bien» porque tenía prisa.

Ella, tan agorera como alarmista, veía con preocupación que me adentrara en entornos «salvajes». Ni siquiera se tranquilizaba al insistirle en que yo pasaría mi estancia en una isla subtropical totalmente urbanizada. Nunca debíamos descuidar que, en Zarcadia, los humanos estábamos rodeados de dinosaurios y de otras criaturas muy peligrosas. Una parte de mí había escogido aquella ganadería por haber sido el lugar más cercano adonde murió mi padre. Tal vez encontrara respuestas o algo que me uniera a él.

Con paso enérgico, desembarqué y ascendí por las rampas del embarcadero. Ayudándome de la aplicación «Mapas de Brígar», bordeé las oficinas portuarias y la zona de aduanas para poner rumbo a la estación de diligencias.

Aquel corto camino se me hizo más largo de la cuenta. Las ruedecillas de mis maletas se quedaban atrancadas por la gravilla y el polvo que se levantaba desde el dique seco. Me habría gustado disponer de un dragón de alquiler que cargara con mis bultos cuesta arriba. Si hubiera habido alguno disponible, no habría escatimado en gastos.

Al borde de los acantilados, un edificio solitario y achaparrado se alzaba entre helechos, palmeras y árboles masivos por su porte y frondosidad. En el lado opuesto a los muelles, se disponían cuatro carriles, numerados y paralelos, con sendos dragones enganchados a carruajes. El estiércol y las moscas se acumulaban bajo sus traseros. No obstante, ellos permanecían indiferentes e impasibles, con la mirada encauzada al frente por unas anteojeras con la enseña del gobierno regional de Ritset.

Los cocheros, curtidos por la rutina y la experiencia, leían el periódico, charlaban o se enseñaban fotos subidas a las redes sociales. Con discreción, me entretuve escuchando algunas de sus conversaciones. Hablaban de sus jornadas y, cómo no, de alguna vivencia curiosa protagonizada por sus bestias.

Apreciar y honrar a los dragones se convertía en un símbolo nacional, sobre todo, entre la gente apegada al campo. Yo no comprendía el motivo de aquella fascinación. Sí, los dragones eran criaturas muy listas y podíamos comunicarnos con ellos en presencia de unas piedras mágicas. Sin embargo, eso no quitaba el hecho de que no razonaban como nosotros.

La mayoría de los escamosos se comportaba y pensaba de una forma demasiado animalesca para mi gusto. Resultaba arduo entenderlos cuando abrían sus fauces y más incluso durante sus silencios prolongados. A pesar de que contaban con derechos reconocidos, en la práctica se los trataba como animales.

Aquellos ciudadanos que no solíamos socializar con dragones, ya fuera porque no disponíamos de un vecino o un compañero de trabajo con escamas, o no nos satisficiera dicho encuentro, mostrábamos indiferencia hacia sus usanzas. Yo, desde luego, no los había perdonado por el fallecimiento de mi padre. Si el dragón de marras lo hubiera ayudado, en lugar de huir como un cobarde, tal vez siguiera vivo.

Al fin y al cabo, había elegido lo de convertirme en conductor de dragones por sus numerosas salidas profesionales. Aspiraba a conseguir un trabajo estable con que aportar a la economía de nuestro hogar. A mi madre le costaba llegar a fin de mes para alimentar a mis tres hermanos pequeños.

No descartaba aprovechar el viaje para divertirme o practicar algún deporte dracuestre propio de aquella isla. Aun así, tampoco buscaba hacerme amigo de ningún escamoso. Me resultaban útiles, no interesantes. Los veía como herramientas de trabajo y de ocio, nada más.

Saqué un billete de ida hasta Medialuna, la localidad en donde se situaba mi centro de enseñanza. Esperé sentado junto a la recepción. No me apetecía tomarme nada en el bar. Solamente deseaba subirme al coche de punto sin retrasos. Ya estaba sudoroso, debido al calor y a la humedad, y todavía no había ni iniciado mi último trayecto.

En una pantalla se mostró un aviso para abordar. La diligencia número cuatro, la mía, partiría en cinco minutos. Me levanté como un resorte y me puse en la cola de pasajeros. El revisor estaba comprobando la validez de los pasajes cuando recién llegó un furgón con operarios de la dársena.

Me entró un poco de asco al observar que la yunta de dragones se aparcó, con obediencia, tras pasar por encima de las boñigas resecas de otros congéneres. Me llamaba la atención que aquellas bestias tuvieran un sentido de agencia tan limitado: su «conciencia» estaba más centrada en cumplir órdenes que en salvaguardar su propia dignidad o apariencia. Me daban vergüenza ajena.

Luego de buscarle un hueco a mi equipaje, subí al carruaje. Oh, por fin. Me había tocado un asiento en la ventanilla izquierda. Asomado, miré hacia un tronco de dragones plateados que nos llevaría a través de los senderos. Aun cuando los escamosos contaran con unas alas formidables, no eran capaces de volar con una carroza a sus espaldas. Eso sí que habría revolucionado los desplazamientos aéreos.

El reflejo del cristal me permitía ver sus largas colas, que comprendían dos tercios de la longitud corporal, guardadas en un espacio diseñado entre los ejes del vehículo. Y, de refilón, pude fijarme en sus marcajes. Sobre las ancas mostraban un grabado brillante, como si les hubieran echado purpurina, para indicar que pertenecían a la Dragonada de Medialuna. Se decía que casi todos los trajinantes de Ritset habían eclosionado ahí.

El cochero se aupó al pescante y pinceló el lomo de los dragones con la punta de su látigo para iniciar la marcha. A la vista quedaba que los escamosos, especialmente aquéllos criados por humanos en ganaderías, se dejaban guiar con suma facilidad. Aunque nunca hubiera conducido un carro, sí disponía de una base teórica bastante sólida para afrontar el reto.

Poco después, aquella postura inerte provocó que me entrase sueño. Entre vaivenes, estuve dando cabezadas y cabezazos contra la ventanilla. Apenas lograba separar las pestañas para observar, a ratos, vaguadas entre colinas de hierba alta, riachuelos discurrientes bajo pasarelas cubiertas de musgo, y lomas con subidas y bajadas que traqueteaban el carruaje como un velero al viento. Me daba reparos dormirme delante de desconocidos, pero tenía motivos para estar cansado. Me había levantado muy temprano en mi camarote.

Con los ojos entrecerrados, me fijé en que otra diligencia, similar a la nuestra, circulaba con rapidez por el carril contrario. Con dos bestias desbocadas, el coche avanzaba entre bruscas oscilaciones. El rechino de las ruedas y el clamor de los viajeros me despejaron de repente aquellas brumas que me asolaban.

En vista de que el otro vehículo se aproximaba con peligro, tanto yo como otros ocupantes nos agarramos a nuestros asientos y buscamos formas de atemperar un anticipado choque. Hubo hombres que se llevaron las manos a sus sombreros y mujeres que se aferraron a sus hijos pequeños.

Nuestro conductor, con habilidad y buenos reflejos, tiró de las riendas para guiar a sus dragones hacia el arcén mientras la otra diligencia pasaba por el flanco de la carrocería, a apenas un palmo de distancia. Una reacción más tardía hubiera conllevado una tremenda colisión.

Algunas valijas se volcaron sobre nuestros pies o cayeron del techo hasta acabar desparramadas por la tapicería. Un señor mayor terminó con una brecha en la sien y a una mujer de mediana edad le dio un ataque de ansiedad. Aquel desbocamiento me demostraba que los dragones presentaban un temperamento difícil de gobernar. Quizás, mi curso no sería tan fácil como pensaba.

u/drakegalley — 2 months ago

[Dracotopía] Entrevista a un dragón de carreras

Hola, grupo:

Aquí vengo de nuevo con un texto metaliterario sobre mi saga de Dracotopía.

Hoy expongo una entrevista ficticia realizada por el Consorcio Ganadero Nacional (CGN), en el contexto de mi mundo, al dragón de carreras más exitoso de la historia.

Con un propósito experimental, similar a las vanguardias de inicios del siglo XX, concibo estas entrevistas como microrrelatos en sí mismos.

Estos textos tienen el objetivo de mostrar en primera persona cuál es el modo de vida de una civilización en que conviven humanos y dragones. Al igual que ocurre en las entrevistas reales publicadas en revistas especializadas, los personajes de este mundo se expresan como si su realidad fuera tan real como la nuestra y dan por hecho un conocimiento especializado por parte de sus lectores u oyentes.

¡Disfrutadlo!

[Fuente de la imagen]

___

Nírar Bedreth, alias «Tempestuoso», se coronó el pasado día 15 de focus como trigésimo quinto campeón del derbi de Trelin en el dracódromo homónimo de la ciudad.

A su intachable carrera en la competición de velocidad más prestigiosa de Brígar se suman otras veinticinco medallas de oro y diecinueve de plata durante sus dieciséis participaciones en los Juegos Dracuestres. Ningún dragón en la historia ha podido presumir de tantas victorias.

Tras este último triunfo, un periodista del Consorcio ha conseguido una entrevista en exclusiva para que Tempestuoso nos cuente cómo vivió el encuentro y nos acerque cómo un dragón de su talento gestiona la presión de las cámaras, de sus contrincantes, de las apuestas y de quienes lo rodean.

[E: Entrevistador; T: Tempestuoso]

E: Saludos, Nírar. Antes que nada, ¿nos permites que te llamemos por tu nombre comercial para nuestros lectores?

T: Sí, por supuesto. Mi imagen de marca ya es casi inseparable de mi persona. Siempre agradeceré la ocurrencia de mi representante al ponérmelo.

E: Gracias, Tempestuoso. Dinos, ¿cómo fue la llegada a la pista de despegue? ¿Qué sentiste al ver a tanta gente con carteles y que coreaban tu mote desde las gradas?

T: Cada vez que me toca competir intento mentalizarme para dar lo mejor de mí con independencia del resultado. Cuando veo a mis seguidores, me aproximo hasta la línea de seguridad para enviarles un bramido de agradecimiento. En esta última ocasión tuvieron su mérito al venir; pues ya lloviznaba durante el calentamiento. Se esperaba una lluvia torrencial.

E: ¿Estuvisteis preocupados tú o tu jinete por la previsión meteorológica?

T: ¡Qué va! Me llaman Tempestuoso por algo, ¿no? Sáleran me dijo que me vestiría con una envoltura antilluvia y me propuso echarle un poco de aceite a mis alas para que el agua resbalara más rápido. Me pareció buena idea.

E: Veo que te lo tomaste con buen humor.

T: Procuro hacerlo. No suelo inquietarme por el mal tiempo. Al contrario, lo juzgo como una ventaja crucial para los dragones de mayor envergadura alar porque nos da ventaja en la sustentación.

E: ¿Sigues algún rito para prepararte o incrementar tu concentración?

T: Rezo para que gane el mejor y ninguno de los participantes sufra un accidente. Cuando hay tormenta, el viento puede arrastrarnos contra el suelo.

E: En la parrilla de salida, los diez voladores parecíais muy concentrados dentro de vuestras jaulas. ¿Cómo consigues apaciguar esa necesidad de emprender el vuelo?

T: Cuando eres joven te faltan cuernos para embestir. Sin embargo, con los años, uno va pillándole el momento justo para patear el suelo y tomar carrerilla en cuanto abren las rejas. Algo que jamás se quita del todo son esas pelusillas en el estómago y las ganas de relajar el vientre.

E: Después del despegue, te elevaste por encima de la altura mínima. Sin embargo, no seguiste ascendiendo. Durante el primer minuto fuiste el dragón más «abatido», como se acostumbrar a decir en este ámbito. ¿Podemos preguntarte el motivo?

T: Teníamos viento de cola. Tanto a Sélaran como a mí nos pareció oportuno mantenernos en una zona de presiones medias que nos permitiera adaptar el rumbo sin perder segundos por un exceso de elevación. Otros dos contendientes imitaron nuestra táctica.

E: En la primera curva, muchos voladores quedasteis apiñados con vuestras alas inclinadas para arañar segundos al crono y os salpicabais mutuamente. Tú te encontrabas en quinta posición. Por momentos pareció que los ventarrones te harían chocar contra el graderío interior. La gente se impresionó a través de las mallas. ¿Tuviste miedo de acabar fuera de la pista?

T: No. De hecho, no fui consciente de mi proximidad porque llevaba mis anteojeras puestas. Conocía el ángulo con que debía abatirme para recorrerla en el menor tiempo y me entregaba a mi socio para recibir alguna corrección oportuna. Quizás, si me hubiera visto tan al límite, mis propios reflejos me habrían incitado a dar un bandazo. Menos mal que ni imaginé hallarme tan pegado.

E: Pese a que el giro resultó bastante limpio, no conseguiste ponerte en cabeza ni después de la segunda vuelta. Seguías en tercera posición. ¿Sentías que podía escapársete el triunfo?

T: Mientras compito me dejo guiar por mis instintos, aparte de por mi compañero, y trato de no comerme el tarro. Veía que el costal ocho me superaba por unos diez pies y que el costal tres lo hacía por otros veinte, más o menos. Disponían de una ventaja «manejable» y confiaba en mí mismo para contrarrestarla.

E: ¿Os reconocéis por el número de costal más que por vuestros nombres o alias?

T: Todos nos conocemos en mayor o menor medida tras años de competiciones, inclusive por nuestros olores. No obstante, el número es lo que nos representa cuando estamos volando. Y eso lo recordamos mejor a la hora de visualizar lo vivido.

E: En esa misma recta pudimos observar que seguías de cerca a Vendaval, el costal ocho; mas no hacías el amago de sobrepasarlo. ¿Cuál era tu plan?

T: Una vez superada la mitad de la carrera hay que administrar bien nuestras energías. Conviene acercarse a los rivales para volar a rebufo y adelantarlos en la próxima curva.

E: Efectivamente, en la penúltima curva, más despejada que la vez anterior, lograste adelantar a Vendaval por el exterior. ¡Fue increíble!

T: Sí, ahí tiré un poco de «veteranía», como suele decirse. Me sentí seguro de que el rebufo me permitiría compensar el tiempo perdido durante la maniobra. Sáleran me abrió la mano porque sabía que merecía la pena intentarlo.

E: A menos de una vuelta, todavía se te resistía la primera posición. Aun así, sacaste el coraje necesario para alear más rápido y quedarte a un palmo de «morderle» la lanceta a Chispazo II.

T: Es cierto. Aunque cabe recordar que tocar el extremo caudal de un contendiente supone una falta y, ante todo, un riesgo de desestabilizarnos los dos. No deseaba ensuciar una final tan disputada con un acercamiento desmedido.

E: Al aproximarte a su flanco derecho, hubo un instante en que todos imaginábamos que vuestras membranas colisionarían.

T: Sí. Reconozco que fue un momento tenso por mi culpa. Yo mismo sopesé si Sáleran debería haber intervenido con premura. No intervino porque, según él, ese coraje mío es el que marca la diferencia. Dado que Chispazo II tampoco podía verme de costado, me aproveché de su «tranquilidad» para doblarle por la derecha.

E: ¿Temiste que, Chispazo II, la nueva promesa del campeonato te hubiese arrebatado la corona si no hubieras remontado en el último cuarto de milla?

T: Mentiría si dijese que no. Es un dragoncete que apunta maneras, como su padre Chispazo I.

E: A pesar de que él sea un áureo, ambos tenéis un montón en común. Por otro lado, los dragones de raza azabache sois especialmente inteligentes y contáis con una belleza excepcional que os brinda un alto valor en el mercado. No son pocos los medios que se hacen eco de las ofertas que recibes para fecundar dragonas. Y cuentas con miles de admiradoras de tu especie que se derretirían por poner un huevo de ti. ¿Te has planteado si, al igual que tu antiguo rival, aceptarás algún contrato de cubrición? ¿Continúas enfocado en la temporada o ya estás planificando lo que harás después de tu retiro?

T: Por ahora sigo centrado en la competición. Y espero estar un par de veces más en los Juegos Dracuestres. Si algo me obligase a retirarme, preferiría conocer bien a la hembra y que mis crías se criaran en plena naturaleza. Aun cuando agradezco la gentileza de muchas ganaderías al proponerme alojarme como semental sin costo alguno, yo nací como nómada y soy un firme defensor de que cualquier escamoso debería experimentar esa libertad alguna vez en su vida.

E: ¿Te entra miedo o suspicacia cuando viajas al extranjero? Línseor y otras naciones no se muestran muy respetuosas con vuestra especie.

T: Me fastidia el hecho de que no pueda ir suelto a ninguna parte, ni para hacer turismo. Allí nos obligan a permanecer dentro de una cuadra asignada y sólo puedo pasear por las instalaciones si me toman del ramal.

E: ¡Qué denigrante para una bestia tan noble!

T: Al menos, trato de sobrellevarlo con la compañía de Sáleran y del cuerpo técnico. Ganar en Línseor, la cuna de los deportes dracuestres, me supone un orgullo. Demuestra que nuestros antepasados fueron capaces de prosperar por sí mismos y que fuimos nosotros quienes aceptamos la cooperación con los humanos en Brígar. Indirectamente, envío un mensaje a mis congéneres esclavizados y a sus raptores.

