
u/__TheBird__

Elige tu TOP 10 - Mejores jugadores históricos españoles
Lista:
•Pau Gasol
•Juan Carlos Navarro
•Marc Gasol
•Juan Antonio Corbalán
•Epi
•Fernando Martín
•Andrés Jiménez
•Jordi Villacampa
•Alberto Herreros
•Rudy Fernández
•Sergio Llull
•José Manuel Calderón
•Sergio Rodríguez
•Felipe Reyes
•Jorge Garbajosa
•Carlos Jiménez
•Raúl López
•Ricky Rubio
•Roberto Dueñas
•Rafa Jofresa
•Fernando Romay
•José Luis Llorente
•Nacho Solozábal
•Álex Mumbrú
•Juan Manuel López Iturriaga
Viejunos #2: Aíto García Reneses, el mejor entrenador del baloncesto español
Como con Bird contra LeBron como mejor 3 de la historia, yo no puedo ser objetivo. Te enamoras e idolatras a a quien ves, a quien proyectas tu adoración, tu elogio. No puedes mezclar épocas con otras, no tiene sentido metodológico. Otras reglas, otros momentos, otro mundo.
No viví la época de Ferrandiz, y creo que habiendo hecho un trabajo espectacular con el Madrid como Laso o Lolo Sainz (o su etapa en el Joventut), para mí el mejor entrenador español de todos los tiempos es Don Aíto García Reneses. Hablo de entrenadores de clubes, por así decirlo, aunque Lolo y Aíto estuvieron de seleccionadores (no sé si Ferrandiz también, hablo de memoria).
Recuerdo vivir ese Barcelona que construyó trayéndose a Andrés Jiménez (ya tengo el Viejunos #3 sobre él, precioso), y tras su kárate-press del Cotonificio y su paso por el Joventut, crear una obra de arte que cambió el largo periodo de dominio del Real Madrid en liga. Con los azulgrana es un espectáculo: 9 ligas, 1 Recopa de Europa, 2 Copas Korac, 1 Supercopa de Europa, 4 Copas, 1 Copa Príncipe de Asturias, 1 Supercopa de España y 6 Ligas catalanas. Con el Joventut, 1 Copa del Rey, 1 ULEB y 1 FIBA Eurocup, 1 Copa con el Alba Berlín.
Y esa plata de uno de los mejores partidos de la selección contra USA, espectacular. Aún le recuerdo cuando ya estaba el partido perdido a poco del final, y se levanta y manda hacer presión en toda la pista, y el equipo le hace caso. Cogió el equipo porque no había quien lo cogiera, es verdad que España era un equipazo, pero en su posición delicada podría haber salido mal. Y el tío cogió un pedazo de equipo y plantó cara a los USA. Brutal. Para mí es el mejor partido contra USA de las dos finales que jugamos contra ellos.
Es un ganador nato. Y claro, como todos los entrenadores, ha tenido etapas en las que no ha ganado o no ha ido tan bien, es la vida. Y entre otros premios, Mejor Entrenador del Año en las temporadas 1975-76, 1989-90 y 2005-06 por la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto.
Y esas Final Four contra la Jugoplástika, un equipo que estaba en otro nivel y que Pedro Barthe describió en una retransmisión que recuerdo nítida como "parece que hacen ballet". Pero 6 veces en la Final Four, que se dice pronto. Hay que estar ahí.
Pero luego están los recuerdos de su sabiduría, y siempre me vienen los mismos recuerdos y las mismas anécdotas:
a) A Luis Casimiro que, sin venir a cuento, dijo hace ya muchos años que Aíto, en los encuentros de la asociación de entrenadores, era el más listo de todos y que iba siempre un paso por delante de los demás entrenadores en innovación táctica, análisis de aspectos aparentemente menores, etc.
b) La anécdota de salir en la película La familia y uno más.
c) Por haber mejorado los marcadores electrónicos, más baratos que los que había en su momento y que llenaron los pabellones.
d) Porque tras un tiempo muerto cuando un jugador rival iba a lanzar el tiempo muerto, Barthe explica: "Y Aíto, que se está jugando un momento importante, pide un tiempo muerto que no le hace falta para que el jugador se piense si los va a meter o no". Y oyes en el tiempo muerto exactamente eso, siempre son ajustes sencillos y algo como "vamos al rebote fuerte que igual no mete los dos". Y en efecto, nítido como si lo estuviera viendo ahora, el tío falla el segundo.
