Cronología de mis años como traductora autónoma
2020: estoy harta de trabajar precariamente en consulados, voy a volver a España y trabajaré de traductora autónoma desde mi casa. ¡Con mi gata en mi regazo! ¡El sueño!
2021: no entiendo por qué tanta gente se queja del trabajo autónomo. Probablemente no son demasiado inteligentes. No puedo imaginar que nunca en la vida vaya a dedicarme a otra cosa. De hecho, voy a mudarme a ese pueblo remoto de Castilla que está lejos de absolutamente todo porque claramente nunca necesitaré estar cerca de una gran ciudad otra vez.
2022: no pienso pagar por el seguro ese de autónomos. Al fin y al cabo, no puedo imaginarme ningún tipo de enfermedad que me impidiese hacer mi trabajo. O sea, si se me rompiesen las dos manos y no pudiese teclear, usaría un dictáfono.
2023: ah, joder, ha muerto mi padre y me ha dado una depresión tan extrema que soy incapaz de trabajar y he perdido a la mayoría de mis clientes. Afortunadamente tenía ahorros suficientes para estar nueve meses sin ingresos. En cuanto me recupere volveré a como estaba antes.
2024: ostras, con esto de la IA soy incapaz de recuperar el flujo de trabajo que tenía antes. Pero no pasa nada, me dedicaré a la revisión y edición de textos.
2025: no, en serio, ¿qué mierda es esta?
2026: por favor, matadme ya.