E: Pareces buscarle un sentido político o espiritual a tus victorias. ¿No es así?

T: Albergo la fe de que existe algo más grande que nosotros ahí fuera y que si el destino me ha convertido en un dragón de carreras exitoso, debo aprovecharlo para inspirar que ambas especies podemos trabajar juntas y enriquecernos la una de la otra. Todavía recuerdo cuando Chispazo I gritó aquello de «¡Amigos, alzaos!» después de ganar la copa frente a decenas de monturas reducidas a la esclavitud. Hizo historia y los linseanos no se coscaron hasta que recurrieron a un cristal comunicador minutos más tarde.

E: Tras aquello establecieron la norma de que todos los voladores debían ir con un cierrabocas unido a la muserola. ¿Opinas que semejante arbitrariedad vino motivada por este precedente?

T: Totalmente. Ahí vemos cómo se pueden «politizar» los arreos y la delgada línea entre utilizarlos por nuestro bien o para someternos. El cierrabocas es un instrumento útil para quienes abren mucho la boca sin darse cuenta y pierden el contacto con la embocadura. Se emplean tanto en las carreras como en los concursos de doma general. Cosa distinta es que busquen silenciarnos por soltar verdades incómodas.

E: Yo no lo habría dicho mejor, Tempestuoso. En lo tocante a tus relaciones, se comenta que continúas manteniendo una gran amistad con Chispazo I. Tú fuiste uno de quienes más lo apoyaron tras su lesión.

T: Gracias a los ancestros, él dispone de una manada populosa que lo ampara. En nuestro rubro, una rotura del ala suele significar una jubilación prematura. He conocido a exatletas, como él, que han sufrido una grave depresión tras una desgracia de semejante calibre. No se lo deseo a nadie. Y espero que su hijo triunfe tan pronto como yo abandone mi lugar.

T: ¿Puede vuestro yóquey preveniros de una circunstancia así? ¿Os tiran de las riendas si observan que os inclináis demasiado respecto a las corrientes?

E: Depende. Los primeros en anticiparlo somos nosotros; pero nunca viene de más que nos avisen si nos pasamos de osados. El ansía de ganar puede volvernos demasiado atrevidos.

E: Muchas veces surgen debates acerca de si el atleta draconiano es realmente responsable del éxito del binomio. Algunos achacan todo el mérito al dragón porque es quien vuela y otros les dan mérito al yóquey porque es quien decide las maniobras. En tu caso particular, has pasado ya por siete jinetes a lo largo de tu carrera profesional. Eso debería bastar para despejar cualquier duda sobre tus capacidades.

T: Cada uno tiene su papel: el montador y la montura. Mi jinete confía en mi experiencia y yo sigo sus instrucciones cuando algo me hace dudar. Y también está ahí para estimularme si me flaquean las fuerzas. Agradezco su apoyo constante. Para mí, las carreras de dragones son el único deporte de pareja en que nuestra especie se lleva casi toda la gloria. Creo que la labor del yóquey no debe ser menospreciada, incluso si no pueden acompañarnos durante el resto de nuestras décadas en activo.

E: ¿Qué te suscita la frase popular, de origen linseano, que dice aquello de: «Si el dragón pensara, no existiría la draconación»?

T: Esa expresión la considero una sobresimplificación, tanto en nuestro caso como en el de otras bestias. Lo cambiaría por: «El dragón piensa y, por ende, existe la draconación»; pues dos mentes razonan mejor que una sola. Hay humanos que necesitan encontrar razones para situarse por encima. Si no esgrimen una razón cognitiva, escogerán otra. Los brutos que ejercemos en actividades dracuestres estamos curtidos de sobra, créame.

E: Hay otras clases de carreras, más propias de aficionados, en que los dragones participáis sin intervención humana. ¿Piensas que deberían incentivarse aquellas variantes sin jinetes? ¿Afectaría al rendimiento?

T: Los dragones hemos competido entre nosotros desde antiguo, tanto por diversión como para establecer nuestras jerarquías. Para los escamozuelos se convierte en una enseñanza esencial para que aprendan a huir de los pterodáctilos. Vuestra especie sólo introdujo el factor de la estrategia y del control del ritmo. No volamos igual ni tomamos las mismas elecciones, para bien o para mal. En general, creo que nos beneficia tener un juicio externo. Nos vuelve más competitivos que huidizos.

E: De vuelta a ese adelantamiento con Chispazo II. ¿Crees si él no hubiese llevado anteojeras habría resistido tu ímpetu? ¿Y si su jinete, con la debida delicadeza, lo hubiera espoleado o fustigado?

T: No se sabe. Chispazo II tuvo ahí un momento de relajación. En cambio, no podemos calibrar cuánto nos ayudan a concentrarnos en otras ocasiones en que algo podría despistarnos. Y, en lo referido a la estimulación, cualquiera de nosotros da lo máximo de sí. Esperamos que nuestros yóqueis estén ahí para apoyarnos; no para que nos exijan esfuerzos imposibles. Quien se sobrepasa termina escaldado, literalmente.

E: Antes habías señalado que estabas conforme con que tu jinete te animara, ¿dónde fijas el límite?

T: A mí, unas palmadas suaves o unos toques con la fusta me ayudan a dejarme las escamas en la proximidad a la línea de meta. Pero cada uno tiene su propio nivel de tolerancia. Sé de yóqueis que han terminado mal por hacer cosas sin consultarlas primero con su socio.

E: Apelando a esa sinceridad que tanto os honra a los escamosos, ¿consideras que las apuestas deportivas condicionan el equipamiento de un dragón de carreras y su empleo por parte de vuestros guiadores?

T: Más de cuanto debieran, sí. A menudo, se cambian los aparejos que venimos usando de una competición a otra para llamar la atención de los apostantes: que si gualdrapas de colores, que si carrilleras finas o gruesas, que si bocados de un tipo u otro, que si aceites reglamentarios para las escamas… ¡Cada día sacan algo nuevo! A modo de ejemplo, puede que las anteojeras, en sus distintos modelos, nos mejoren la competitividad de muchos congéneres que se ven alterados por el entorno. Si bien, a otros se las endilgan por el simple afán de probar una condición nueva. Me disgusta que los negocios interfieran en el deporte y perjudiquen a inocentes.

E: No en vano, hace tres meses protagonizaste una campaña nacional contra la ludopatía y el dopaje. Lucías magníficamente en tu anuncio en la televisión. Se comenta que tu implicación fue máxima.

T: Es un tema que me toca la fibra sensible. Con una frecuencia escalofriante me entero de bípedos que han perdido miles de dracos al apostar por mí en carreras que no gané. Y esto me hace sentirme mal. Aun si las apuestas son necesarias para mantener la industria y a las familias que trabajan detrás, suponen asimismo una fuente de conflictos y de corrupción.

E: ¿Alguna vez te han echado alguna sustancia rara en el pienso?

T: Cuando era más joven e inocente sí lo intentaron. Casi arruinan mi futuro; pues mis veterinarios me descubrieron con posterioridad una alergia mía a uno de los fármacos más comunes. Huelga señalar que los demandé.

E: El destino estuvo de tu parte, Tempestuoso. Para acabar: ¿qué se siente al ser un dragón que a sus ochenta años lo ha ganado todo?

T: Es una satisfacción difícil de explicar. No se resume en trofeos o en collares de flores. Ya no tengo ni espacio en mi choza para guardar tantos. Lo importante está en que, por dentro, me invade una autorrealización completa. Algo que sí tengo por seguro es que, cuando cuelgue mi costal, me gustaría dedicarme a la enseñanza como profesor de historia. Hasta la fecha, solamente mis familiares saben que finalicé mis estudios universitarios a distancia este semestre.

E: ¡Vaya! Es una vertiente de ti que no imaginábamos en absoluto. Desde aquí, los miembros del Consorcio Ganadero te deseamos la mayor de las suertes en tus propósitos y que sepas que las puertas de nuestras granjas estarían siempre abiertas para un ejemplar tan ejemplar como tú.

T: ¡Muchas gracias! ¡Hasta otra!

u/drakegalley — 2 months ago

[Dracotopía] Entrevista a un domador famoso

Hola, grupo:

Aquí vengo de nuevo con un texto metaliterario sobre mi saga de Dracotopía.

Hoy expongo una entrevista ficticia realizada por el Consorcio Ganadero Nacional (CGN), en el contexto de mi mundo, a un domador famoso que presenta un programa de televisión con un estilo de 'reality show'.

Con un propósito experimental, similar a las vanguardias de inicios del siglo XX, concibo estas entrevistas como microrrelatos en sí mismos.

Estos textos tienen el objetivo de mostrar en primera persona cuál es el modo de vida de una civilización en que conviven humanos y dragones. Al igual que ocurre en las entrevistas reales publicadas en revistas especializadas, los personajes de este mundo se expresan como si su realidad fuera tan real como la nuestra y dan por hecho un conocimiento especializado por parte de sus lectores u oyentes.

¡Disfrutadlo!

[Fuente de la imagen]

___

Este mes presentamos una jugosa entrevista a un invitado muy especial. Se trata de Cétrius Al-Nasiri, protagonista del programa de televisión «El domador» del Canal Uno, una serie de reportajes de actualidad que despiertan sonrisas y pasiones entre los telespectadores. Con una devoción admirable y unas dosis de humor sin parangón, el señor Al-Nasiri nos ha concedido un adelanto de la cuarta temporada a los miembros del Consorcio.

[E: Entrevistador; C: Cétrius]

E: Encantados de que haya aceptado atendernos, señor Al-Nasiri. Desde la productora se anuncia que esta nueva temporada de «El domador» traerá muchas sorpresas. Cuéntemos más, por favor.

C: Desde luego. En los tres meses que han durado las grabaciones hemos vivido momentos únicos. Y, como siempre, con nuestro programa no buscamos sólo entretener; sino también enseñar y promover una doma responsable. Hay gente que nos envía agradecimientos porque, gracias a nuestra labor, aprenden a enfocar correctamente su manera de instruir a los dragones.

E: Díganos, ¿qué nos encontraremos en los próximos capítulos?

C: Pues verá, estos dos años atrás estuvimos en dracódromos y centros especializados en dragones de carreras. Trabajar con cuadrúpedos de cierta edad facilita muchísimo el adiestramiento porque ya vienen con la mentalidad de que sus ejercicios deben de salir sí o sí. Están predispuestos a sacar adelante una especialidad y colaboran contigo. Esta vez, quisimos dar un vuelta de tuerca.

E: ¿Ah así? ¿De qué tipo?

C: Por las sugerencias que nos enviaba nuestra audiencia, nos dimos cuenta de que un número considerable de aficionados, educadores, padres y otros individuos estaban interesados en cómo se aplicarían estas técnicas a dragones más jóvenes que muestran problemas de autoridad o de absoluta pereza.

E: Vaya. Pareciera que el enfoque del domador profesional, por antonomasia, vuelve a su significado original.

C: Eso mismo. Antaño, los domadores estaban para doblegar a las bestias contra su voluntad. Sin embargo, como tales acciones suponen una aberración respecto a su dignidad, el domador moderno no suele bregar con menores de edad ni nunca impone nada que no se haya consensuado previamente con el animal o con sus tutores legales. Para esos fines suele actuar un educador draquino o un pedagogo.

E: Entonces, ¿la nueva temporada está enfocada al trabajo con dragones más jóvenes? ¿No es así?

C: Efectivamente. Esta vez nos hemos desplazado a granjas pequeñas e incluso a urbanizaciones que nada tienen que ver con los quehaceres ganaderos. Si antes solamente nos venían escamosos grandes, ahora nos hemos lanzado a la piscina con dragoncitos y dragoncetes de todas las edades. ¡Menudo reto!

E: Usted es conocido por aprovechar cada programa por introducir conceptos de dracología que nos ayudan a acercarnos a la psicología draconiana. Y lo valioso de su metodología está en que lo hace sobre la marcha, delante de la cámara, mientras va practicando ejercicios con sus alumnos. ¿Podría adelantarnos algunos de los temas tratados?

C: Sí, por supuesto. Puesto que disponemos de un abanico más amplio de ejemplares, versaremos sobre las diferencias de crecimiento y el potencial de cada raza, los efectos de la domesticación draconiana y la desensibilización a distintas edades.

E: Veo que tendrán mucha tela que cortar.

C: Ni se lo imagina. A modo de ejemplo, nos llamó el propietario de una dragonada que tenía una nidada a punto de eclosionar. Consideramos que sería una buena oportunidad para ahondar en el efecto de la impronta y de su importancia en el futuro desarrollo de la doma. Como se explica en el episodio, cuando un dragón recién nacido tienen contacto visual y olfativo con un humano, se queda grabado en lo más profundo de su cerebro la percepción de que somos una especie aliada. Y esto ayuda a que tomen confianza en nuestro manejo desde una etapa temprana. De hecho, están documentadas científicamente las diferencias, en cuanto a dificultad y entendimiento, de una relación humano-dragón cuando ha habido presencia o ausencia de impronta durante su eclosión.

E: ¡Interesantísimo!

C: Pues todavía no he mencionado lo mejor. Este año contamos con un caso estrella. Y vaya si dará que hablar. Al acabarlo, el productor vino hasta mí para comentarme que estaba convencido de que la cuota de pantalla subirá como la espuma. ¿Desean saber más?

E: Por descontado, señor Al-Nasiri. Anticipamos que habrá sido un reto con un dragón joven, ¿no es cierto?

C: Todos nos lo imaginamos hasta cierto punto, pero hay que vivirlo para llegar a comprenderlo. Nos llamaron unos padres, desde el archipiélago de Ritset, porque tienen un dragoncete adoptado de unos 15 años que no quiere estudiar ni trabajar. Nos preguntaron si, con nuestras dotes «persuasivas», conseguiríamos que cambiara de conducta. Se hallaban desesperados porque su hijo escamoso era muy rebelde. Nos lo presentaron de una forma tan «de manual» que tuve que aceptar.

E: ¿Qué considera que sea «de manual»?

C: Un dragón salvaje típico rehuye del ser humano, te esquiva, te ignora… Un dragón civilizado que no haya recibido la suficiente disciplina se comporta igual en casa.

E: Uf… Con esas comparaciones nos tiene en vilo.

C: Los pondré en situación. La familia vive en una urbanización a las afueras de Menguante. La madre es abogada y el padre arquitecto. Su casa estaba inicialmente proyectada para humanos e incluía cuadras anexas para dragones de servicio; pero la reformaron para que su hijo adoptivo pudiera disponer de un cuarto dentro y no se chocase con los muebles. Hasta ahí, todo correcto.

E: Por su descripción, intuyo una familia normal y unos padres preocupados por el bienestar de su hijo.

C: Sí. Qué menos que darle un hogar a un dragón. Si hubiera observado algo raro, habría avisado a las autoridades. En cuanto llegamos, vimos que no había ningún tipo de abuso hacia el adolescente escamoso; sino que éste pasaba olímpicamente de sus padres. Iba del televisor a la videoconsola, del ordenador al teléfono, de dormir en su cuarto a tomar el sol en el jardín. No hacía los deberes y había suspendido todas las asignaturas menos Religión y Educación Física. Se largaba volando cuando le apetecía, regresaba a las tantas de la noche y no ayudaba a sus padres en ninguna faena. Sólo cortaba el césped de vez en cuando para comerse la hierba.

E: ¡Menudo ejemplar!

C: Todo un figura. La actitud de muchos dragoncetes se asemeja a la de nuestros adolescentes, esa que parece sacada de un anuncio de champú: «Porque yo lo valgo». El escamozuelo este me decía, con todo su desparpajo, que él iba a ser semental y que no tenía que hacer nada más. Yo le pregunté que qué haría cuando sus padres humanos ya no estuvieran. ¿Cómo pagaría las facturas? Y si se mudaba, ¿qué ganadería estaría dispuesto a alimentarlo si no aportaba nada?

E: Entre los miembros del Consorcio nos encontramos con experiencias similares. Por desgracia, hay demasiados dragones jóvenes que toman como referencia a otros congéneres de éxito y se piensan que ellos, por tener escamas y cola, tienen el cielo ganado. Si supieran que muy pocos de ellos presentan las cualidades necesarias para convertirse en sementales, centrarían sus energías en actividades provechosas.

C: Yo estuve un rato con él, situándole las cosas en perspectiva. Pero no razonaba ni se cesaba en sus fantasías. Sentí que debía actuar con mano firme para que me escuchara. Para empezar, les pedí a los padres una cabezada y un ramal. Me quedé a cuadros cuando me dijeron que no usaban esos «instrumentos de control».

E: Uf… incluso nosotros oímos cosas parecidas entre aficionados que acaban de meterse en el mundillo ganadero. ¡Qué poco van a aguantar!

