Ahora vivimos en un sistema tan enfermo que, si te rompes un hueso, no te puedes fiar de nada ni de nadie y tienes que hacerte abogado si pretendes conseguir curarte
Hace un tiempo tuve un accidente de tráfico in itinere y me rompí varias vértebras. Estoy jodida, medicada hasta arriba, con dolores crónicos y psicológicamente agotada. Pero lo que peor llevo no es el dolor físico. Lo peor es darme cuenta de cómo está montado el mundo. En una sociedad sana y normal, lo lógico sería que si estás herido, tu único trabajo sea descansar, que un puñetero médico te trate y que las cosas funcionen. Pues no. Toca lidiar con un laberinto asqueroso donde parece que el objetivo de todo el mundo es ver quién estafa más a quién: La Mutua laboral dándote altas fake para quitarse el muerto de encima. La sanidad pública colapsada dejándote tirada meses en listas de espera interminables para especialistas o la Unidad del Dolor.
El seguro del coche enviándote ofertas ridículas basadas en peritajes masivos que son un copia-pega tan cutre que vienen con el DNI de otra persona. Un tramitador al teléfono mintiéndote en la cara sobre tus propios derechos y plazos legales para ver si te rindes por puro desgaste. Si acabas en juicios tienes que pagar abogados sacacuartos y arriesgarte a costas...
Al final, toda la energía que necesitas para que tu cuerpo suelde y se recupere te la roban en llamadas, burocracia, desconfianza y mala fe. Te obligan a ser abogada, administrativa y detective de tu propia desgracia solo para suplicar la atención médica que ya has pagado con tus impuestos y tus pólizas. No te puedes fiar ya de nada ni de nadie.
¿En qué momento normalizamos que estar enfermo o lesionado sea una batalla legal y un desgaste mental tan inhumano? ¿Alguien más ha sentido esta impotencia de verse completamente desamparado por el sistema cuando más vulnerable era?