De un país de propietarios a un país de rentistas
España ha pasado de ser un país donde la vivienda era la principal herramienta de ahorro y estabilidad para la clase trabajadora, a un escenario de extracción de riqueza donde la propiedad se concentra y el ciudadano medio queda atrapado en un régimen de alquiler perpetuo. Se ha pasado de un modelo en el que el 90% de las familias eran propietarios hasta una total inversión en el que el 90% de los jóvenes y trabajadores no reúnen las condiciones para comprar, con un ratio entre el precio del inmueble y los salarios netos que han convertido la acquisición en una utopía matemática.
Para empezar partimos de las peculiaridades del sector: El valor está en el suelo no en el ladrillo. Los materiales y la construcción cuestan prácticamente lo mismo en un pueblo perdido que en el centro de una gran ciudad y lo que se acaba pagando es la escasez artificial del suelo regulado y su ubicación. En otros sectores, el avance tecnológico abarata costes o el valor reside en el valor añadido del producto, mientras que en el sector inmobiliario actual la oferta no reacciona a la necesidad real sino a la especulación geográfica.
Mucho se habla del capitalismo como problema por parte de la izquierda, pero no acaban siendo más que habladurias desde la ignorancia. El rentismo desde una perspectiva capitalista no produce bienes, no innova, no ofrece servicios que generen un valor real a la economía, por ello se les denomina los parásitos del capitalismo (su producción económica está limitada en el tiempo). Es una transferencia de riqueza neta (al igual que los impuestos pero aún peor) de los sectores que producen hacia sectores pasivos. Poniendo números, el rentismo supone un 12% del PIB neto, que es mayor que los beneficios empresariales, 10% PIB neto (Fuente INE: Contabilidad Nacional Anual de España y Renta Disponible Ajustada, ya explicaré en otro post como se sacan estos números netos). ¿Son lo mismo? No, todo lo contrario. Las empresas asumen riesgos, contratan personal y tiene que producir; son parte del tejido económico del país.
También se observa el cambio hacia modelo de subscripción. De aquií viene la frase "No tendrás nada y seras feliz", una transición del capitalismo de propiedad al capitalismo de subscripción. Ya existen incluso nuevas construcciones para alquilar no para vender, algo que antes tenía un fin (una hipoteca para al final tener una vivienda) ahora es un gasto fijo e infinito. Todos estos fondos de inversión, buitre, REITS, SOCIMIS... como querais llamarlos, operan bajo este principio de subscripción. Ingresos recurrentes y predecibles a largo plazo, un flujo de caja perpetuo del bolsillo del ciudadano a la cuenta de resultados del gran propietario. Después de todo, la gente no puede decir que no a un techo donde vivir. Sus compras se concentran en nodos de alta demanda (grandes ciudades), controlan la oferta y pueden alzar los precios de los inmuebles, es un oligopolio.
Ahora uno de los puntos más interesantes, la clase política. ¿Por qué iban siquiera a intentar arreglarlo? Ellos son grandes beneficiados y no ganarían más dinero sino menos. En los portales de transparencia es muy normal en los políticos ver una gran cantidad de inmuebles (ellos si tienen techo) y además son rentistas, adivinad cuantas son alquileres sociales. Hay un evidente conflicto de intereses, he visto ingresos por rentas de 40.000€ anuales ya sea alquileres normales or AirBnb y luego tienen sus sueldazos públicos. Mejor no hablemos de cómo tienen tantos inmuebles habiendo siempre sido cargos públicos, se debe a una alergia muy severa de la Agencia Tributaria. ¿Por qué se perjudicarían ellos mismos? A nivel institucional, la cosa no cambia, un 30%-40% del valor de una vivienda son impuestos en el bien más básico, recaudas grandes cantidades y mantienes la oferta baja, el conflicto de intereses lo único que hace es agrandarse.
El debate es el siguiente
¿Cómo arreglarías el problema de la vivienda?
Por lo general hay dos opiniones opuestas, la izquierda que pide más regularización y la derecha menos regularización e impuestos. Tras 8 años de sanchismo y sabemos muy bien lo que no funciona, pero nunca será suficiente porque lo dice Pedro.
Ahora la realidad. La vivienda no es un problema con un único culpable sino el resultado de muchas políticas y problemas estructurales del país en los que el sector ha sido de los que más perjudicados y al ser un problema social grave tiene más visibilidad. Se han estado haciendo las cosas mal y el sistema está explotando y el problema es extremadamente complicado de resolver. Pongamos que por el supuesto milagro que se empezará a ir por el buen camino, esto como mínimo tarda 10 años en estabilizarse.
- Hay un problema de ahorro y salarios, los precios están completamente desacoplados y la brecha aumenta cada año.
- Escasez artificial del suelo y exceso de burocracia. Pero esto es una espada de doble filo, la desregularización no es suficiente para arreglar el problema y puedes crear otra burbuja de crédito. Es un sector de media productividad y limitada en el tiempo.
- La inmigración es otro problema, añades más demanda a un parque de vivienda que no crece.
- Como ya he comentado antes, el modelo de subscripción es más rentable para grandes fondos y tenedores.
- La destrucción del trabajo en la parte rural tiene un efecto desplazamiento.
- Falta de infraestructuras y medios de transporte fuera de las grandes ciudades.
- Turistificación excesiva en determinadas zonas.
- La okupación y demás regulaciones que limitan la oferta.
- Por último a tener en cuenta los pensionistas. El sistema de pensiones funciona como un sistema de transferencia y al mismo tiempo son una gran parte del colectivo arrendador del país, por lo que la transferencia de riqueza es doble, primero por trabajo y luego de su salario neto para vivir.