C: Sí. Desafortunadamente mucha gente relaciona un par de correas y cuerdas con que exista violencia o abuso. Yo les inquirí, con tacto, que cómo habían hecho desde cría para llevarlo al veterinario. Un bicharraco de 32 pies de longitud puede enviarte al otro barrio de un coletazo si no se está quieto. Y la forma básica de que permanezcan así es con una cabezada.

E: Obviamente, sí se la habrán puesto en el pasado para revisarle los dientes y en ese tipo de intervenciones delicadas.

C: Y tanto que sí. No obstante, sus padres no parecían tener consciencia de que únicamente se emplean aquellas herramientas necesarias para evitar accidentes; no los atamos por gusto. No sin dificultad, conseguí que saliera al patio trasero para empezar con algunos ejercicios.

E: ¿Y bien?

C: Más de lo mismo. Rechazaba mi presencia. Quería volver a ponerse con videojuegos o a conversar con una dragona con la que estaba ligando. La sesión alcanzó su culmen cuando intentó embestirme.

E: ¿En serio?

C: Sí. Hizo el amago y tuve que apartarme para que no me golpease con un cuerno.

E: ¡Qué fuerte!

C: En ocasiones como éstas se demuestra la importancia de establecer una disciplina durante los primeros años de edad.

E: ¿Y qué hizo usted?

C: Lo verán en alta definición. Saqué el lazo que siempre llevo en mi cinturón y se lo eché al cuello como a una res brava.

E: ¿Y cómo se lo tomaron los padres?

C: Reaccionaron con quejas al instante. Si bien, les rogué que me concedieran un par de minutos. Ellos mismos se fijarían en que, si le demostraban autoridad a su hijo, él empezaría a mostrar una actitud más dialogante y menos evasiva. Apenas si transcurrieron cinco minutos de forcejeos, empinamientos y piafes dignos de la doma clásica para que se amansara al primer «so». Por su propia conveniencia, no tardó en pedirme disculpas por haber intentado atacarme.

E: ¿Y cómo continuó?

C: Regresamos al día siguiente, con la advertencia previa de que iríamos con el propósito de prepararlo para un oficio. Le pregunté que si quería trabajar en la agricultura o en los transportes, muy importantes en la región. El dragoncete me respondió que «eso de tirar de arados y carros» era para dragones argénteos; que él era zafirino y no le atraían esos menesteres. Entonces le dije: «¿Quieres convertirte en montura?» Y él me replicó: «De eso nada». Ante esta tesitura, yo le contesté, con firmeza: «O pones tus lomos o te pones a estudiar. Tú eliges».

E: ¿Y aceptó?

C: Enseguida. Bastó con recordarle que cualquier estudio implicaba años de cursos y exámenes. En cambio, él tardaría sólo unos meses en estar domado como dragón de silla. Si nos dejaba, yo iniciaría el proceso y continuaría bajo supervisión de otros especialistas hasta que estuviese listo.

E: ¿Y cómo fue?

C: No puedo desvelar más información. Aun así, el espectador podrá ver una gran parte de su transformación y los días que pasé dándole cuerda; primero con un cinchuelo para acostumbrarlo a la sensación de la silla y luego con la montura completa.

E: Imagino que sus quejas no cesarían.

C: Fueron lecciones duras. En especial, cuando llegó el turno de la brida. Él estaba medio conforme con darme paseos por el vecindario mientras me sentaba sobre sus lomos; pero aquello de meterle la embocadura entre los dientes y dirigirlo con riendas le parecía demasiado invasivo.

E: Cierto. Desde el respeto, los propios ganaderos aceptamos que hay aparejos difíciles de «tragar». Y la brida suele ser el principal obstáculo. Con nuestro ganado tratamos de ser dialogantes y de presentar los arreos al ritmo de cada uno. Los dragones tienen personalidades tan diversas como los humanos, lo cual hace que cada alumno sea único. ¿Verdad?

C: Sí, me lo ha quitado de la boca.

E: Nunca mejor dicho.

C: En la guía de un dragón siempre hay límites y dificultades. Soy partidario de introducir el equipamiento estándar, lo cual, a menudo, suele ser una obligación legal según la actividad; y que sea después el dragón ya domado o sus responsables quienes decidan si suprimir o modificar algún aparejo para que esté más cómodo. La clave está en equilibrar el bienestar de nuestros escamosos con la seguridad que amerita su manejo en sociedad. Me enteré hace unos días de que el escamozuelo ha decidido alistarse en los escuadrones de Roca Argéntea en cuanto termine la Educación Secundaria. Al final, todo salió a pedir de boca.

E: Ha sido una conclusión magistral, señor Al-Nasiri. Estoy seguro de que los seguidores de «El domador» nos mantendremos pegados al televisor, a la espera de que dé inicio esta cuarta temporada tan prometedora. ¡Muchas gracias por su tiempo!

C: A ustedes. La educación de los dragones es responsabilidad de todos.

u/drakegalley — 2 months ago

[Dracotopía] Libertad de estabulación

Hola, grupo:

Aquí traigo un nuevo documento metaliterario correspondiente a mi saga de Dracotopía.

Esta vez se trata de una columna de opinión, escrita por un miembro del Consorcio Ganadero Nacional, que reflexiona acerca de un error de enfoque que causa el cierre de aquellos negocios que buscan lucrarse mediante la crianza de dragones sin tener en cuenta sus necesidades especiales.

Con un propósito experimental, similar a las vanguardias de inicios del siglo XX, concibo distintos artículos y entrevistas como microrrelatos en sí mismos.

Estos textos tienen el objetivo de mostrar en primera persona cuál es el modo de vida de una civilización en que conviven humanos y dragones. Al igual que ocurre en las columnas de opinión reales, publicadas en revistas especializadas, los personajes de este mundo se expresan como si su realidad fuera tan real como la nuestra y dan por hecho un conocimiento especializado por parte de sus lectores u oyentes.

__

Libertad de estabulación

Cuando la ganadería en Brígar se convirtió en un asunto de Estado, no fueron pocos quienes vieron cómo la complacencia de nuestros aliados —y su credulidad genuina en el afán proveedor de los humanos— abría una enorme oportunidad de negocio en la crianza de dragones.

A principios del siglo XIX, según aparece en el Registro Mercantil de Brígar, se establecían unas dos mil quinientas granjas al mes en el territorio nacional; un número espectacular que habría sido incluso mayor si no hubiese acontecido la espantosa Gran Epidemia que asoló a nuestros antepasados. Ni siquiera los años de bonanza que caracterizaron las décadas posteriores lograron rivalizar con aquellas cifras.

El principal motivo de este «júbilo ganadero» compartía una similitud significativa con los modelos tradicionales que se venían practicando en el extranjero desde los albores de la domesticación draconiana: el hecho de que los dragones se conformen con muchos menos recursos —en proporción a su tamaño y complejidad neurológica— que el humano promedio explica por qué ha sido tan rentable históricamente la explotación draconiana, inclusive en tiempos presentes.

Mucho ha llovido desde entonces. Aun cuando nuestras bestias sigan viviendo en establos humildes y pastando pacíficamente en sus rediles, entre asoleamientos y agasajos mutuos, el dragón contemporáneo sabe que existe un mundo inmenso más allá de los cercados.

Y nosotros, como ganaderos, no debemos percibir nuestra sociedad de consumo cual epidemia que se extiende entre nuestro ganado e inocula los mismos vicios que aborrecemos entre los nuestros. Por el contrario, hemos de aceptar el progreso como una oportunidad para brindarles lo mejor que tengamos y mejorar así nuestra competitividad en el mercado.

Lejos queda aquel ganado draquino, desconectado de la realidad geopolítica, que quedaba a merced de sus esclavistas en Eráster o Línseor. Hoy nuestras reses están más y mejor formadas que nunca para ser nuestros socios en un modelo social que nos incluye a dos especies por igual.

Si antaño existía una «patente de corso» para abusar de los dragones y de otros animales por nuestros apetitos primarios, en la actualidad el principio de «libertad de estabulación» se erige como la principal baza de nuestros escamosos para elegir sus condiciones de alojamiento, de trabajo y de reproducción.

Ya no basta con apelar al sentido familiar, a Yalán o a los ancestros para mantener decenas de dragones estabulados, sin sueldo y al servicio de la hacienda. El dragón del siglo XX no solamente es el activo económico de la explotación; sino también el verdadero cliente de los centros ganaderos y aquél que define realmente si una ganadería prosperará. En consecuencia, no cabe descuidar nuestras responsabilidades básicas ni centrarnos únicamente en captar la atención de posibles compradores o contratantes sin preocuparnos primero por las necesidades de nuestras reses.

Hay quienes, con jactancia, señalan que un dragón puede ser fácilmente sugestionable y que las promesas vanas consiguen atarlos más que un ronzal al pesebre. Estos individuos sin escrúpulos, aparte de hacer un flaco favor al sector ganadero, cometen el grave error de subestimar la autonomía e inteligencia de nuestros aliados. A pesar de que un dragón pueda parecer fácil de convencer para los cánones humanos, llegados a un momento de tranquilidad y lucidez, éste sabrá si su ganadero representa o no sus intereses.

Un amo desleal y falso, que se aprovecha de ellos para escatimar sus raciones de comida, sus descansos, sus salarios o sus comisiones, tarde o temprano termina pagándolo. Y no sólo lo hará frente a sus acreedores, sino ante su propio ganado. Y, además, con todo el peso de la ley.

En mis cuarenta años de profesión he visto cerrar más de medio centenar de latifundios, a menudo con un capital inicial envidiable, porque su inversión se centraba exclusivamente en rentabilizar el espacio y el rendimiento. Una ganadería brigueña no puede, ni debe, imitar los modelos productivos que se aplican al ganado convencional en otros países. Tenemos la obligación de hacer más y de ofrecer más.

En consonancia con lo expuesto, los propietarios de ganado draquino deberán implicarse de forma activa en las necesidades de sus dragones si aspiran a que éstos decidan quedarse, en lugar de mudarse a otro centro o de emanciparse por completo.

A colación de esto último cabe señalar que, si bien resulta natural y esperable que cualquiera de nuestras bestias prefiera experimentar la independencia y el libre albedrío, inclusive en una naturaleza salvaje y despiadada, la emancipación de un dragón se relaciona a veces con una baja calidad de las prestaciones. Y, desde luego, puede perjudicar la imagen de nuestros negocios.

Con independencia del caso, un dragón emancipado suele quedar excluido de Dracogamia por voluntad propia. Ello implica tanto una pérdida económica potencial como el desaprovecho de una fuerza laboral y de un acervo genético que, en la mayoría de las ocasiones, no podrá ser analizado ni debidamente valorado en su descendencia.

Al igual que ocurre con nuestros jóvenes formados en la universidad, un dragón criado por medios humanos supone una inversión social que precisa de un retorno para el beneficio global de nuestra civilización. Si cerramos los ojos ante la fuga de talento draconiano, en vez de darles incentivos para que continúen bajo nuestra tutela, perderemos el factor diferenciador que nos ha llevado a la cima como la primera potencia mundial de Zarcadia, en economía y en humanidad.

u/drakegalley — 2 months ago

«Cómo no escribir una novela», de Howard Mittelmark y Sandra Newman.

Hola, grupo:

Desde que llegué aquí he observado un conjunto de errores típicos (normales y esperables entre principiantes) que se repiten constantemente. En varias ocasiones he tenido la oportunidad de recomendar el manual de «Cómo no escribir una novela», de Howard Mittelmark y Sandra Newman. Así, quizás sea el momento de dedicarle una publicación.

Se trata de un libro muy divertido con ejemplos y consejos prácticos para evitar fallos y enfoques comunes entre quienes dan sus primeros pasos en la escritura: malos inicios, sobreexposición, falta de trama, falta de conflicto, personajes planos, vicios narrativos, etc.

Yo suelo leerlo una vez al año porque es una lectura amena y motivadora. Si no lo conoces, búscalo y échale un ojo.

Aquí estaré para comentar y contestar preguntas sobre el libro, en la medida de mis facultades.

P.D.: Me parece fatal que en la cubierta de la traducción del libro al español no le hayan puesto su merecida tilde al "cómo". Las mayúsculas también se acentúan.

u/drakegalley — 2 months ago

[IMPORTANTE] Cambios en la moderación

Hola, grupo:

El usuario u/Jarapa4 y yo, u/DrakeGalley, acabamos de asumir la moderación de r/escribir gracias a la buena fe de sus antiguos responsables.

Ambos somos conscientes de las necesidades de este grupo y estamos planteando estrategias para mejorar nuestra comunidad y alentar la participación de nuevos miembros.

A lo largo de los próximos días iremos consensuando cambios y adiciones en las normas actuales con el fin de poner un poco de orden. Nuestro grupo es bastante peculiar por su amplitud y flexibilidad ante publicaciones muy diversas. Deseamos que eso continúe siendo así, pero con criterio.

En especial, nos preocupa la publicación indiscriminada de contenidos generados por IA, así como las publicaciones perezosas y no relacionadas con la literatura, la escritura creativa o la creación literaria.

Asimismo, creemos que en este punto de encuentro entre hispanohablantes debemos hacer un esfuerzo conjunto por expresarnos con corrección y apego a las normas ortográficas.

Deseamos que en este tema nos dejen comentarios y sugerencias acerca de nuevas normas o maneras de mejorar esta comunidad.

¡Muchas gracias!

u/drakegalley — 3 months ago

An excellent dictation program for Scrivener: OpenWhispr

Hello, everyone. Sometimes, users mention their need for dictation software and its integration with Scrivener. One of the advantages of Scrivener for macOS is its integration with Apple’s built-in dictation feature.

Just today I discovered a very interesting application that can serve as an alternative for Windows and Linux (it works perfectly running Scrivener via Wine and, of course, on MacOS): OpenWhispr.

This cross-platform application allows you to install various AI models locally or run them directly from cloud to dictate, take notes, and translate on the fly.

You can activate dictation using a shortcut, and the result will appear wherever your cursor is positioned. It should be noted, however, that the dictation must first be stopped so that the program can process the words and add them.

It’s free (no cost) for local use. So, if you have a device with sufficient GPU power, you can enjoy a pretty decent utility without compromising your privacy.

Here’s the GitHub page for this project:

OpenWhispr

Best regards.

____

Summary:

The content (sentences) is generated by you, not a LLM.
You can use a local model (you are not forced to use cloud services).
Dictation is done on your device (you choose your operating system). Use Linux if privacy matters to you.
Easy integration with Scrivener (like Apple features).

u/drakegalley — 3 months ago

Historia de los vehículos de tracción draconiana

Hola, grupo:

En consonancia con mis publicaciones anteriores, hoy deseo compartir otro texto metaliterario sobre mi saga de Dracotopía. En mis novelas, los dragones son inteligentes, herbívoros y están domesticados por el ser humano.

A diferencia de otros animales, los dragones están completamente insertos en la sociedad humana y ejercen un papel dual como ciudadanos y recursos esenciales para la economía internacional. Así sucede porque estas criaturas se encargan del transporte de humanos por tierra y aire en un mundo en evolución (desde el pasado hasta una tecnología actual) donde no existen los aviones.

En el presente documento, ahondo en la historia de los vehículos de tracción draconiana, también llamados "dracomóviles".

No dudes en dejarme tus comentarios, incluso si piensas (erróneamente) que lo haya escrito una IA. Éste todavía no lo he subido a mi wiki porque voy a ampliarlo con la evolución de tales carruajes durante la Segundad Edad.

___

Los vehículos de tracción draconiana durante la Primera Edad

Aparte de por su vuelo, los dragones han sido explotados a lo largo de miles de años para tirar de cargas. Su tamaño no excesivamente grande frente a otros dinosaurios y, sobre todo, su inteligencia y mansedumbre les brindan una versatilidad funcional en las sociedades humanas sólo comparable con la de animales mamíferos.

Hacia el siglo III de la Primera Edad, las poblaciones de nuestra especie empleaban un tipo rudimentario de enganche utilizando dos pértigas a ambos lados del dragón, con las cuales arrastraba un arado tosco, mampuestos o algunas mercancías muy voluminosas.

Para entonces, en lugar de ruedas, los fardos se arrastraban directamente sobre la superficie. A pesar de sus limitaciones, funcionaban mejor en praderas lisas, colinas nevadas o barrizales que muchos de nuestros vehículos actuales más complejos y aparatosos.

Los primeros carruajes conocidos aparecieron en el siglo X de la Primera Edad, durante el apogeo de la dinastía Tedana. No tenían suspensión y estaban pensados para el transporte de uno o dos ocupantes dentro de los núcleos poblacionales. La inexistencia de caminos intercomarcales, unido a los amplios territorios cubiertos por dinosaurios peligrosos, hacía impensable que ningún humano libre se atreviera a viajar por tierra.

La corta duración de los trayectos y su vínculo con las calzadas urbanas propició, paradójicamente, una rápida evolución de los carros. Dado el aislamiento de buena parte de las poblaciones humanas, ni siquiera a los nobles les interesaba tanto cubrir amplias distancias a lomos de un dragón como pasearse entre los suyos para presumir de sus riquezas y ocio.

