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Solastalgia: 100 años de invierno
Solastalgia: 100 años de invierno
Despertamos después de 100 años; el planeta, a primera vista, seguía igual, nuestras mascotas vestían su mismo pelaje. ¿No funcionó, acaso? ¿Qué pasó?
Luego de 100 años permaneciendo en un estado de invernación para que el mundo se adaptase, descubrimos que algo raro, un alienígena tal vez, se había montado en el mundo. ¿Por qué digo esto? Pues el planeta desarrolló el síndrome de Alicia: animales que eran grandes se empezaron a encoger al tamaño de una hormiga. Me asusté al ver a una rata de ese tamaño caminando por mi planta. No pasa nada, solo son animales, ¿verdad? Bueno, no. El mundo no volvió a ser el mismo; la cadena alimenticia estaba en rol de polinizar flores. Está bien, no pasa nada... aparte de la desnutrición y el fin del mundo.
Mucho antes de lo que teníamos planeado, también surgieron otros problemas: elefantes que se podían cargar en brazos; ahora las plantas habían desarrollado una inteligencia alienígena mientras invernábamos. Pero estas malditas decidieron dejar de producir químicos necesarios para muchas cosas, como las farmacéuticas. Ahora parecían nunca morir; vivían en un estado momificado.
Está bien, no pasa nada, aparte del puto horror existencial que genera nuestro cerebro. Y agárrate, porque nuestro cerebro nos traicionó: primero, las emociones se intensificaron, todos lucían erráticos. Muchos desarrollaron trastornos bipolares; pensábamos que el cerebro no iba a evolucionar mientras descansábamos. Muchos llorábamos hasta porque se nos caía un objeto de la mano.
Este evento dejó completamente desnuda a la humanidad. Veíamos cómo la gente que padecía estos síntomas se suicidaba en lugares públicos, tanto que ya veíamos normalizado que alguien se cortase la garganta al ver los precios del supermercado.
En verano, un científico decía que, en realidad, seguimos soñando, pero algo pasó mientras dormíamos que alteró nuestros sentidos. Eso me colocó en una posición de absoluta desolación porque, si estaba yo soñando sueños hipermegarreales, todo era una creación de mi inconsciente tratando de avisarme algo.
Pero luego descubrimos que las plantas estaban contaminando sus propios frutos, frutos con los cuales la humanidad estaba sobreviviendo. Pasó un largo tiempo lleno de matices caóticos, pero logramos solucionarlo. Tuvimos que aislarnos de ciertas partes de nuestro cuerpo, pero nuestras emociones ya se habían calmado.
Bueno... la gente había vuelto a ser normal, aparte del mundo. Justo ayer hubo un evento de un cometa azul; fue hermoso de ver, los enamorados se besaban cochinamente bajo él. Mientras que los animales... bueno, recuperaron su forma normal, pero a ellos les tocó la parte dura de comer frutos contaminados. Muchos actuaban con rabia, tuvimos que separarnos de ellos; la gente ya no tenía mascotas, muchos hasta desarrollaron traumas con sus propias mascotas; se suponía que eran amigos leales.
Curiosamente, el aire sí se sentía más fresco después de todo, si no miras los incendios por la ventana, claro... Parece que sí sucedieron los 100 años, porque varios exploradores vieron cómo partes del mundo se habían ubicado en los márgenes y ahí yacía toda la suciedad de los 100 años; parece que la naturaleza reubicó todo en un fondo de mar para nunca volver a ser visto. Salieron audios de ese fondo; la verdad, yo no me atreví a escucharlos, decían que parecía vivir otro mundo dentro.
No, gracias. Recién me hice la lobotomía para mis próximos 100 años de invierno. Yo estoy feliz aquí narrando el final de esta historia, negándome a limpiar otra cosa que no sea mi oficina. No quiero soñar con sonidos de mutantes salidos de un siglo de radiación.
Fin.
Solastalgia: 100 Years of Winter
Solastalgia: 100 Years of Winter
We woke up after 100 years; at first glance, the planet looked the same, our pets still wore their same fur. Had it not worked, then? What happened?
After remaining in a state of hibernation for 100 years so the world could adapt, we discovered that something strange—perhaps an alien—had hitched a ride on the world. Why do I say this? Well, the planet developed Alice in Wonderland syndrome: animals that were once large began to shrink to the size of an ant. I was scared to see a rat that size walking across my plant. It’s fine, they’re just animals, right? Well, no. The world was never the same again; the food chain was now in the business of pollinating flowers. That’s fine, no problem... aside from the malnutrition and the end of the world.