e) Lo de "hay que tirar a canasta cuando quedan 4-5 segundos de posesión en un una última posesión, porque con esos 4-5 segundos aún te da tiempo de coger un rebote de ataque y meter la canasta".
f) El 90% de los jóvenes se van sin completar su formación a la NBA, a agitar toallas.
g) Roger Esteller: "En profesionales, tuve técnicos como Manel Comas, Salva Maldonado, Pedro Martínez, Maljkovic, pero me quedo con Aíto". No es el primer jugador al que se lo escucho, pero es cierto que su época en el vestuario del Barcelona fue complicada porque era sobreexigente y generó tensiones a pesar de ganar mucho con las grandes estrellas y habrá de todo.
h) Poner a Jiménez de 3.
i) Sacar una hornada de jugadores brutales al primer equipo.
Aíto tenía algo. Esos tiempos muertos. Los ajustes. La pasión por ganar. Durante los años de dominio del Barcelona, fue sin duda el capo de la ACB, era en la que ya comenzó a dominar con el Barcelona. De los entrenadores que les ponían micro, cada tiempo muerto suyo era una máster class de cómo gestionar un equipo y dar instrucciones claras y precisas a los jugadores. Me parecía una cosa brutal la claridad con que veía lo que estaba pasando.
Y ahora lo veo en un entrevista mayor, creo que dijo que con 79 años, de esas personas que siempre están en tu imaginación en el mismo rango de edad, y dices, en serio, y ves el final cerca, y la lentitud al recordar, y dices: no me jodas, en serio.
Ganarle aquella final al Real Madrid de Petrovic fue un orgasmo. (Y yo soy del Joventut, que hemos ganado la Supercopa después de 18 años de sequía con un Lapro estratosférico y un Ricky que hizo un partido bueno en la final, pero el primero contra Baskonia fue bestial).
Este tío es DIOS.
Viejunos #1: Jordi Villacampa o la evolución del alero total
Algunos jugadores llenan vitrinas y se convierten en mitos.
Otros llenan estadísticas.
Y unos pocos, muy pocos, acaban representando algo mucho más grande que ellos mismos.
Cuando pienso en Jordi Villacampa, no pienso primero en sus puntos, en sus títulos o en la Copa de Europa de 1994. Pienso en un chico de Badalona que creció bajo los aros de la Penya y acabó convirtiéndose en la imagen de todo lo que el Joventut quería ser.
Porque Villacampa no fue simplemente un gran jugador.
Fue una declaración de principios.
En una época en la que el dinero empezaba a marcar diferencias cada vez mayores, él demostró que una cantera podía producir un jugador capaz de competir con los mejores aleros de Europa.
Y hacerlo sin abandonar nunca su casa.
Si Epi fue la máxima expresión del alero clásico español, Villacampa fue su evolución.
Tomó la inteligencia, la capacidad anotadora y el carácter competitivo que definían a la gran estrella azulgrana y les añadió nuevos recursos. Más bote. Más creación. Más versatilidad. Más influencia sobre cada posesión.
Epi era un finalizador excepcional.
Villacampa podía iniciar la jugada, crear la ventaja y terminarla.
Era, en todos los sentidos, el alero total.
Un jugador adelantado a su tiempo
Técnicamente, pocos exteriores españoles de su generación reunieron tantos recursos.
Su amenaza empezaba en el tiro. Era capaz de anotar tras recepción, desde media distancia, generarse sus propios lanzamientos y castigar desde el perímetro. No dependía de una sola zona de la pista ni de un único sistema ofensivo.
Pero lo que le hacía especial era la suma de todos sus fundamentos.
Tenía un primer paso explosivo, utilizaba las fintas con inteligencia, manejaba el balón con seguridad para medir casi dos metros y entendía el juego con una claridad extraordinaria.
Si el defensor salía a negar el tiro, atacaba el aro.
Si llegaba la ayuda, encontraba al compañero libre.
Si el partido se rompía, corría.
Y ahí aparecía otra de sus grandes virtudes.
Como los mejores jugadores formados en la escuela verdinegra, Villacampa era letal en transición. Leía antes que nadie la posibilidad del contraataque, ocupaba perfectamente los espacios y finalizaba en carrera con una mezcla de elegancia, potencia y determinación que convertía cada recuperación defensiva en una amenaza inmediata.