Hacia el siglo XIII de la Primera Edad, la expansión de las comunidades humanas situadas al este de supercontinente favoreció nuevos intentos de comunicar vías entre pasos abruptos o lindes de vaguadas en que podía vigilarse el movimiento de depredadores. En este contexto surgió el primer dracomóvil con muelles oblicuos bajo la carrocería para compensar la desigualdad de pesos e inclinaciones.

Estos vehículos, antecesores del ómnibus moderno, eran sumamente pesados. Ofrecían pocas comodidades a los pasajeros, cuando menos, para los dragones que tiraban de semejantes armatostes. Puesto que carecían de pescante y primaba la fuerza bruta para recorrer estas carreteras antes de vislumbrar peligros, se enganchaban hasta diez dragones; los cuales eran conducidos por postillones mientras se los obligaba a obedecer a través de crueles embocaduras y amarraduras alares que les impedían salir volando.

Para el siglo XVI de la Primera Edad, los carruajes habían evolucionado de un modo notable. La civilización linseana, ante las numerosas pérdidas económicas y las puntuales revueltas de esclavos draconianos por los tratos indignos, mostró una preocupación inicial por lograr que las diligencias fuesen seguras para humanos y no una completa tortura para sus bestias de tiro.

Las trampas anticarnívoros y la aplicación sistemática de venenos cerca de los caminos redujo la frecuencia de ataques por parte de dinosaurios predadores. Sin embargo, conforme el ser humano aplacaba a la naturaleza con cualquier medio a su alcance, también aumentó el número de forajidos que aprovechaba las confusiones con un posible carnotáurido para atracar. En conjunto, esto propició la utilización de materiales más resistentes y de unas cajas completas, con un techo exterior pensado para que se sentaran escoltas.

Hacia el final de la Primera Edad, los vehículos de tracción draconiana ya se habían convertido en el motor de la agricultura y de los transportes humanos de corta y media distancia. Se estima que solamente en Línseor había medio millón de dragones domados y seleccionados para fines no aéreos.

Los vehículos de tracción draconiana durante la Segunda Edad

Tras la caída de la dinastía Tedana y la inestabilidad general del supercontinente, no hubo avances significativos en materia de dracomóviles hasta la consolidación del Califato de Eráster y la posterior inmigración de los humanos a Brígar.

Los erastianos diversificaron aún más las tipologías de carruajes según sus propias idiosincrasias. Empiezan a usarse maderas combinadas para proporcionar flexibilidad y belleza. Aumenta el número de ornamentos en las carrocerías, así como en los propios dragones, quienes pasan a ser seleccionados por sus escamaciones particulares y su resistencia al calor extremo del desierto.

Aunque valorables en el factor artístico, los vehículos erastianos no mejoraron los aspectos técnicos que ya habían desarrollado los linseanos en épocas anteriores.

En los últimos siglos, nuestro reino ha sido el mayor impulsor en la apuesta por una movilidad segura, eficiente y respetuosa con los trajinantes draconianos.

El carruaje llanero de Trelin o el dracobús aureoliense son sólo dos ejemplos de un cambio de paradigma en la manera de percibir los vehículos de tracción draconiana.

En Brígar, no sin esfuerzo, nos hemos adaptado a las necesidades modernas mientras mantenemos el máximo respeto a los dragones que nos ofrecen su fuerza para proveerlos de movimiento.

u/drakegalley — 3 months ago

Dracogamia: Una aplicación para gestionar tu granja de dragones

Hola, grupo:

En consonancia con publicaciones anteriores, aquí presento un texto metaliterario perteneciente a mi saga de novelas de Dracotopía.

Mi última novela transcurre en una granja de dragones, moderna y de alta tecnología, en que estas criaturas son supervisadas y rastreadas con microchips (de la marca DracoVitalis). La gestión integral de los dragones o del "ganado draquino", como dicen los humanos, se realiza mediante una aplicación estatal llamada Dracogamia.

Esta aplicación ganadera está repleta de funcionalidades y constituye uno de los pilares que permite sacar partido a los recursos draconianos en el reino de Brígar. Como resulta obvio, está inspirada en aplicaciones reales destinadas a la crianza de animales.

¿Te gustaría saber más?

P. D.: Huelga señalar que todo el texto está escrito por mí. La estructura esquemática, tan común en los textos generados por IA, está basada en cómo se estructuran los manuales reales. De ahí la similitud.

___

Dracogamia

Dracogamia es una aplicación estatal multiplataforma, desarrollada por el Ministerio de Ganadería, para la gestión integral del ganado draquino. Su creación respondió a la necesidad de unificar los flujos de información en tiempo real y de garantizar la trazabilidad de los dragones que operan en el reino, desde su eclosión hasta la finalización de su respectivo ciclo productivo.

Tras su reciente lanzamiento en el año 1932 de la Segunda Edad, supuso una verdadera revolución para criadores, propietarios y otros profesionales del sector. Su nombre, de «draco» (dragón) y «gamia» (unión), viene a simbolizar la unión humana con los dragones y cómo dicho programa persigue unificar en un mismo lugar todas las herramientas necesarias para administrar las acciones que tienen lugar cada día en dragonadas y en diversos negocios basados en las actividades dracuestres.

Antes de su aparición, los particulares y las empresas que criaban o comerciaban con dragones debían informar de sus acciones a la Administración Pública de forma recurrente para cumplir con la legalidad. Ello implicaba una labor de envíos postales, desplazamientos en persona, verificaciones farragosas y, por supuesto, aquellos riesgos de duplicidades y contradicciones encontradas en los sistemas tradicionales de ficheros en papel.

El diseño de Dracogamia ha sido fruto de una colaboración estrecha entre dracotécnicos, ingenieros y legisladores. Sin entrar de lleno en sus especificaciones técnicas, cabe destacar que ésta se conecta a través de la red con una base de datos administrada por el propio Ministerio para garantizar la privacidad y la seguridad de los datos introducidos. Mientras que antes podía traspapelarse un certificado veterinario o la acreditación de una estirpe con relativa cotidianidad, ahora se ha logrado que estos procesos resulten sencillos y transparentes para todos.

En apenas un lustro, Dracogamia se ha erigido como la columna vertebral que sostiene tanto la producción como la regulación de nuestras bestias sagradas, el «patrimonio viviente» más importante del mundo tanto cualitativa como cuantitativamente.

A continuación se describen sus funcionalidades principales, divididas en módulos.

Perfil del ejemplar

Cuando a un dragón se le da alta en la base de datos de Dracogamia, recibe un Código de Identificación Pecuario (CIP). Este identificador se añade al Código de Identificación Nacional (CIN) del que ya dispusiese para generar un perfil con sus datos de interés veterinario y ganadero.

El perfil de un dragón en Dracogamia incluye:

  • Datos personales: Nombre, apellidos, sexo, raza y fecha de eclosión.
  • Características físicas: Alzada, largura, envergadura alar, peso y rasgos o patrones individuales en la escamación. Este apartado puede incluir fotografías y vídeos que muestren la evolución del ejemplar a lo largo de su vida.
  • Dirección: Dragonada pública o privada, cuartel, vivienda o zonas habituales de estancia o migración (si se trata de un dragón asilvestrado).
  • Datos de parentesco: CIP, nombre y apellidos de sus progenitores, hermanos y progenie. Sólo se aplica en el caso de disponer de estos miembros o si éstos están registrados. Se admite la introducción de datos de dragones fallecidos, con autorización, para completar los registros de linaje.
  • Datos del criador o propietario (opcional): CIN, nombre, apellidos y otros detalles acerca de quién crió al dragón, tiene su tutela o lo emplea a su servicio. Estos datos pueden no estar presentes si el ejemplar se independiza.

El perfil del ejemplar permite obtener una visión general de quién es el dragón, cómo es y a qué se dedica.

Árbol genealógico y parámetros reproductivos

A partir del CIP y de los datos de parentesco, el sistema genera automáticamente un árbol genealógico del dragón, el cual incorpora cada generación, descendente y ascendiente, hasta alcanzar los registros disponibles. Este árbol puede consultarse mediante vistas personalizables.

A partir de los datos disponibles, el programa muestra parámetros, análisis y sugerencias esenciales respecto a su potencial reproductivo:

  • Consanguinidad (endogamia): Indica el porcentaje de parentesco entre progenitores. Ésta puede aparecer más alta o baja dependiendo del cruce que originó al ejemplar.
  • Diversidad genética: Informa del número de alelos únicos presentes en la población, es decir, la posible homocigosis o heterocigosis de la descendencia para un carácter respecto a sus parentales.
  • Riesgo hereditario: Alude a la posible presencia de taras genéticas conocidas y la probabilidad de transmitir mutaciones recesivas.
  • Idoneidad reproductiva y sugerencias: Ofrece una conclusión objetiva a partir de los datos conocidos y sugiere posibles estrategias de cruzamiento.
    • A partir de la versión 3.5, Dracogamia ofrece un listado de machos o hembras disponible con que cruzar al ejemplar. Las recomendaciones mostradas dependerán de la visibilidad de los perfiles y de los criterios escogidos: montura ligera, montura pesada, montura velocista, tiro ligero, tiro pesado, dragonería especial, habilidades intelectuales, habilidades mágicas, etc.

Estos indicadores son esenciales para organizar los programas de cría selectiva, puesto que minimizan la aparición de enfermedades genéticas y maximizan la calidad esperable de la descendencia.

Salud y rendimiento

El módulo de salud integra registros veterinarios, antecedentes familiares, historial de enfermedades y vacunas, pruebas de laboratorio, intervenciones quirúrgicas y observaciones de comportamiento, entre otros factores.

Sus principales componentes incluyen:

  • Historial veterinario: Comprende diagnósticos, tratamientos, alergias o alternaciones físicas y psicológicas.
  • Vacunas e inmunidad: Engloba las vacunas recibidas y próximas (si aplica). También se define la inmunidad esperada ante posibles epizootias.
  • Parasitología: Describe si se han hallado ectoparásitos o endoparásitos en el ejemplar, así como la frecuencia de revisiones o de cargas parasitarias.

Si se dispone de la información necesaria, la aplicación puede advertir de riesgos de contagio entre manadas draconianas o de enfermedades zoonóticas.

En cuanto al rendimiento, el sistema mide parámetros como:

  • Capacidad de carga: Señala el peso máximo sostenido en condiciones aerobias durante dos horas. Se estudia de manera diferenciada en dragones de silla y de tiro.
  • Velocidad media: Muestra el número millas recorridas por unidad de tiempo mediante pruebas estandarizadas, en tierra y aire.
  • Fuerza y fuego: Indica si el dragón es apto para determinadas actividades que requieren el uso de la fuerza y del fuego, como los dracoguardianes.

 

Finalmente, existen tres últimos factores o criterios que se consideran subjetivos o potencialmente perjudiciales para la dignidad del ejemplar. En consecuencia, sólo figuran en casos excepcionales:

  • Productividad laboral: Señala la media de horas trabajadas sin incidencias o lesiones propias o causadas a los demás.
  • Resistencia al estrés: Indica la superación de pruebas estandarizadas para analizar la respuesta del dragón a situaciones de estrés. Éstas dependen del sector profesional.
  • Obediencia: Este parámetro final califica cómo el ejemplar responde al manejo humano y si resulta seguro de guiar o conducir durante las labores. Una obediencia insuficiente requerirá de una evaluación dracológica y un tratamiento personalizado que lo ayude a superar sus reticencias.

En conjunto, la integración de estos datos permite la elaboración de métricas comparativas entre ejemplares, manadas, razas y poblaciones para tomar decisiones con fines éticos.

Valoración económica

Tomando como base en el historial genético, la salud y el rendimiento, Dracogamia estima un valor monetario a cada ejemplar, el cual se actualiza anualmente.

Este precio sirve de referencia para las transacciones que involucren al dragón: compra-venta, alquiler, subastas, convenios de cruzamiento o puestas, sueldo, comisiones de servicio, prima de riesgo para seguros, etc. No obstante, este indicador no es definitorio para los acuerdos tomados entre las partes afectadas.

El algoritmo de Dracogamia considera variables como la demanda del mercado, la adecuación de aptitudes y actitudes al rol ofrecido, la rareza de rasgos específicos e, igualmente, la proyección de ingresos futuros. Al mantener estos valores actualizados, el sistema evita situaciones de engaño y promueve un mercado justo.

Contratos y acuerdos

El módulo legal permite la creación y exportación sencilla de formularios internos para cada centro, certificados y de otros documentos vinculantes:

  • Autorización ganadera: Autoriza a representar al ejemplar en múltiples operaciones ganaderas. Debe estar firmado por el dragón.
  • Certificado de linaje: Otorga validez a la información del ejemplar al constatar sus relaciones de parentesco y la presencia de rasgos característicos de su raza o variedad.
  • Acta de premios: Certifica si el ejemplar ha sido premiado o valorado positivamente en concursos o certámenes de morfología, doma, carreras, enganches, volteo, dracobol, etc.
  • Modelo de compra-venta o alquiler: Detalla una transacción formal entre las partes. Es de requisito obligatorio cuando se produce una transmisión o delegación de algún tipo de responsabilidad o tutela sobre el ejemplar.
  • Contratos de trabajo: Establece un acuerdo entre el dragón, su ganadero y un tercero para realizar una determinada actividad dracuestre. Según el caso, puede ir acompañado de un modelo de compra-venta o alquiler que especifique cuantías, derechos y responsabilidades para ambas partes.
  • Acuerdos de reproducción: Determina la intervención del ejemplar en la procreación, ya sea mediante su participación física (monta natural) o mediada por veterinarios (inseminación artificial). Siempre debe especificar las condiciones del acto reproductivo, los derechos sobre descendencia e inversiones específicas para la crianza de la cría.
  • Acreditación para subastas públicas: La aplicación puede generar listados con una puja inicial, fechas de apertura, duración y reglas de participación. El dragón subastado puede impugnar la subasta si estima que se han contravenido sus intereses.

Todos los documentos y las transacciones quedan registrados en la base de datos con firmas digitales para verificar la transparencia y el cumplimiento de la legalidad vigente. 

Cuentas y permisos de acceso

Dracogamia emplea un sistema de roles y permisos para asegurar que únicamente pueda acceder y modificar la información presente quien esté autorizado con este fin:

  • Visitante: Es la cuenta más básica. Permite el acceso limitado a un perfil o conjunto de perfiles y de documentos relacionados con ejemplares a los que se le hayan brindado acceso temporal. Suele emplearse para intermediarios.
  • Usuario: Es la cuenta que pertenece al propio dragón. Permite acceder a todos los datos que competen a su persona, pero no tiene permisos para editar la información. Puede acceder también, de forma limitada, a los perfiles de sus familiares o miembros de su centro ganadero.
  • Veterinario: Es la cuenta apropiada para el personal dracotécnico. Tiene acceso a los historiales clínicos del ejemplar o conjunto de ejemplares supervisados y puede editar la información del módulo de salud, pero carece de permisos para ver o alterar otros campos.
  • Propietario: Es la cuenta de la que disponen los criadores, ganaderos y otros individuos que participan en las actividades dracuestres. Permite el acceso completo a los perfiles de sus dragones en propiedad y ofrece una visibilidad limitada a los dragones ofrecidos en venta o en alquiler por otros propietarios.
  • Administrador: Es la cuenta de mayor rango, controlada exclusivamente por el Ministerio de Ganadería. Ofrece acceso completo a todos los ejemplares presentes y la capacidad de modificar la base de datos al completo. La utilización de esta cuenta por parte de un administrativo requiere una aprobación específica.

Este estricto control ayuda a garantizar la privacidad y el bienestar del animal durante los procesos económicos en que participa.

Geolocalización y constantes vitales

Un módulo muy interesante, y dependiente de los permisos asociados a cada cuenta, reside en el acceso a la información de geolocalización y a las constantes vitales de los ejemplares.

Desde la versión 2.8, Dracogamia permite un acceso integrado y fácil a los datos emitidos por el microchip inserto en el ejemplar si éste es compatible con las últimas tecnologías. Esta opción estará disponible si el dragón usa un microchip DracoVitalis desde la séptima generación. Los reemplazos desde modelos anteriores son gratuitos si se ha cumplido una antigüedad mínima de tres años. La tenencia del chip es obligatoria para todos los dragones con un propietario.

En concreto, un usuario con los suficiente privilegios puede acceder a información en tiempo real del ejemplar:

  • Geolocalización: Coordenadas de la localización actual del dragón con una alta precisión. Útil para detectar dragones jóvenes perdidos o fuera de sus áreas habilitadas.
  • Ritmo cardíaco: Estimación del esfuerzo físico. Puede ayudar a intuir si el dragón está afrontando un accidente, peligro o riesgo.
  • Potencial de dolor: Los sensores del microchip recogen el contacto de objetos con sus escamas y posibles estímulos dolorosos por golpes o impactos. Puede ayudar a conocer si el dragón sufre algún tipo de violencia.