Much sooner than we had planned, other problems emerged: elephants that could be carried in one's arms; by now, the plants had developed an alien intelligence while we were hibernating. But these damn things decided to stop producing the chemicals necessary for many things, like pharmaceuticals. Now they seemed to never die; they lived in a mummified state.
It’s fine, no problem, aside from the existential horror our brains generate. And hold on, because our brains betrayed us: first, emotions intensified, everyone looked erratic. Many developed bipolar disorders; we thought the brain wouldn't evolve while we rested. Many of us would cry just because an object fell out of our hands.
This event left humanity completely exposed. We watched as people suffering from these symptoms committed suicide in public places, so much so that it became normalized to see someone slash their own throat upon seeing supermarket prices.
In the summer, a scientist said that, in reality, we are still dreaming, but something happened while we slept that altered our senses. That put me in a position of absolute desolation because, if I were dreaming hyper-real dreams, everything was a creation of my unconscious trying to warn me of something.
But then we discovered that the plants were contaminating their own fruits—the fruits humanity was surviving on. A long time full of chaotic nuances passed, but we managed to solve it. We had to isolate ourselves from certain parts of our own bodies, but our emotions had finally calmed down.
Well... people had returned to normal, aside from the world. Just yesterday, there was a blue comet event; it was beautiful to see, lovers kissing dirtily beneath it. Meanwhile, the animals... well, they regained their normal shape, but they got the hard part of eating contaminated fruits. Many acted with rage, we had to separate ourselves from them; people no longer had pets, many even developed traumas regarding their own pets—they were supposed to be loyal friends.
Curiously, the air did feel fresher after all, if you don't look at the fires out the window, of course... It seems the 100 years did happen, because several explorers saw how parts of the world had been pushed to the margins, and there lay all the filth of those 100 years; it seems nature relocated everything to the bottom of the sea, never to be seen again. Audio recordings came out of that abyss; honestly, I didn't dare listen to them, they said it sounded like another world living inside.
No, thanks. I just had a lobotomy for my next 100 years of winter. I am happy here narrating the end of this story, refusing to clean anything other than my office. I don’t want to dream of the sounds of mutants born from a century of radiation.
The End.
Solastalgia: 100 años de invierno
Solastalgia: 100 años de invierno
Despertamos después de 100 años; el planeta, a primera vista, seguía igual, nuestras mascotas vestían su mismo pelaje. ¿No funcionó, acaso? ¿Qué pasó?
Luego de 100 años permaneciendo en un estado de invernación para que el mundo se adaptase, descubrimos que algo raro, un alienígena tal vez, se había montado en el mundo. ¿Por qué digo esto? Pues el planeta desarrolló el síndrome de Alicia: animales que eran grandes se empezaron a encoger al tamaño de una hormiga. Me asusté al ver a una rata de ese tamaño caminando por mi planta. No pasa nada, solo son animales, ¿verdad? Bueno, no. El mundo no volvió a ser el mismo; la cadena alimenticia estaba en rol de polinizar flores. Está bien, no pasa nada... aparte de la desnutrición y el fin del mundo.
Mucho antes de lo que teníamos planeado, también surgieron otros problemas: elefantes que se podían cargar en brazos; ahora las plantas habían desarrollado una inteligencia alienígena mientras invernábamos. Pero estas malditas decidieron dejar de producir químicos necesarios para muchas cosas, como las farmacéuticas. Ahora parecían nunca morir; vivían en un estado momificado.
Está bien, no pasa nada, aparte del puto horror existencial que genera nuestro cerebro. Y agárrate, porque nuestro cerebro nos traicionó: primero, las emociones se intensificaron, todos lucían erráticos. Muchos desarrollaron trastornos bipolares; pensábamos que el cerebro no iba a evolucionar mientras descansábamos. Muchos llorábamos hasta porque se nos caía un objeto de la mano.
Este evento dejó completamente desnuda a la humanidad. Veíamos cómo la gente que padecía estos síntomas se suicidaba en lugares públicos, tanto que ya veíamos normalizado que alguien se cortase la garganta al ver los precios del supermercado.
En verano, un científico decía que, en realidad, seguimos soñando, pero algo pasó mientras dormíamos que alteró nuestros sentidos. Eso me colocó en una posición de absoluta desolación porque, si estaba yo soñando sueños hipermegarreales, todo era una creación de mi inconsciente tratando de avisarme algo.
Pero luego descubrimos que las plantas estaban contaminando sus propios frutos, frutos con los cuales la humanidad estaba sobreviviendo. Pasó un largo tiempo lleno de matices caóticos, pero logramos solucionarlo. Tuvimos que aislarnos de ciertas partes de nuestro cuerpo, pero nuestras emociones ya se habían calmado.
