
Tuve que dormir a mi gatita y me siento terrible al respecto
Ayer tuve que dormir a Dee Dee, mi gata de 10 años, y aunque racionalmente sé que tomé la decisión correcta (con asesoramiento de varios veterinarios), emocionalmente me está costando muchísimo procesarlo.
Dee Dee venía con problemas respiratorios desde hacía varios meses. Al principio se pensó que podía ser asma, después aparecieron cosas más preocupantes en las radiografías y terminamos pasando por cardiólogo, oncólogo, tomografía, antibióticos, corticoides, etc. Por un momento incluso se sospechó cáncer, después el oncólogo pensó que no, sino que tenía una broncopatía crónica severa con bronconeumonía.
Con el tratamiento llegó a mejorar bastante durante unas semanas. Estaba más animada, respiraba mejor, volvía a hacer cosas de gata. Hace pocos días hasta cazó una libélula que entró al departamento y se pasó un rato torturándola, como corresponde.
Pero el fin de semana tuvo una recaída muy fea. Pasó casi dos días debajo de la cama, prácticamente no comía y volvió a respirar extremadamente agitada. La llevé a una guardia y quedó internada con oxígeno. Al día siguiente teníamos turno con una neumonóloga, que fue mucho más terminante: me dijo que el daño en los pulmones era muy severo e irreversible, que podía haber además un proceso tumoral, pero que hacer biopsias u otros estudios en el estado en que estaba podía matarla y probablemente no iba a cambiar el tratamiento de todas maneras.
Me explicó que si seguíamos así se iba a volver a descompensar cada vez peor, que iba a tener una calidad de vida cada vez peor y se iba a morir por una crisis respiratoria, básicamente ahogándose. Me recomendó despedirme y ayudarla a irse antes de llegar a ese punto.
Con mucho dolor, decidí hacerlo en casa porque Dee Dee era una gata EXTREMADAMENTE miedosa. Durante casi toda su vida sus veterinarios venían a domicilio porque meterla en un transportador y llevarla a una clínica era una experiencia horrible para ella. Lloraba, se desesperaba. Pensé que hacerlo en su casa, en su ambiente, iba a ser lo más tranquilo posible. Entonces averigüé de una empresa que presta ese servicio a domicilio y coordinamos para el día siguiente.
Tuvimos una muy linda última noche. La pasamos juntos durante horas como lo hacíamos antes de que se enfermara. Estuvo super mimosa, le dije una y otra vez que la amaba y le agradecí por estos diez años, aunque sé que no entendía las palabras. Incluso comió un poco (había estado comiendo casi nada). Estaba tranquila. Y eso también hizo que al día siguiente fuera mucho más difícil sentir que estaba tomando la decisión correcta.
El problema fue el momento en sí. Vinieron dos hombres de la empresa que hacía el procedimiento. Dee Dee, por supuesto, se asustó. Se escondió. Tuve que perseguirla y sacarla para entregársela. Ella estaba nerviosa, quería escaparse, no entendía qué estaba pasando. Después le dieron una primera inyección y se calmó muy rápido. Con la segunda se fue casi instantáneamente. Y desde entonces no puedo dejar de pensar en esos últimos minutos.
Me parte el alma pensar que su última experiencia fue tener miedo y que fui yo quien la agarró y la entregó. Sé perfectamente que ella no podía entender algo como "me traicionó" de la manera en que lo pensamos nosotros los humanos. Sé que era una gata nerviosa que le tenía miedo a cualquier procedimiento veterinario. Sé que llevarla a una clínica probablemente habría sido muchísimo peor: el transportador, el auto, llorar todo el camino, otro lugar extraño. Y sé que la otra opción era seguir esperando hasta que tuviera otra crisis respiratoria, posiblemente peor.
Intelectualmente entiendo todo eso. Pero emocionalmente siento que la traicioné.
Me cuesta muchísimo conciliar la Dee Dee de la última noche (tranquila, cariñosa, mirándome como siempre) con la idea de que unas horas después yo decidí que había llegado el momento. Y me tortura que, después de haber intentado organizar todo para que fuera una despedida pacífica, igual terminara asustada.
Supongo que escribo esto porque necesito sacármelo de encima y porque imagino que otras personas acá habrán pasado por algo parecido. ¿A alguien más le pasó sentir culpa después de dormir a su mascota, incluso sabiendo que médicamente era lo correcto?
Todo esto fue el miércoles y ya la extraño muchísimo. Sé que evité que sufriera algo mucho peor, pero ahora mismo me cuesta sentirlo así.