En conjunto, la unificación y recopilación de esta información dentro de Dracogamia alerta a los responsables de posibles contingencias graves y favorece que las autoridades puedan actuar de forma inmediata en el caso de que existan indicios de malos tratos. Asimismo, el almacenamiento de las constantes vitales completa el historial clínico del dragón. 

Generación de vistas e informes

Los usuarios, según su nivel de privilegios, pueden generar vistas o informes con filtros personalizados:

  • Distribución del ganado draquino: Esta vista sintetiza y esquematiza cómo se distribuyen los ejemplares asociados al centro ganadero: CIP del dragón, redil, cuadra, rol, incidencias y notas de agenda, entre otros campos.
  • Análisis poblacional: Esta vista ofrece un resumen de la información de los dragones por manadas, linajes, raza, franjas de edad, emparejamientos, sementales, hembras en celo, eclosiones, etc.
  • Indicadores de incidencias: Esta vista muestra distintas incidencia registradas, tanto dentro como fuera del centro, que sean relevantes para la explotación: epidemias activas, alteraciones atmosféricas, avisos por predadores, cambios legislativos, requerimientos administrativos, apertura y cierre de inscripciones a competiciones, etc.
  • Rendimiento económico: Esta vista proporciona una información completa acerca de los ingresos generados por sus reses, costos de mantenimiento, contratos en vigor, empleados asignados y el balance presupuestario por unidad de tiempo.
  • Logros y reconocimientos: Esta vista recopila el conjunto de premios, galardones y otras distinciones obtenidas por el centro o por los ejemplares adscritos al mismo.

Estos informes brindan una perspectiva global del estado del centro, de sus éxitos y de las necesidades globales de la explotación. De tal modo, se convierte en un módulo útil para detectar tendencias y ámbitos de mejora.

Interoperabilidad con otras aplicaciones

Finalmente, cabe resaltar que Dracogamia está diseñada para integrarse y compartir datos con otras aplicaciones estatales y privadas, entre éstas: el sistema sanitario público, consultorios veterinarios locales, bancos de sangre y plasma, laboratorios de investigación dracológica, servicios internos de dracoguardianes, remontistas del ejército y un largo etcétera.

Esta interoperabilidad garantiza que el flujo de la información sea continuo y facilita la intervención de profesionales de distintos sectores.

Conclusión

Dracogamia se ha convertido, por méritos propios, en una aplicación indispensable para gestionar las actividades ganaderas del día a día y efectuar operaciones comerciales bajo el amparo de la ley brigueña. No se trata simplemente de una herramienta administrativa; sino que es el resultado de una ardua búsqueda por la convergencia entre la gestión de centros ganaderos, los avances informáticos y las regulaciones públicas.

Su capacidad operativa para centralizar datos, calcular indicadores críticos y mediar en transacciones lo convierte en el pilar de una dracotecnia moderna, ética y sostenible. Al operar sobre una base sólida de información actualizada, las instituciones —ya sean públicas o privadas— cuentan con un medio eficaz para optimizar los recursos draconianos sin comprometer el bienestar ni la dignidad de los dragones como ciudadanos de nuestra nación.

u/drakegalley — 3 months ago

Identificación del ganado draquino

(La imagen, creada a mano, significa "Tienda de venta y reparación de aparejos y herramientas diversas para dragones" en el idioma dragonés. Si quieres saber más sobre esta grafía, puedes preguntar).

Hola, grupo:

Aquí presento un nuevo epígrafe del «Manual de economía y política dracuestre», una de las muchas creaciones asociadas a mi saga de Dracotopía.

Mientras me dedico a la corrección de una novela y a la escritura de otra, también voy adaptando una infinidad de textos que plasman el mundo de Zarcadia desde dentro. Mi wiki está creciendo a un ritmo más alto del que esperaba. Tal vez añada una página específica para anotar los cambios progresivos.

Esta vez, en el presente texto ahonda en los medios para la identificación de los dragones en el reino de Brígar y cómo estos métodos de mantienen una dualidad del dragón como una especie ciudadana y subordinada.

Podrás conocer más en esta muestra de lectura que ofrezco en mi web de autor.

Sin más aquí dejo el texto de este último epígrafe: Identificación del ganado draquino.

___________________________

La trazabilidad del dragón y sus componentes

Una ganadería moderna y ética precisa de la trazabilidad completa del dragón doméstico, desde su eclosión del huevo hasta su jubilación o el cese de sus actividades para con el ser humano.

Este seguimiento preciso asegura no sólo la veracidad de la información poseída acerca del ejemplar; sino que brinda garantías al dragón de que nuestro Estado de Derecho dispone de los datos y de los mecanismos para actuar por motivación propia a fin de velar por que reciba un tratamiento justo en las distintas etapas de su vida productiva.

A continuación, ahondaremos en los distintos componentes que permiten identificar a los dragones, sus criadores y propietarios; y en cómo la aplicación de estos métodos se adecúa a la finalidad perseguida.

Nombre propio y nombre derivado

El elemento básico de identificación de un dragón es el mismo que en un ser humano: su nombre propio. Todos los dragones del reino tienen el derecho y la obligación de disponer de un nombre que aluda a sus personas.

Por lo general, el nombre propio de los dragones es dado por sus progenitores o, en su defecto, por la hembra ponedora cuando asiste a la eclosión.

Dicho nombre se escribe y pronuncia en dragonés y de una forma asimilada en los idiomas humanos. Siempre que resulte posible, se prioriza la grafía y la pronunciación en la lengua draconiana.

El nombre propio de un dragón es inalienable a la propia persona. Por ende, un dragón no puede ser cambiado de nombre o desposeído del mismo, salvo en circunstancias excepcionales que escapan de los fines comerciales aquí descritos.

El nombre derivado, por otra parte, designa a aquél que identifica a un dragón para su dueño, en una explotación o en alguna actividad dracuestre.

Entre criadores aficionados, éste se emplea cotidianamente a modo de mote o apelativo cariñoso. Sin embargo, es en el ámbito profesional donde adquiere una dimensión más compleja.

En centros estatales y en deportes, el nombre derivado favorece el conocimiento público o colectivo de un dragón cuyo papel se vuelve muy relevante por sus aptitudes sobresalientes o especialidad.

Así, por ejemplo, los dracoguardianes y dracoatletas de élite acostumbran a disponer de un nombre derivado de su rendimiento físico, sus proezas o cualidades innatas que ameritan reconocimiento, atraen admiradores o seducen a tratantes de ganado draquino. Otras veces, empero, este alias simplifica la pronunciación en lenguas humanas y favorece la distinción con otros.

A diferencia del nombre propio, el derivado tiene una función y validez legal semejante a la de un seudónimo. Puede ser cambiado libremente con consentimiento expreso del dragón, así como anulado si no requiere uno por contrato.

Códigos de identificación nacional y pecuario

Desde el punto de vista administrativo se vuelve imprescindible que un dragón disponga de un código único que lo identifique, al mismo tiempo, como miembro de la nación y cual animal que queda al cuidado o servicio de un ser humano.

El código de identificación nacional (CIN) es un número compartido entre ambas especies en el reino. Por sí mismo, únicamente permite conocer el nombre y los apellidos del dragón, su fecha eclosión, sexo y raza.

Dada la importancia de conocer a fondo el historial y los atributos de cada ejemplar criado o traído a nuestro país, todo dragón que participa en alguna actividad dracuestre también posee un código suplementario e independiente de este primero.

El código de identificación pecuario (CIP), a diferencia del anterior, incluye información de índole veterinaria y ganadera; tal como la salud del ejemplar, su doma y entrenamientos recibidos, su posible dominio de distintas disciplinas, cruzamientos en que haya participado y su idoneidad reproductiva. Asimismo, como veremos más adelante, dicho código se relaciona con el dispuesto por entidades públicas o privadas: el código de identificación ganadero (CIG).

Marcajes y accesorios

Los dragones, al igual que otros ganados en la historia, han sido marcados durante siglos como forma básica de identificación y trazabilidad. Tales marcajes se producían sin su consentimiento y, a menudo, a costa de un gran dolor.

En nuestros días, los marcajes aplicados en Brígar se circunscriben al interés compartido por los dragones y sus responsables de ser fácilmente reconocidos dentro de unas instalaciones o de representar su pertenencia a una institución.

La mayoría de los marcajes empleados en la actualidad no son permanentes ni implican ningún daño al ejemplar. Entre los más comunes se halla el de alheña negra, un tinte de origen natural, que, combinado con otras sustancias, genera una suerte de pintura grasienta que permanece adherida a las escamas de los dragones durante un largo periodo de tiempo.

Aunque minoritarios, también se aplica hierro candente o nitrógeno líquido —especialmente según el contraste de la coloración— para generar una marca permanente sobre las escamas. Estas opciones suelen ser algo más comunes entre aquellos escamosos que se sienten vinculados a una familia, criadero o estamento.

Todos los tipos de marcajes están regulados en el marco del Bienestar Draconiano, el cual prohíbe expresamente cualquier práctica que pueda vulnerar la integridad física de un dragón o infligirle sufrimiento si no coincide con su voluntad o no ha sido debidamente informado de las consecuencias de su decisión.

De igual forma, se pueden emplear objetos de quita y pon para la identificación de dragones. Entre éstos se encuentran collares, brazales, coleras, gualdrapas, mitones y una larga lista de ropajes y ornamentación.

Normalmente, los accesorios aparecen como parte de los aparejos o de la vestimenta de un dragón en ceremonias o en acto de servicio, para así indicar su rol o nivel en el escalafón del estamento considerado.

u/drakegalley — 3 months ago

Manual de economía y política dracuestre

Hola, grupo:

Para mí, una forma de desconectar de la rutina consiste en adaptar textos antiguos y modernos, guardados en mi proyecto de escritura, para ir conformando la wiki de mi saga Dracotopía.

Entre los cientos (sí, de verdad) de documentos metaliterarios que tengo en mi haber, hoy he seleccionado la introducción a un manual completo de economía y política dracuestre.

El lector, con razón, se preguntará qué diantres es eso. Pues bien, se trata de uno de los muchos libros escritos por autores humanos y no humanos del reino de Brígar que ahondan en aspectos cotidianos de su realidad. No hay mejor forma para entender las idiosincrasias de una civilización que dejar que sus propios habitantes te la muestren.

Si gusta, iré compartiendo más capítulos de este manual o de los otros (lista completa) que existen en el contexto de mis obras.

Manual de economía y política dracuestre

Introducción

En el último siglo, la paulatina industrialización y el surgimiento de nuevas tecnologías han desembocado en una transformación radical del paradigma económico global.

Al mismo tiempo, la consolidación de la convivencia biespecie en Brígar, así como los enormes cambios sociales producidos en las Naciones del Supercontinente, han redefinido las bases del comercio internacional.

Las actividades dracuestres y el conjunto de labores desempeñadas por dragones constituyen uno de los ejes centrales que posibilidad el progreso de la ciencia y de la técnica. Es por este motivo que el presente manual de economía dracuestre buscará analizar cómo el binomio humano-dragón y las particularidades de la especie draconiana han permitido y permiten satisfacer la oferta y demanda de bienes en un mercado cada vez más globalizado e interconectado.

A diferencia del trabajador humano y de otros animales empleados como recursos, los dragones poseen una combinación única de cualidades biológicas que los sitúan, a la vez, como agentes y piezas clave en el engranaje productivo.

La elevada cognición de estos fieles escamosos, su relativa autonomía funcional y su capacidad de interacción con nuestra especie y con herramientas, inclusive tecnológicas, los convierten en sujetos y objetos esenciales e inseparables del sector primario, secundario y terciario.

Antes de comenzar, para comprender adecuadamente la economía dracuestre es imprescindible repasar brevemente la historia de la explotación draconiana y cómo su introducción gradual —y a menudo forzosa— en las sociedades humanas fue transformándose tanto en objetivos como en el propio tratamiento recibido.

La personalidad jurídica de los dragones ha ido evolucionando en distintos lugares desde la malograda res hasta la ciudadanía real. Aun cuando la legislación de diferentes países y los distintos tratados entre naciones persiguen una claridad normativa, todavía hoy su figura legal se vuelve objeto de innumerables debates, conflictos políticos y graves disputas por intereses egoístas respecto de sus cuerpos y de su trabajo.

El presente manual tiene el objetivo de proporcionar una visión clara y práctica sobre cómo ejercer un uso eficiente y respetuoso de los dragones, a la vez que aseguramos su bienestar y el estricto cumplimiento de la legalidad. Su lectura puede servir tanto a especialistas del sector (ganaderos, dracotécnicos, remontistas, corredores de dragones…) como a cualquier ciudadano interesado en mantener una relación profesional con estos cuadrúpedos.

Durante las siguientes páginas exploraremos aspectos tan importantes como el valor económico de los dragones y sus canales de comercialización, los modelos de tasación y transacción, la evaluación pericial del ejemplar, las garantías de compra-venta, el valor añadido de cada raza y la gestión administrativa de espacios particulares y de centros dracuestres. De igual forma, finalizaremos con recomendaciones para aprovechar el potencial de la aplicación estatal de Dracogamia, un glosario de conceptos y unas reflexiones acerca de las perspectivas futuras de la ganadería draconiana y su sostenibilidad a largo plazo.

Con todo ello, se pretende ofrecer una guía exhaustiva para operar dentro del mercado dracuestre con conocimiento de causa, transparencia y respeto por la dignidad de nuestra «segunda especie».

u/drakegalley — 3 months ago

Descripción general de los dragones (Draco sapiens)

Hola, grupo:

Ando unos días con bastante estrés por motivos diversos. El poco tiempo libre lo dedico a ojear textos que me envían distintos escritores muy prometedores y a ordenar un sinfín de documentos metaliterarios mientras escribo, reescribo y planifico las tramas que voy a desarrollar en mis novelas.

Dicho esto, me he planteado mostrar algunos de estos documentos por si inspiran o le interesan a otros escritores, especialmente de fantasía o ciencia-ficción.

El siguiente texto es una descripción general de los dragones que habitan mi mundo. Me he basado en mis conocimientos de biología para ofrecer una visión global de estas criaturas, de su filogenia y de sus rasgos característicos.

Este texto y muchos otros están (o estarán) publicados en la wiki de Dracotopía. Sobra señalar que todos los textos son originales y de mi autoría. ¡Dame tu opinión y compártelos si te gustan!

Introducción

Los dragones son la especie protagonista de Dracotopía y pobladores nativos del reino de Brígar. Aparecen descritos como unos grandes reptiles domesticados por el ser humano, junto con dinosaurios y otras criaturas prehistóricas y existentes en el mundo real. Su estudio corresponde a la ciencia de la dracología, la cual surgió a partir de los usos y costumbres que estos animales han tenido tradicionalmente para los humanos.

A diferencias de otras obras fantásticas, los dragones no asumen el rol de monstruos gigantes ni de terribles carnívoros ajenos a la civilización; sino que figuran como animales que han coadyuvado, con voluntad o sin ella, a una evolución mutua en la historia de la humanidad.

Descripción general

El dragón (Draco sapiens) es un reptil herbívoro, alado y de gran tamaño, perteneciente al infraorden de los dracosaurios, un clado de dinosaurios caracterizados por su capacidad para exhalar fuego. Dentro de este grupo se hallan varias familias de dracónidos (Draconidae), casi todas herbívoras y de pequeño tamaño relativo, diferenciadas entre sí por sus peculiaridades esqueléticas.

Entre los representantes conocidos de este subgrupo, los dragones destacan por su envergadura y cognición elevada. Se caracterizan por dos alas, cuatro extremidades terrestres, dos cuernos y una cola. Según la raza, pueden aparecer asimismo alerones más o menos desarrollados, espinas y unos escudos dorsales prominentes. 

Aun cuando existe una amplia diversidad entre las razas draconianas, todas tienen en común la de presentar un tamaño similar al de un caballo de gran alzada, sin contar con sus grandes alas y su larga cola.

Razas y tamaños

Los dragones se separan en nueve razas silvestres: áureos, argénteos, cobrizos, esmeraldas, rubíes, plomizos, malaquitas, zafirinos y azabaches. La mayor parte de los dragones que viven en estado salvaje son híbridos en un mayor o menor grado. En siglos recientes, los cruces por mediación humana han generado un número indeterminado de razas domesticadas, a menudo catalogadas por sus denominaciones etnográficas.

Los dragones presentan unas tallas considerables; comprendidas entre 6 y 10 pies de alzada, 25 y 40 pies de longitud y 38 y 52 pies de envergadura. Cabe señalar que la cola constituye entre la mitad y dos tercios de su largura total. La envergadura alar aparenta bastante menos en tierra debido al repliegue de las alas en cada una de sus falanges. En general, las proporciones draconianas los dotan de un aspecto planudo.