Bueno... la gente había vuelto a ser normal, aparte del mundo. Justo ayer hubo un evento de un cometa azul; fue hermoso de ver, los enamorados se besaban cochinamente bajo él. Mientras que los animales... bueno, recuperaron su forma normal, pero a ellos les tocó la parte dura de comer frutos contaminados. Muchos actuaban con rabia, tuvimos que separarnos de ellos; la gente ya no tenía mascotas, muchos hasta desarrollaron traumas con sus propias mascotas; se suponía que eran amigos leales.
Curiosamente, el aire sí se sentía más fresco después de todo, si no miras los incendios por la ventana, claro... Parece que sí sucedieron los 100 años, porque varios exploradores vieron cómo partes del mundo se habían ubicado en los márgenes y ahí yacía toda la suciedad de los 100 años; parece que la naturaleza reubicó todo en un fondo de mar para nunca volver a ser visto. Salieron audios de ese fondo; la verdad, yo no me atreví a escucharlos, decían que parecía vivir otro mundo dentro.
No, gracias. Recién me hice la lobotomía para mis próximos 100 años de invierno. Yo estoy feliz aquí narrando el final de esta historia, negándome a limpiar otra cosa que no sea mi oficina. No quiero soñar con sonidos de mutantes salidos de un siglo de radiación.
Fin.
Código
Código
Un abuelo, vestido con un vestido de mujer,
en una estatua, en alguna parte del mundo,
era chistoso de ver.
La historia cuenta de un anciano cuya mujer padecía cáncer;
se vestía continuamente de mujer para hacer reír a su esposa.
Un expreso que vio la estatua
dijo que había sentido la verdadera libertad al verla.
Todo el mundo se conmovió, se hizo un icono en internet,
y todos se tomaban fotos con ella. Ancianos hacían cosplay de ella,
artistas también se inspiraron en ella,
hasta yo.
En la campaña contra el cáncer se utilizaron los mismos colores del vestido,
también en campañas LGBT; todos con el mismo vestido, hasta hombres y niños.
En zoológicos y circos, animales siendo propagandizados con los mismos patrones.
Un niño, mientras jugaba en una cascada, vio a una mujer en estado de descomposición.
Llamaron inmediatamente al FBI, la gente estaba alterada;
lo curioso es que estaba utilizando este mismo vestido viral.
Niñas que morían con cáncer fueron enterradas con el mismo vestido alegre.
Superando cualquier barrera,
el mundo empezó a vestir a los cadáveres así; hasta las flores vestían el mismo color
sobre sus tumbas.
En otra parte del mundo ocurrió un suicidio en masa tras una gran guerra civil;
muchos se ahorcaban con estos vestidos, ya que era sinónimo de paz y fuerza.
Bueno, y también era porque eran largos y resistentes.
Pronto ocurrió un percance similar a Chernóbil, pero que no vino de la tierra,
sino del cielo: un cometa había esparcido cierta radiación
que parecía invisible para el ojo humano. El resultado:
provocaba cierto tipo de amnesia jamás vista en todo el mundo.
La gente solo se identificaba por sus vestidos coloridos;
sabían que habían visto ese vestido en algún otro lado, así que caminaban sin temor.
Años después, la radiación no solo había traído problemas psicológicos;
las abejas se habían extinguido y, como respuesta a eso, repartieron más vestidos,
ya que tenían patrones de flores coloridos.
Pronto el mundo empezó a marchitarse, un cambio climático abrupto atrapó al mundo.
Los muertos eran los únicos que caían coloridos.
Poco a poco el mundo se hizo ceniza. Quedaron animales vivos, sí,
pero no eran humanos. Solo son tejidos esparcidos.
Dato curioso: La estatua del viejo vistiendo un vestido,
fue vendida a millones de dolares,
para ser puesta en la luna, aunque despues fue vandalizada.
Code
Code
A grandfather, dressed in a woman's dress, on a statue, somewhere in the world, was funny to see. The story tells of an old man whose wife suffered from cancer; he continuously dressed as a woman to make his wife laugh. An ex-con who saw the statue said he had felt true freedom upon seeing it.
Everyone was moved, it became an internet icon, and everyone took photos with it. Elderly people cosplayed as it, artists were also inspired by it, even me.
In the campaign against cancer, the same colors of the dress were used, also in LGBT campaigns; everyone in the same dress, even men and boys. In zoos and circuses, animals being propagandized with the same patterns.
A boy, while playing in a waterfall, saw a woman in a state of decomposition. They immediately called the FBI, people were agitated; the curious thing is that she was wearing this same viral dress. Young girls who died of cancer were buried in the same cheerful dress.