Vida y crecimiento

Los dragones cuenta con una esperanza de vida cercana a los 300 años. A los 12 años alcanzan la pubertad y exhiben el 50 % de su tamaño adulto. A partir de entonces, el crecimiento se enlentece hasta alcanzar la mayoría de edad, con 40 años. Un dragón adulto continúa creciendo durante toda su vida, si bien, los cambios suelen ser casi inapreciables.

Existen diversas teorías acerca de por qué los dragones disfrutan de una longevidad tan amplia o de por qué se desarrollan rápido durante las primeras etapas. Se supone que está relacionado con la mortalidad infantil: los dragones se ven forzados a crecer rápido para sortear la depredación. Entre los dinosaurios existe una verdadera carrera por quién aumenta de talla y volumen en menor tiempo para cazar o no ser cazado.

Una vez alcanzada una talla mínima, en los dragones jóvenes se produce un retardo natural de la madurez sexual, lo cual favorece la estabilidad del grupo al reducir la presión competitiva sobre las hembras fértiles de la manada.

Sexo y puestas

El sexo de un dragón se ve influido por la temperatura a la cual se expone el huevo durante su desarrollo. Nacen más hembras que machos en una proporción aproximada de 65/35 por cada 100 eclosiones. Este fenómeno favorece la poliginia y que haya una media de dos o tres hembras por macho.

Asimismo, se observa un ligero dimorfismo sexual, combinado con un dicromatismo sexual muy patente. Los machos muestran una talla levemente superior y las hembras exhiben un cuerpo más grácil. Algunos de sus patrones de coloración son invisibles al ojo humano.

En el medio natural, las dragonas adultas crean sus nidos con la ayuda de su pareja y de otros miembros de la manada. En cambio, en tiempos modernos, esta labor queda limitada entre los dragones domesticados que viven en granjas o centros ganaderos.

Las puestas suelen ser uniovalinas (de un único huevo) en hembras primerizas y llegan hasta un total de dos o tres en hembras maduras. Tras la ovoposición, la hembra roza frota la barbilla con su huevo para marcarlo con su olor. El tiempo de incubación dura unos 90 días.

Anatomía y escamación

Según la región corporal y las variedades propias del individuo, un dragón puede exteriorizar unas escamas granulares por las extremidades, cuadrangulares por los costados y acorazonadas por garganta y pecho.

Algunos ejemplares exhiben unas escamas mucho más marcadas por el lomo que reciben el nombre de «escudos dorsales» o «placas dérmicas»; las cuales pueden extenderse también a lo largo de la cola en forma de «escudos simples». Algunos dragones, especialmente los de raza cobriza, disponen de caballones por el torso o una crin espinosa.

En líneas generales, en los dragones se aprecia una metamería superficial por la garganta, los costados y el vientre. En este último caso, se corresponde con los puntos de unión de unas placas óseas llamadas «osteodermos», las cuales participan en el intercambio calorífico y les ofrecen una defensa relativa ante los peligrosos mordiscos de otros dinosaurios.

En el interior del vientre los dragones albergan una caja ventral o gastralia, constituida por unas costillas aplanadas especiales que sirven de anclaje para los músculos de la cola y facilitan que puedan elevarse sobre dos patas para alcanzar los árboles más altos, como consta en otras especies de dinosaurio.

El esqueleto presenta una osificación típicamente aviar, mediante la presencia de trabéculas o canalículos que originan espacios de aire en el interior de los huesos para reducir el peso, incrementar la capacidad pulmonar y mejorar la aerodinámica. En este sentido, disponen de un esternón aquillado que actúa de soporte muscular para las vastas tensiones ejercidas durante el vuelo, a través del cual llegan a superar velocidades de hasta 60 millas por hora en aire, y de 30 millas por hora en tierra gracias a unas extremidades adaptables y polivalentes.

Control de la temperatura

Al igual que otros dinosaurios, los dragones son endotermos facultativos. Generan y regulan su propia temperatura; pero solamente lo hacen de un modo fisiológico e involuntario cuando no disponen de una fuente externa de calor, normalmente, durante periodos invernales. Ello les permite seguir activos durante todo el año sin tener que hibernar o con un periodo de letargo mínimo en las regiones más frías.

Al carecer de glándulas sudoríparas, sus extremidades desempeñan un papel esencial como reguladores del calor. En concreto, consiguen regular su temperatura gracias a la intensa vascularización alar. Al extenderlas, absorben los rayos del sol. Al agitarlas, se enfrían con rapidez. Y, al plegarlas, reducen el contacto con el aire y mantienen su estado calorífico dentro de un intervalo adecuado.

Morfología

Los dragones presentan una cabeza ligeramente hipognata, es decir, orientada hacia el suelo, por un ángulo agudo formado entre nuestro único cóndilo occipital y la primera vértebra cervical. Esta disposición les facilita el pastoreo y la movilidad del cuello; el cual alcanzan a girar 120º a cada lado.

En el interior de la boca, disponen de una lengua aguzada atravesada por una veta olfato-gustativa y dos ollares por los cuales respiran. Tienen 48 dientes en alveolos enciáticos; los cuales reemplazan conforme los desgastan, alrededor de cada año. Esto les duele ni les supone molestia alguna. Sería imposible para ellos alcanzar una longevidad de siglos si no ocurriera así porque morirían de inanición.

Dentro de la laringe se halla el órgano ignitor, responsable de generar el fuego. Éste consta de un engrosamiento del epitelio, recubierto de unas finas hileras de paladio, un mineral que actúa como catalizador. Por debajo de esta sección, se encuentra un conducto paralelo al esófago que vierte metano a través del esfínter igneofaríngeo. La acción muscular inyecta el gas y éste se prende al pasar con presión entre los filamentos de paladio. A su vez, este mineral funciona como convertidor catalítico de la combustión al evitar que un exceso de monóxido de carbono los asfixie.

Sus membranas mandibulares les permiten abrir las fauces para arrojar llamas sin que se les disloquen las mandíbulas. A diferencia de otros reptiles, sus labios o belfos se notaban carnosos y esponjosos al tacto por acúmulo de lípidos. Ello se relaciona con que la epidermis requiere un engrosamiento para soportar el choque térmico provocado por las igniciones.

Los dragones son plantidigitígrados, es decir, caminan utilizando parte de su palma y de sus dedos. Esta configuración alarga la longitud de la extremidad y mejora la fuerza impulsora del cuerpo en tierra. Sus tobillos, asimismo, cuentan con unos fuertes músculos para salir al vuelo y ayudarlos a topetar cuanto tengan por delante.

Una peculiaridad de los dragones se halla en la presencia de alerones, unas expansiones alares situadas a la altura de la cadera y del último tercio de la cola. En otros grupos de dinosaurios aparecen elementos esqueléticos defensivos y, en el caso de los dracónidos, tales elementos se han adaptado para favorecer el vuelo.

La cola es parcialmente prensil y se regenera con tejido cartilaginoso en caso de pérdida. El extremo caudal presenta una forma de punta de lanza y, por ello, inspirados en las armas antiguas, recibe el nombre de «lanceta».

Órganos de los sentidos

Los dragones poseen un oído bastante agudo. El canal auditivo se sitúa por detrás de la fenestra temporal, cuya entrada está rodeada de unas escamas apiladas muy sensibles a la presión que actúan para propagar y amplificar el sonido hacia el tímpano interior.

De la olfacción se encargan unos receptores situados en el techo de la cavidad nasal, junto con el órgano vomeronasal, una estructura ubicada en la base del cráneo que les permite una discriminación fina de los olores para la identificación de congéneres, el seguimiento de su receptividad reproductiva y la detección de predadores.

En lo tocante a la vista, los dragones ven en un espectro de color más extenso que el de los humanos y perciben el movimiento con extrema precisión. Si algo se mueve mínimamente a su alrededor, se percatan al instante. Por el contrario, distinguen peor la profundidad de los objetos debido a la predominancia de una visión monocular.

Los ojos se encuentran en posición lateral, lo cual los dota de un ángulo de visión extremadamente amplio. Cada uno alcanza a verse las ancas y el lateral de la cola con la cabeza recta. Con un sutil viraje, un ejemplar de dragón abarca la totalidad de cada flanco e incluso cuanto hubiera por detrás acechándolo.

Esta posición de los ojos no se correlaciona con su dieta herbívora; sino con la direccionalidad de los estímulos visuales mayoritarios o de aquéllos más relevantes para la supervivencia. En hábitats acuáticos y aéreos, desde los cocodrilos hasta los pterosaurios, las especies animales tienden hacia la visión lateral debido a que se trataba de ambientes tridimensionales en donde los estímulos llegan por todas partes. En tierra, en cambio, los depredadores sólo fijan su atención en una presa y los herbívoros deben fijar su atención en cualquiera de ellos.

A la complejidad del ojo draconiano se le suma el tercer párpado, la membrana nictitante, y un tejido reflectante llamado «tapete coroideo», el cual actúa a modo de espejo para reflejar los rayos luminosos entrantes e incrementar la luz disponible en condiciones de oscuridad. Esto dota a sus ojos de un brillo cuando se los enfoca con un objeto luminoso.

Encéfalo

El encéfalo de los dragones está construido por el prosencéfalo (hemisferios cerebrales), el mesencéfalo (lóbulos ópticos) y el rombencéfalo (bulto raquídeo y cerebelo).

El cerebro se encarga del procesamiento de los estímulos. Éste es de ocho a diez veces más pequeño que el de los humanos al quedar recluido entre una protuberante mandíbula y unos cuernos macizos.

El porcentaje de encefalización, como el de otros dinosaurios, es muy reducido en comparación con el enorme tamaño relativo del cerebro humano. Lejos de perjudicarlos, los expertos en dracología consideran que el cerebro de los dragones presenta una ventaja adaptativa que los diferencia de otros dinosaurios con una masa encefálica similar.

A pesar de su escaso tamaño, las teorías aceptadas postulan que los dragones pueden desarrollar un nivel de cognición similar al de un humano —con diferencias notables en algunas facultades— debido a la presencia de «convoluciones», o crestas internas, que maximizan el área cerebral. Cabe recordar que la cognición no se correlaciona con el tamaño total del cerebro; sino únicamente con la superficie de su corteza. Existen mamíferos con un volumen cerebral más grande que los humanos y no por ello los superaban a ellos o a los dragones en capacidades cognitivas.

Para explicar esta diferencia tan llamativa se ha propuesto que el desarrollo del lóbulo frontal, responsable de la coordinación motora para el vuelo, habría conllevado una mejora paralela en el razonamiento para acciones voluntarias (consciencia).

Por otro lado, esta hipotética «optimización cerebral» habría propiciado que determinadas conductas de los dragones quedasen fijadas de forma automática e instintiva. Esto explicaría por qué los dragones no cuentan con tanto autocontrol para respuestas mediadas por emociones, sentimientos o condicionantes del medio. De tal forma, la limitada área cerebral reserva su preciado espacio para actividades intelectuales.

Inteligencia comparada

En las pruebas de aptitudes, los dragones obtienen un patrón de resultados diferente al de los humanos. De media, puntúan mejor en pruebas de comunicación corporal y cálculo de dimensiones; pero bastante peor en lógica formal y en expresión verbal.

Según los ensayos, un dragón promedio muestra entre un 10% y 25% menos de inteligencia general en etapas «equiparables». Estos resultados explican por qué el aprendizaje de los dragones se aprecia más lento y tienden a una inocencia duradera.

La mayoría de los expertos propugnan que los dragones han de considerarse agentes «protomorales», al menos, durante la mayor parte de sus vidas. Esto significa que pueden guiarse por la empatía y aplicar valores éticos; pero que no llegan a ser completamente conscientes ni responsables de sus actos al mismo grado que un humano adulto.

En consecuencia, esta asunción de inteligencia comparada se erige como la base reguladora de aquellas disposiciones legales que facultan a los humanos a convertirse en tutores de dragones, especialmente, cuando los crían desde el huevo. Sin menoscabo de enjuiciar acciones o situaciones que puedan derivar en abuso.

u/drakegalley — 4 months ago
▲ 7 r/escribir+1 crossposts

Descripción general de los dragones (Draco sapiens)

Hola, grupo:

Ando unos días con bastante estrés por motivos diversos. El poco tiempo libre lo dedico a ojear textos que me envían distintos escritores muy prometedores y a ordenar un sinfín de documentos metaliterarios mientras escribo, reescribo y planifico las tramas que voy a desarrollar en mis novelas.

Dicho esto, me he planteado mostrar algunos de estos documentos por si inspiran o le interesan a otros escritores, especialmente de fantasía o ciencia-ficción.

El siguiente texto es una descripción general de los dragones que habitan mi mundo. Me he basado en mis conocimientos de biología para ofrecer una visión global de estas criaturas, de su filogenia y de sus rasgos característicos.

Este texto y muchos otros están (o estarán) publicados en la wiki de Dracotopía. Sobra señalar que todos los textos son originales y de mi autoría. ¡Dame tu opinión y compártelos si te gustan!

Introducción

Los dragones son la especie protagonista de Dracotopía y pobladores nativos del reino de Brígar. Aparecen descritos como unos grandes reptiles domesticados por el ser humano, junto con dinosaurios y otras criaturas prehistóricas y existentes en el mundo real. Su estudio corresponde a la ciencia de la dracología, la cual surgió a partir de los usos y costumbres que estos animales han tenido tradicionalmente para los humanos.

A diferencias de otras obras fantásticas, los dragones no asumen el rol de monstruos gigantes ni de terribles carnívoros ajenos a la civilización; sino que figuran como animales que han coadyuvado, con voluntad o sin ella, a una evolución mutua en la historia de la humanidad.

Descripción general

El dragón (Draco sapiens) es un reptil herbívoro, alado y de gran tamaño, perteneciente al infraorden de los dracosaurios, un clado de dinosaurios caracterizados por su capacidad para exhalar fuego. Dentro de este grupo se hallan varias familias de dracónidos (Draconidae), casi todas herbívoras y de pequeño tamaño relativo, diferenciadas entre sí por sus peculiaridades esqueléticas.

Entre los representantes conocidos de este subgrupo, los dragones destacan por su envergadura y cognición elevada. Se caracterizan por dos alas, cuatro extremidades terrestres, dos cuernos y una cola. Según la raza, pueden aparecer asimismo alerones más o menos desarrollados, espinas y unos escudos dorsales prominentes. 

Aun cuando existe una amplia diversidad entre las razas draconianas, todas tienen en común la de presentar un tamaño similar al de un caballo de gran alzada, sin contar con sus grandes alas y su larga cola.

Razas y tamaños

Los dragones se separan en nueve razas silvestres: áureos, argénteos, cobrizos, esmeraldas, rubíes, plomizos, malaquitas, zafirinos y azabaches. La mayor parte de los dragones que viven en estado salvaje son híbridos en un mayor o menor grado. En siglos recientes, los cruces por mediación humana han generado un número indeterminado de razas domesticadas, a menudo catalogadas por sus denominaciones etnográficas.

Los dragones presentan unas tallas considerables; comprendidas entre 6 y 10 pies de alzada, 25 y 40 pies de longitud y 38 y 52 pies de envergadura. Cabe señalar que la cola constituye entre la mitad y dos tercios de su largura total. La envergadura alar aparenta bastante menos en tierra debido al repliegue de las alas en cada una de sus falanges. En general, las proporciones draconianas los dotan de un aspecto planudo.

Vida y crecimiento

Los dragones cuenta con una esperanza de vida cercana a los 300 años. A los 12 años alcanzan la pubertad y exhiben el 50 % de su tamaño adulto. A partir de entonces, el crecimiento se enlentece hasta alcanzar la mayoría de edad, con 40 años. Un dragón adulto continúa creciendo durante toda su vida, si bien, los cambios suelen ser casi inapreciables.

Existen diversas teorías acerca de por qué los dragones disfrutan de una longevidad tan amplia o de por qué se desarrollan rápido durante las primeras etapas. Se supone que está relacionado con la mortalidad infantil: los dragones se ven forzados a crecer rápido para sortear la depredación. Entre los dinosaurios existe una verdadera carrera por quién aumenta de talla y volumen en menor tiempo para cazar o no ser cazado.

Una vez alcanzada una talla mínima, en los dragones jóvenes se produce un retardo natural de la madurez sexual, lo cual favorece la estabilidad del grupo al reducir la presión competitiva sobre las hembras fértiles de la manada.

Sexo y puestas

El sexo de un dragón se ve influido por la temperatura a la cual se expone el huevo durante su desarrollo. Nacen más hembras que machos en una proporción aproximada de 65/35 por cada 100 eclosiones. Este fenómeno favorece la poliginia y que haya una media de dos o tres hembras por macho.

Asimismo, se observa un ligero dimorfismo sexual, combinado con un dicromatismo sexual muy patente. Los machos muestran una talla levemente superior y las hembras exhiben un cuerpo más grácil. Algunos de sus patrones de coloración son invisibles al ojo humano.

En el medio natural, las dragonas adultas crean sus nidos con la ayuda de su pareja y de otros miembros de la manada. En cambio, en tiempos modernos, esta labor queda limitada entre los dragones domesticados que viven en granjas o centros ganaderos.

Las puestas suelen ser uniovalinas (de un único huevo) en hembras primerizas y llegan hasta un total de dos o tres en hembras maduras. Tras la ovoposición, la hembra roza frota la barbilla con su huevo para marcarlo con su olor. El tiempo de incubación dura unos 90 días.

Anatomía y escamación

Según la región corporal y las variedades propias del individuo, un dragón puede exteriorizar unas escamas granulares por las extremidades, cuadrangulares por los costados y acorazonadas por garganta y pecho.

Algunos ejemplares exhiben unas escamas mucho más marcadas por el lomo que reciben el nombre de «escudos dorsales» o «placas dérmicas»; las cuales pueden extenderse también a lo largo de la cola en forma de «escudos simples». Algunos dragones, especialmente los de raza cobriza, disponen de caballones por el torso o una crin espinosa.

En líneas generales, en los dragones se aprecia una metamería superficial por la garganta, los costados y el vientre. En este último caso, se corresponde con los puntos de unión de unas placas óseas llamadas «osteodermos», las cuales participan en el intercambio calorífico y les ofrecen una defensa relativa ante los peligrosos mordiscos de otros dinosaurios.

En el interior del vientre los dragones albergan una caja ventral o gastralia, constituida por unas costillas aplanadas especiales que sirven de anclaje para los músculos de la cola y facilitan que puedan elevarse sobre dos patas para alcanzar los árboles más altos, como consta en otras especies de dinosaurio.

El esqueleto presenta una osificación típicamente aviar, mediante la presencia de trabéculas o canalículos que originan espacios de aire en el interior de los huesos para reducir el peso, incrementar la capacidad pulmonar y mejorar la aerodinámica. En este sentido, disponen de un esternón aquillado que actúa de soporte muscular para las vastas tensiones ejercidas durante el vuelo, a través del cual llegan a superar velocidades de hasta 60 millas por hora en aire, y de 30 millas por hora en tierra gracias a unas extremidades adaptables y polivalentes.

Control de la temperatura

Al igual que otros dinosaurios, los dragones son endotermos facultativos. Generan y regulan su propia temperatura; pero solamente lo hacen de un modo fisiológico e involuntario cuando no disponen de una fuente externa de calor, normalmente, durante periodos invernales. Ello les permite seguir activos durante todo el año sin tener que hibernar o con un periodo de letargo mínimo en las regiones más frías.

Al carecer de glándulas sudoríparas, sus extremidades desempeñan un papel esencial como reguladores del calor. En concreto, consiguen regular su temperatura gracias a la intensa vascularización alar. Al extenderlas, absorben los rayos del sol. Al agitarlas, se enfrían con rapidez. Y, al plegarlas, reducen el contacto con el aire y mantienen su estado calorífico dentro de un intervalo adecuado.

Morfología

Los dragones presentan una cabeza ligeramente hipognata, es decir, orientada hacia el suelo, por un ángulo agudo formado entre nuestro único cóndilo occipital y la primera vértebra cervical. Esta disposición les facilita el pastoreo y la movilidad del cuello; el cual alcanzan a girar 120º a cada lado.

En el interior de la boca, disponen de una lengua aguzada atravesada por una veta olfato-gustativa y dos ollares por los cuales respiran. Tienen 48 dientes en alveolos enciáticos; los cuales reemplazan conforme los desgastan, alrededor de cada año. Esto les duele ni les supone molestia alguna. Sería imposible para ellos alcanzar una longevidad de siglos si no ocurriera así porque morirían de inanición.

Dentro de la laringe se halla el órgano ignitor, responsable de generar el fuego. Éste consta de un engrosamiento del epitelio, recubierto de unas finas hileras de paladio, un mineral que actúa como catalizador. Por debajo de esta sección, se encuentra un conducto paralelo al esófago que vierte metano a través del esfínter igneofaríngeo. La acción muscular inyecta el gas y éste se prende al pasar con presión entre los filamentos de paladio. A su vez, este mineral funciona como convertidor catalítico de la combustión al evitar que un exceso de monóxido de carbono los asfixie.

Sus membranas mandibulares les permiten abrir las fauces para arrojar llamas sin que se les disloquen las mandíbulas. A diferencia de otros reptiles, sus labios o belfos se notaban carnosos y esponjosos al tacto por acúmulo de lípidos. Ello se relaciona con que la epidermis requiere un engrosamiento para soportar el choque térmico provocado por las igniciones.

Los dragones son plantidigitígrados, es decir, caminan utilizando parte de su palma y de sus dedos. Esta configuración alarga la longitud de la extremidad y mejora la fuerza impulsora del cuerpo en tierra. Sus tobillos, asimismo, cuentan con unos fuertes músculos para salir al vuelo y ayudarlos a topetar cuanto tengan por delante.

Una peculiaridad de los dragones se halla en la presencia de alerones, unas expansiones alares situadas a la altura de la cadera y del último tercio de la cola. En otros grupos de dinosaurios aparecen elementos esqueléticos defensivos y, en el caso de los dracónidos, tales elementos se han adaptado para favorecer el vuelo.

La cola es parcialmente prensil y se regenera con tejido cartilaginoso en caso de pérdida. El extremo caudal presenta una forma de punta de lanza y, por ello, inspirados en las armas antiguas, recibe el nombre de «lanceta».

Órganos de los sentidos

Los dragones poseen un oído bastante agudo. El canal auditivo se sitúa por detrás de la fenestra temporal, cuya entrada está rodeada de unas escamas apiladas muy sensibles a la presión que actúan para propagar y amplificar el sonido hacia el tímpano interior.

De la olfacción se encargan unos receptores situados en el techo de la cavidad nasal, junto con el órgano vomeronasal, una estructura ubicada en la base del cráneo que les permite una discriminación fina de los olores para la identificación de congéneres, el seguimiento de su receptividad reproductiva y la detección de predadores.

En lo tocante a la vista, los dragones ven en un espectro de color más extenso que el de los humanos y perciben el movimiento con extrema precisión. Si algo se mueve mínimamente a su alrededor, se percatan al instante. Por el contrario, distinguen peor la profundidad de los objetos debido a la predominancia de una visión monocular.

Los ojos se encuentran en posición lateral, lo cual los dota de un ángulo de visión extremadamente amplio. Cada uno alcanza a verse las ancas y el lateral de la cola con la cabeza recta. Con un sutil viraje, un ejemplar de dragón abarca la totalidad de cada flanco e incluso cuanto hubiera por detrás acechándolo.

Esta posición de los ojos no se correlaciona con su dieta herbívora; sino con la direccionalidad de los estímulos visuales mayoritarios o de aquéllos más relevantes para la supervivencia. En hábitats acuáticos y aéreos, desde los cocodrilos hasta los pterosaurios, las especies animales tienden hacia la visión lateral debido a que se trataba de ambientes tridimensionales en donde los estímulos llegan por todas partes. En tierra, en cambio, los depredadores sólo fijan su atención en una presa y los herbívoros deben fijar su atención en cualquiera de ellos.

A la complejidad del ojo draconiano se le suma el tercer párpado, la membrana nictitante, y un tejido reflectante llamado «tapete coroideo», el cual actúa a modo de espejo para reflejar los rayos luminosos entrantes e incrementar la luz disponible en condiciones de oscuridad. Esto dota a sus ojos de un brillo cuando se los enfoca con un objeto luminoso.

Encéfalo

El cerebro se encarga del procesamiento de los estímulos. Éste es de ocho a diez veces más pequeño que el de los humanos al quedar recluido entre una protuberante mandíbula y unos cuernos macizos.

El porcentaje de encefalización, como el de otros dinosaurios, es muy reducido en comparación con el enorme tamaño relativo del cerebro humano. Lejos de perjudicarlos, los expertos en dracología consideran que el cerebro de los dragones presenta una ventaja adaptativa que los diferencia de otros dinosaurios con una masa encefálica similar.

A pesar de su escaso tamaño, las teorías aceptadas postulan que los dragones pueden desarrollar un nivel de cognición similar al de un humano —con diferencias notables en algunas facultades— debido a la presencia de «convoluciones», o crestas internas, que maximizan el área cerebral. Cabe recordar que la cognición no se correlaciona con el tamaño total del cerebro; sino únicamente con la superficie de su corteza. Existen mamíferos con un volumen cerebral más grande que los humanos y no por ello los superaban a ellos o a los dragones en capacidades cognitivas.

Para explicar esta diferencia tan llamativa se ha propuesto que el desarrollo del lóbulo frontal, responsable de la coordinación motora para el vuelo, habría conllevado una mejora paralela en el razonamiento para acciones voluntarias (consciencia).

Por otro lado, esta hipotética «optimización cerebral» habría propiciado que determinadas conductas de los dragones quedasen fijadas de forma automática e instintiva. Esto explicaría por qué los dragones no cuentan con tanto autocontrol para respuestas mediadas por emociones, sentimientos o condicionantes del medio. De tal forma, la limitada área cerebral reserva su preciado espacio para actividades intelectuales.

Inteligencia comparada

En las pruebas de aptitudes, los dragones obtienen un patrón de resultados diferente al de los humanos. De media, puntúan mejor en pruebas de comunicación corporal y cálculo de dimensiones; pero bastante peor en lógica formal y en expresión verbal.

Según los ensayos, un dragón promedio muestra entre un 10% y 25% menos de inteligencia general en etapas «equiparables». Estos resultados explican por qué el aprendizaje de los dragones se aprecia más lento y tienden a una inocencia duradera.

La mayoría de los expertos propugnan que los dragones han de considerarse agentes «protomorales», al menos, durante la mayor parte de sus vidas. Esto significa que pueden guiarse por la empatía y aplicar valores éticos; pero que no llegan a ser completamente conscientes ni responsables de sus actos al mismo grado que un humano adulto.

En consecuencia, esta asunción de inteligencia comparada se erige como la base reguladora de aquellas disposiciones legales que facultan a los humanos a convertirse en tutores de dragones, especialmente, cuando los crían desde el huevo. Sin menoscabo de enjuiciar acciones o situaciones que puedan derivar en abuso.

u/drakegalley — 3 months ago

Entrevista a un criador de dragones

Hola, grupo:

Con anterioridad he compartido opiniones y experiencias acerca de escritura creativa; pero poco he mostrado acerca del contenido de mis novelas o del mundo que las envuelve.

Algo que me atraer muchísimo es la metaliteratura, es decir, analizar lo que muestra una obra. Y lo que es más: cómo se puede construir literatura a partir de la literatura para plasmar pinceladas de una sociedad ficticia como si fuese real.

El siguiente texto, el cual presento con literalidad, es una entrevista hipotética que se le realizaría a un criador de dragones en Zarcadia, un mundo moderno en donde los humanos conviven con estas criaturas junto con dinosaurios y otros animales prehistóricos.

Podrás descubrir más en mi web de autor y en la wiki de mi saga.

Texto original de esta entrevista aquí.

>Fimós Neres, criador y draconista, nos ofrece la entrevista de este mes como miembro experimentado del Consorcio Ganadero Nacional. Con 65 años a sus espaldas, agradece que los dragones le permitan seguir viajando por tierra como de joven lo hacía por el aire.

>En el último Dracoencuentro, organizado el pasado 5 de humus en Puerto Tranquilo, el señor Neres planificó una caravana con nuestra asociación para visitar el Sagrado Zigurat de la Elevación. Bajo un apacible sol de verano, tuvimos la oportunidad de hacerle llegar unas preguntas acerca de sus inicios y de las peregrinaciones estivales.

>E: ¿Por qué empezó usted a peregrinar?

>F: Por mi fe virtuosista, por supuesto. Yo me crie a las afueras de Trelin, al pie de las vaguadas, en una plantación de trigo. Mi padre tenía un acuerdo con algunos dragones de la región para que le faenaran en los campos y lo transportasen a la ciudad. Conforme crecimos, llegó un momento en que le convino disponer de ellos todo el año para que también se llevaran a mi madre y a mis tres hermanas. Así pues, construyó un establo y les ofreció estabularse.

>E: ¿Fue entonces cuando nació su pasión por las actividades dracuestres?

>F: Sí, seguramente. A mi padre le gustaba montar y nos enseñó antes que en la escuela. No sólo por la utilidad y la protección que brindaba; sino por ese gusto de observar las alturas. Nos brinda otro punto de vista muy diferente.

>E: ¿Volaba mucho durante sus años mozos? 

>F: Todo lo que me permitían mis dragones —Rio—.  Entonces se hacían algunas carreras sobre del delta del río Círez, y era impensable conducir dragones por las llanuras porque los caminos estaban enfangados y llenos de dinosaurios predadores.

>E: Trelin siempre se ha considerado un fortín, tanto por la naturaleza como por los erastianos. ¿Está de acuerdo?

>F: Y tanto que sí. Conocí a una chica de Arán y me mudé para aquella región. Como echaba de menos a mis queridas bestias, deseaba criar a mis propios dragones. Por la zona deambulaban algunos escamosos semisalvajes que habían sido esclavos bajo el Califato de Eráster. Daban problemas porque no estaban todavía integrados en la sociedad brigueña. Solicité la adopción de una pequeña manada en régimen de tutela y, con la supervisión de asistentes sociales, mi esposa y yo fuimos capaces de darles la educación y la confianza que necesitaban. Ellos me han acompañado todo este tiempo.

>E: Se rumorea por Puerto Tranquilo que fueron sus dragones quienes lo introdujeron en el mundillo, ¿es cierto?

>F: Sí, y por partida doble. Mis bestias iban por sí solas a los templos para rezarles a sus ancestros y a Yalán. Dado que sabían que parte de mi familia residía en Trelin, se ofrecían a llevarme. Y, entre idas y venidas, acabé involucrándome en las actividades religiosas y en las agrupaciones locales de ganaderos.

>E: ¿Cuáles fueron sus primeras rutas?

>F: Empecé haciendo viajes cortos con mi esposa y amigos. Uno de ellos tenía dragones en Puntallama y los acompañaba en trashumancia a través de las montañas para alcanzar los pastos de Trelin cuando apretaba el calor. Viajábamos entre localidades para hacer un poco de turismo y la mejora paulatina de las carreteras, sobre todo de su seguridad, hizo factible que pasáramos a hacerlas en carruaje.

>E: ¿Hubo alguna razón para el cambio?

>F: Principalmente la comodidad y el equipaje. Si íbamos en uno de nuestros dragones o con dos, debíamos salir con lo puesto y unas maletas ligeras para no fatigarlos en exceso. Eso limitaba nuestras salidas y la duración. Al final, preferíamos tardar más y disfrutar del paisaje que llegar sufriendo una paliza en el cuello y en las lumbares.

>E: ¿Qué razas de dragones tiene o ha tenido?

>F: De pequeño tuve amatistas y de mayor, a raíz de las adopciones, he cuidado de rubíes y de mestizos variados. Con la ayuda del Consorcio pude cruzar a varios ejemplares para encauzar sus razas como lo merecen.

>E: ¿Y rinden bien en tierra?

>F: Más de cuanto la gente imagina. No son dragones adecuados para atravesar pasos abruptos, como lo sería un argénteo, pero el terreno llano no les supone dificultad. Siempre los conduzco en tronco para el esfuerzo les resulte mínimo.

>E: ¿Qué tipo de enganche prefiere?

>F: Intentamos reciclar los modelos antiguos e ir probando las innovaciones. Encontramos que los nuevos carruajes con ruedas neumáticas resisten mejor los traqueteos del camino.

>E: Y eso sólo fue el principio…

>F: En efecto. Le pillamos tanto el gusto a esto de viajar cómodos que a mi esposa y a mí se nos ocurrió fundar una cooperativa de turismo dracuestre. Quería convertir un pasatiempo en una actividad remunerada.

>E: ¿Y cómo se adaptaron sus dragones a este propósito?

>F: La mayoría se entusiasmó porque prefería darse paseos por el campo que faenar en los cultivos o en una fábrica. Uno de los dragoncetes tenía demasiado carácter, por lo que tuve que buscarle otra cosa. Tras hablarlo con él, se lo vendí a un vecino para que le forjara un caché como dragón de carreras.

>E: ¿Hay muchos turistas que elijan recorrer los paisajes en carruaje?

>F: No demasiados, pero los suficientes para sacar el negocio a flote. El turismo dracuestre es reducido porque todavía predomina la visión de que debemos desplazarnos en dragones por necesidad y no por mero placer, a excepción de las peregrinaciones. Yo me pongo en la piel de los virtuosistas más acérrimos; pero no veo nada de malo si el propio dragón, converso o no, está de acuerdo.

>E: A pesar de las dificultades, ustedes completan casi todas las plazas por temporada.

>F: Hay gente que opta por un paseo relajante y en mitad de la naturaleza, con las debidas precauciones, que exponerse a una caída mortal, soportar los vientos y pasar frío.

>E: ¿Cuáles mitones de herradura les pone a sus bestias para el trabajo diario?