Surpassing any barrier, the world began to dress corpses like this; even the flowers wore the same color over their graves.
In another part of the world, a mass suicide occurred after a great civil war; many hanged themselves with these dresses, as it was synonymous with peace and strength. Well, and it was also because they were long and durable.
Soon a mishap similar to Chernobyl occurred, but it did not come from the earth, but from the sky: a comet had scattered a certain radiation that seemed invisible to the human eye. The result: it caused a certain type of amnesia never before seen anywhere in the world. People only identified themselves by their colorful dresses; they knew they had seen that dress somewhere else, so they walked without fear.
Years later, the radiation had not only brought psychological problems; the bees had gone extinct and, as a response to that, they distributed more dresses, since they had colorful flower patterns. Soon the world began to wither, an abrupt climate change gripped the world. The dead were the only ones falling colorfully.
Little by little the world turned to ash. There were live animals left, yes, but they were not human. They are just scattered tissues.
Fun fact: The statue of the old man wearing a dress was sold for millions of dollars to be placed on the moon, although it was later vandalized.
Metaphysical Exile, Liminal Horror, and Autistic Fantasy: The Modern Triad
The Demiurgic Claustrophilia Triad or The Yaldabaoth Triad
Metaphysical exile, Liminal horror, and Autistic fantasy.
A dissonance with the environment that pushes toward a liminal state, tempting the creation of a new order.
Metaphysical Exile, Liminal Horror, and Autistic Fantasy: The Modern Triad
The Demiurgic Claustrophilia Triad or The Yaldabaoth Triad
Metaphysical exile, Liminal horror, and Autistic fantasy.
A dissonance with the environment that pushes toward a liminal state, tempting the creation of a new order.
Metaphysical Exile, Liminal Horror, and Autistic Fantasy: The Modern Triad
The Demiurgic Claustrophilia Triad or The Yaldabaoth Triad
Metaphysical exile, Liminal horror, and Autistic fantasy.
A dissonance with the environment that pushes toward a liminal state, tempting the creation of a new order.
Metaphysical Exile, Liminal Horror, and Autistic Fantasy: The Modern Triad
The Demiurgic Claustrophilia Triad or The Yaldabaoth Triad
Metaphysical exile, Liminal horror, and Autistic fantasy.
A dissonance with the environment that pushes toward a liminal state, tempting the creation of a new order.
Exilio metafisico, Horror liminal y Fantasia autista: La Triada moderna
Tríada de la Claustrofilia Demiúrgica o Tríada Yaldabaoth
Exilio metafisico, Horror liminal y Fantasia autista.
Una disonancia con el entorno, que empuja a un estado liminal, tentando a crear nuevo orden.
The Triad of Demiurgic Claustrophilia / The Yaldabaoth Triad: metaphysical exile, autistic fantasy, and liminal horror
reddit.comThe Triad of Demiurgic Claustrophilia / The Yaldabaoth Triad: metaphysical exile, autistic fantasy, and liminal horror
reddit.comThe Liminal Temple of the Metaphysical Exile
Escape into autistic fantasy from the liminal horror of metaphysical exile.
Maladaptive hyperlucidity condemns the subject to a liminal sensitivity where everyday reality becomes strange and ominous. To survive, the individual retreats their existence inward, turning their mind into a heterotopia (akin to Jean des Esseintes or The Book of Disquiet). This withdrawal transforms them into the Archetype of the Wanderer, a being whose home is uprootedness and the threshold. This condition is aestheticized through the pain of Dark Romanticism (the Byronic Hero and Gothic melancholy) and the ennui of Decadentism (Baudelaire, De Quincey), destined for either tragic isolation or the marginal transmutation of existence, as demonstrated by the life and work of Miroslav Tichý.
El templo liminal del exiliado metafisico
Escape a la fantasia autista por el Horror liminal del exilio metafísico
La hiperlucidez desadaptativa condena al sujeto a una sensibilidad liminal donde la realidad cotidiana se vuelve extraña y ominosa. Para sobrevivir, el individuo repliega su existencia hacia el interior, convirtiendo su mente en una heterotopía (como Jean des Esseintes o el Libro del desasosiego). Este repliegue lo transforma en el Arquetipo del Wanderer, un ser cuyo hogar es el desarraigo y el umbral. Esta condición se estetiza a través del dolor del Romanticismo Oscuro (el Héroe Byroniano y la melancolía gótica) y el hastío del Decadentismo (Baudelaire, De Quincey), teniendo como destino el aislamiento trágico o la transmutación marginal de la existencia, tal como lo demostró la vida y obra de Miroslav Tichý.