>F: Usamos modelos con aleación de hierro y vidia para las carreteras convencionales, y unos de goma para los tramos pavimentados con hormigón. Aunque estos últimos resistan mejor la erosión de los elementos, también aumentan el riesgo de resbalones entre nuestros cuadrúpedos. Por otro lado, se integran mal en nuestro patrimonio natural. Habría que evitarlos en la medida de lo posible.

>E: Según se comenta, algunos de sus clientes se animan después a peregrinar con ustedes.

>F: Sí. Así repiten la experiencia. Además, el costo de la travesía lo dejo a la voluntad del creyente. No exigimos ningún pago porque es lo que nos mantiene unidos a nuestros orígenes.

>E: ¿Cuánta distancia recorren cada jornada?

>F: Diría que un promedio 50 millas. Nuestros dragones son de tranco lento, pero gozan de gran aguante. Depende asimismo de la orografía y de si hay curvas o pendientes. 

>E: ¿Cómo preparan las peregrinaciones?

>F: Estudiamos la ruta gracias a la aplicación de Mapas de Brígar. Luego buscamos posibles alojamientos para la primera jornada. Normalmente, desde Puerto Tranquilo salimos diez o doce carruajes. Sin embargo, a veces hemos llegado a formar una recua de treinta. Nos acompañan varios dragones montados que se adelantan y anticipan las necesidades del grupo. Se les da muy bien localizar pastos entre los claros del camino.

>E: ¿Y cómo valora estas excursiones?

>F: Siempre nos lo pasamos en grande y los lugareños nos reciben para compartir comida, cánticos y alegrías. Si nuestros dragones están cansados, alguien se ofrece a traerles pienso o un espacio en donde puedan reposar.

>E: ¿Qué les dice a aquellas personas que nunca han peregrinado?

>F: Los invitaría a hacerlo cualquier año en que puedan. No se arrepentirán. El contacto con los dragones y las amistades que hacemos por el camino han ayudado a más de uno a aliviar el estrés y la ansiedad que padecemos en nuestro mundo moderno.

>E: Gracias por sus sabias palabras, señor Neres.

>F: A ustedes por entrevistarme. Roguemos a Yalán por que sigamos criando un ganado sano, vivaz y tan admirable por sus virtudes innatas.

u/drakegalley — 4 months ago

Busco amigos escritores tan raritos como yo...

Hola, grupo:

He visto varias publicaciones de personas que buscaban establecer contactos con gente en Reddit con quienes comparten gustos. ¡Y han funcionado muy bien! Como dicta el refrán: siempre hay un roto para un descosido. :)

Con este mismo fin, he decidido compartir mis gustos y el enfoque que persigo en mis obras para así conocer si hubiera alguien interesado en los mismos temas o que tuviera experiencias similares para compartir ideas, temas de conversación y propósitos.

Aquí dejo una lista de siete puntos con detalles sobre mí y aquello que me conmueve especialmente:

  1. Soy español y tengo 33 años. Tengo estudios superiores en biología, crítica literaria y programación informática.
  2. Siempre me ha gustado tocar distintos los campos del saber. También tengo afinidad por la filosofía, la dialéctica y la defensa de los derechos animales. Me encanta escribir mientras escucho música épica.
  3. Escribo desde un seudónimo que elegí hace más de 10 años porque me gustó su sonoridad y contiene el significado de mi apellido materno.
  4. Llevo escribiendo novelas de fantasía desde hace más de 15 años. Nunca he intentado publicarlas hasta ahora. En la actualidad ando buscando agencias y editoriales, nacionales y extranjeras.
  5. Mis criaturas favoritas son los dragones y suele gustarme cualquier libro o película en que no aparezcan como seres inherentemente malvados o simple decorado. Siempre he tenido una predilección por las películas de animación, como las de "Cómo entrenar a tu dragón".
  6. Lo que más me conmueve al escribir radica en analizar qué somos, por qué sentimos y cómo podríamos experimentar en el cuerpo de otro ser. En mis novelas, los dragones representan la potencialidad de un animal que tuviera una cognición similar a la humana. Su anatomía, fisionomía e inteligencia buscan enfrentar lo humano y lo no-humano para contrastar nuestras formar de vivir y de pensar.
  7. Desde el punto de vista cultural y contextual, los dragones de mi mundo reciben un tratamiento similar al de caballos: son montados por jinetes, enganchados a carruajes, cargados con alforjas y conducidos con bridas, riendas, bocados, etc. Se los doma (draconación) y se los emplea en deportes (dracobol, etc.). Aparte de las razones contextuales que lo justifican, decidí hacerlo así por mi fascinación hacia estos animales y como metáfora perfecta de la mansedumbre, de la abnegación y de su uso total y polivalente ejercido por parte del ser humano en la historia. No en vano, podría decirse que, en mis novelas, los dragones sustituyen a los caballos como entidad principal entre las especies domesticadas por el ser humano.

Conclusión: Si te gustan los dragones y, en especial, te interesa una visión diferente de estas criaturas mitológicas; basada en conocimientos y experiencias ecuestres del mundo real, tendremos mucho de lo que conversar. Si, igualmente, coincides con alguno de los temas o enfoques mencionados, también estaré encantado de compartir opiniones.

Por si a alguien quisiera ver exactamente qué escribo y cómo, en mi página web figura una muestra de lectura del primer capítulo y se enlaza a una wiki (en fase de creación) que contiene la sinopsis y más información sobre la saga.

Un saludo cordial.

reddit.com
u/drakegalley — 5 months ago

[Ética e IA] El problema de los falsos positivos y los filtros editoriales

Hola, grupo:

El otro día estuve charlando con un amigo, que es profesor de bases de datos e inteligencia artificial para Grados Superiores (estudios técnicos no universitarios en España).

Él me comentó algo que ya tiene poca novedad: cada vez más alumnos, inclusive mayores de edad, se dedican a copiar y pegar respuestas de la IA de su elección sin entender, revisar ni contrastar la información.

Sin embargo, la pregunta que dejó en el aire no fue: ¿Qué hacer con estos alumnos? Por el contrario, ambos caímos en consideración del peligro más injusto en la educación: ser incapaces de distinguir quién ha realizado un trabajo completo de redacción o documentación técnica por sí mismo y quién se haya limitado a copiar y pegar.

Ya no se trata de que consigan engañar al docente para obtener un título que no les servirá de nada; sino que también se cernirá la duda sobre cualquier alumno que haya obtenido su título mediante el aprendizaje y el esfuerzo.

En cierto sentido, el éxito de la IA conducirá al triunfo definitivo de la mediocridad. Ya no habrá solamente ningún incentivo por aprender y formar nuestras mentes, sino que, sobre el papel, no habrá diferencia alguna entre alguien con la cabeza hueca y otro con la cabeza bien amueblada.

El estudiante que quiera hacer las cosas bien se encontrará inevitablemente con la sombra de la IA sobre su cabeza, como una espada de Damocles que puede echar por tierra su imagen personal y profesional de forma injusta.

Y esto mismo cabe señalarlo hacia la escritura de literatura. Mi amigo, yo y la mayoría de quienes visitamos este grupo y otros similares somos escritores porque nos fascina el arte de contar historias. ¿Qué futuro nos espera si estos mismos malos alumnos, como vemos a diario, también deciden enviarles a agencias y editoriales textos generados por IA o tratan de autopublicar cualquier idea peregrina que les ha escupido una inteligencia artificial?

Hasta no hace mucho, el volumen de los "libros malos" era lo suficientemente manejable para que lectores y empresas pudieran averiguar por quiénes apostar. En la actualidad se publican o buscan editarse miles de libros al día. Esta cantidad, tan desbordante, vuelve imposible que nadie involucrado en el mundillo desea siquiera ponerse a diferenciar el trigo de la paja. No es viable porque la atención humana y nuestro tiempo tiene un límite.

Y de aquí estamos llegando ya a otra trampa: el uso de la IA para evaluar libros y publicaciones académicas. Dada la naturaleza estadística de las inteligencias artificiales generativas, ésta favorecen aquello que cumplan con el factor de la mayoría y tratarán de ofrecer una normalización de las muestras; lo cual redundará en una preferencia por lo conocido y la exclusión de aquellos detalles, novedosos y excepcionales, que se encuentran en la literatura de calidad, que crean géneros y marcan épocas.

Con todo ello, vivimos en tiempos convulsos y en uno de los más difíciles encontrados en la historia para demostrar la valía de nuestras obras. Si en tiempos antiguos se dudaba de la alfabetización o de la clase social del autor; ahora se duda de algo incluso más profundo: ¿lo habrá escrito él o ella?

Los sesgos humanos están favoreciendo que los ensayistas redacten de una manera más cercana o coloquial, sin establecer títulos o epígrafes, por el riesgo de que se parezca formalmente a un texto generado por IA.

¡Un saludo cordial!

reddit.com
u/drakegalley — 5 months ago

Hola, grupo:

El otro día conocí una página web que contiene una información bastante grande acerca de editoriales, clasificadas tanto por país como por género. Aparecen editoriales de España, México, Argentina, Colombia y algunos más.

Cada editorial posee una ficha propia en donde se especifican sus sellos, sus premios convocados y requisitos para el envío de manuscritos. Además, se incluye información acerca de posibles editoriales fraudulentas para estar en sobreaviso.

Enlace: Letras de encuentro.

Comparto la existencia de esta web como un simple usuario. No tengo relación alguna con los autores ni obtengo ningún beneficio al recomendarla. A mí me ha servido para conocer editoriales medianas de cuya existencia era ajeno y ampliar así mi lista de posibles editoriales que pudieran estar interesadas en mi publicar mi última novela de la saga «Dracotopía».

Un saludo cordial.

u/drakegalley — 5 months ago

Ejemplo flagrante de cómo la IA destrozará tus textos (si se lo permites)

(Imagen generada por Gemini sobre un borrador inicial de la cubierta de mi novela para ejemplificar el problema ético y artístico que subyace)

Hola, grupo:

En éste y otros lugares de Reddit se ha discutido mucho sobre el uso de la IA y se ha criticado a quienes publican aquí textos creados con estos medios. Quienes recurren a ellas lo hacen porque existen diversas creencias erróneas respecto a sus capacidades: una IA conoce relativamente bien la teoría literaria, pero no sabe llevarla a la práctica. Debido a su naturaleza probabilística, no puede entender la intencionalidad o el ingenio real de introducir o no un elemento. A las inteligencias artificiales generativas sólo se les da bien resumir y homogeneizar por patrones adquiridos.

Hay un caso particular (y muy triste) que quisiera tratar hoy aquí: hay también escritores principiantes que, aun habiendo escrito ellos el texto completo, creen erróneamente que aplicando los cambios sugeridos por la IA el resultado será mejor. ¡En absoluto!

Gracias al compañero u/Jarapa4, he sido conocedor de hay usuarios en este grupo que, a pesar de haber escrito un texto formidable cometen el error de pedirle a la IA que lo revise y reescriba por inseguridad o la falsa creencia de que estas nuevas "inteligencias" sean infalibles. Para investigarlo, he puesto como ejemplo el primer capítulo de mi última novela para descubrir qué ocurría.

El resultado ha sido tan esperpéntico que he estado meditando un rato acerca de si lanzar esta publicación por el riesgo de que la imagen de mi novela quedara empañada por semejante atropello.

/// Detalles de la prueba ///

Texto original: 2000 palabras.
Texto de salida: 681 palabras.

Modelo: ChatGPT4 (sí, no es el mejor; pero lo era hasta hace unos meses)

Prompt: "Revisa este texto, corrige errores y reescribe lo necesario para que sea más publicable, emocionante y cautivador para el lector".

/// Texto escrito por la IA (literal, con errores ortográficos incluidos) ///

________________________________

**Capítulo 1 – *El viaje de un dragón en espera***

El sol arde sobre la costa. Las iguanas se extienden sobre los arrecifes de piedra caliza y los pterosaurios pequeñísimos surcan el agua como proyectiles, capturando peces con mandíbulas aserradas. En este mundo donde la agitación es sinónimo de cambio, cada movimiento lleva al viajero a un nuevo lugar, una nueva circunstancia, una nueva oportunidad.

“¡Hora de desembarcar!” gritó el capitán, su voz resonando sobre el claxon del buque que había arribado a los muelles. “Chico, recoge tus cosas y buena suerte.”

Yo, recién llegado al puerto de Medialuna, solo podía responder con un leve asentimiento. Había dejado atrás mi ciudad natal, Aureolis, para perseguir un sueño que siempre había estado al margen de la vida cotidiana: conducir dragones.

—¿Qué haces aquí? —preguntó uno de los jóvenes a mis espaldas, burlándose—.

—No me quedo en el mar. Necesito algo más. —replicé con la frialdad de quien sabe que su destino está escrito en otro lugar.—

El capitán se acercó y, tras un saludo breve, me recordó el propósito del viaje.

—Tú te has matriculado en la Dragonada de Medialuna, ¿no? Aquí entrenamos a los dragones argénteos, criaturas majestuosas que nos ayudan a transportar todo tipo de cargas.

—Sí —así contesté, sintiendo una corriente de nerviosismo y orgullo mezclados.

En el reino de Ritset, las bestias aladas eran más que animales; eran compañeras leales, compañeros de trabajo, amigos inseparables. A pesar de su tamaño—algunas tres veces la envergadura de un caballo—no había logrado la industrialización que los sustituyera.

Con apenas dieciocho años, mi elección se cristalizó: abandonar las aulas universitarias para dedicarse a una profesión tan antigua como el propio mundo. El recuerdo de mi padre, quien perdió la vida cuidando a un dragón militar en la playa, me impulsaba a seguir sus pasos y quizá encontrar respuestas en aquel lugar donde él murió.

La embarcación llegó sin demora al puerto. Desembarcé con paso decidido, con la esperanza de que el dragón que me esperaba en la estación de diligencias fuera más que una herramienta; quise sentir su rugido bajo mis pies antes de subir a su lomo.

El edificio solitario y achaparrado se erguía entre helechos y palmeras. A mi derecha, los carruajes tirados por dragones se alineaban en carriles numerados, sus escamas reluciendo bajo el sol. Los cocheros—hombres curtidos por la rutina—charlaban con facilidad, pero su mirada estaba fija en el horizonte, como si cada dragón fuera un guardián del futuro.

Mientras esperaba mi turno, me di cuenta de lo que realmente significaba ser un conductor de dragones: no era solo una cuestión de obediencia y fuerza física. Era un pacto de respeto, un equilibrio entre la voluntad humana y la naturaleza salvaje de estos gigantes alados.

Cuando el carruaje se acercó, el cocero le dio un pequeño golpe a las escamas del dragón con su látigo, señalando que era hora de partir. El animal respondió con una vibración suave, sus enormes alas batiendo en armonía. Yo me senté en la ventanilla izquierda y observé cómo la criatura se preparaba para el vuelo.

El viaje fue un torbellino de sensaciones: el rugido del dragón al acelerar, el viento que golpeaba mi rostro, las colinas verdes que desfilaban a través del cristal. Pero lo más impresionante fue la forma en que el dragón y yo nos movíamos como una sola entidad, cada movimiento sincronizado con precisión casi musical.

A mitad de camino, un carruaje cercano se acercó demasiado rápido. Los pasajeros, temblorosos, se aferraron a sus asientos mientras nuestro conductor, con destreza y reflejos agudos, guiaba al dragón para evitar la colisión. Aquel momento me recordó que, aunque los dragones son poderosos aliados, su temperamento puede ser impredecible.

Al llegar a Medialuna, me sentí como si hubiera cruzado un umbral. Aquí, en la Dragonada, no solo aprendería a controlar a estas bestias; descubriría lo que realmente significaba ser parte de una tradición antigua y viva.

Con cada paso hacia el centro, mi corazón latía más fuerte. No había duda: mi vida estaba a punto de cambiar para siempre.

---

*El viaje apenas comienza.*

/// Errores que el lector no podría detectar sin conocer el original ///

- El chico no dialoga con ningún joven.
- El capitán no entrena dragones ni tiene relación alguna con su destino.
- Ritset no es un reino; sino un archipiélago.
- El chico nunca ha estado en la universidad.
- Decir que su oficio es una profesión tan antigua como el propio mundo es una exageración.
- Su padre no perdió la vida "cuidado a un dragón militar en la playa".
- El protagonista no quiere seguir los pasos de su padre.
- El protagonista no tiene esperanzas de que su experiencia con dragones sea positiva, al contrario.
- En mi novela, los carruajes no van por el aire. Los dragones no pueden volar si están enganchados a cargas pesadas.
- Se inventa por completo el final y la llegada a su centro de entrenamiento.

/// Preguntas sobre el texto para avisar la discusión ///

- ¿Qué te parece el resultado?
- ¿Qué te parece el estilo?
- ¿Qué errores de lógica detectas?
- Señala las frases más estúpidas (o incluso graciosas) que encuentres.

Si quieres leer el texto original, aquí dejo una muestra de lectura de "Dracotopía: La dragona argéntea". Visita este enlace para conocer más de esta saga de novelas

u/drakegalley — 6 months ago