Era uno de esos jugadores que parecían jugar un segundo antes que los demás.
Por eso resultaba tan difícil de defender.
Porque hacía bien demasiadas cosas.
Entre los mejores aleros de Europa
A finales de los años ochenta y principios de los noventa, Europa vivió una edad de oro.
Dražen Petrović era un talento ofensivo irrepetible.
Toni Kukoč revolucionaba el concepto del alero creador.
Detlef Schrempf triunfaba en la NBA.
Y en ese escenario aparecía Jordi Villacampa.
Quizá no tuvo la exposición internacional de aquellos nombres.
Quizá no jugó en mercados tan poderosos.
Pero por nivel, regularidad e influencia en su equipo, merece ser incluido en la conversación de los mejores aleros europeos de su generación.
No era tan mediático como Petrović.
No era tan singular como Kukoč.
Pero era uno de los jugadores más completos del continente.
Y eso tiene un valor inmenso.
El líder de una excepción histórica
La gran injusticia histórica de Villacampa es que muchos analizan su carrera sin tener en cuenta dónde la desarrolló.
No jugó en el Real Madrid.
No jugó en el FC Barcelona.
No jugó en el Maccabi.
No jugó en la Jugoplastika.
Jugó toda su vida en el Joventut de Badalona.
Y eso cambia por completo la perspectiva.
Porque la Penya no competía con el músculo económico de los gigantes europeos.
Competía con una cultura.
Con una identidad.
Con una cantera.
Mientras otros clubes fichaban estrellas, el Joventut las formaba.
Mientras otros compraban talento, Badalona lo educaba y lo hacía crecer.
Por eso la historia de Villacampa tiene algo de épica.
Porque lideró a un club que, sobre el papel, debía perder.
Y acabó ganando.
Los títulos que hicieron historia
Con Villacampa como referente, el Joventut conquistó la Liga ACB de 1991, uno de los mayores éxitos de la historia del club.
Alcanzó la final de la Copa de Europa de 1992.
Y culminó la obra dos años después.
En Tel Aviv, en 1994, la Penya conquistó la Copa de Europa y se convirtió en el primer club español fuera de Real Madrid y Barcelona en alcanzar la cima continental.
Aquella noche no ganó únicamente un equipo.
Ganó una forma de entender el baloncesto.
Después llegarían también las Copas del Rey de 1995 y 1997, consolidando una de las generaciones más brillantes que ha dado nuestro baloncesto.
Mucho más que una leyenda
Pero quizá la verdadera grandeza de Jordi Villacampa no esté en las vitrinas.
Está en lo que representa.
Representa a todos esos niños que entran en una cantera soñando con jugar algún día con el primer equipo.
Representa la fidelidad a unos colores.
Representa la idea de que se puede llegar a la cima sin renunciar a tus raíces.
Representa a Badalona.
Representa a la Penya.
Y eso es algo que ninguna estadística puede medir.
Porque hay jugadores más famosos. Hay jugadores con mejores números. Hay jugadores con más repercusión internacional.
Pero muy pocos han simbolizado tan bien el alma de un club como Jordi Villacampa simbolizó la del Joventut.
Si Epi fue la perfección del alero clásico, Villacampa fue el alero total.
Pero, por encima de todo, fue el capitán de una manera de entender el baloncesto. La prueba de que una cantera podía desafiar a los gigantes.
El chico de Badalona que nunca se fue y que acabó llevando a su club, a su gente y a sus colores hasta la cima de Europa.
JJ Redick: "Probably the first time in my 3 years here that I feel like the pieces actually fit together.”
streamable.comCharles Barkley says LeBron is not beating father time: "We have to be honest about LeBron. Didn't he get swept in the playoffs the last couple of years? Just because you’re putting up good numbers don’t mean you’re being effective... We got a lot of Stepford Wives out there when it comes to LeBron"
streamable.comPascal Siakam: "You can't make your name off playing cool basketball. Like you can't. You gotta be a dog. There's nothing else.There's no pretty basketball that's going to get you anywhere here. On our team, no way. We got enough pretty mother f***ers that can do all this shit."
streamable.comEspaña-Grecia Ventanas: entre Valdano y Roncero
Acabo de ver la ventana de España de Baloncesto contra Grecia. Y vi el anterior contra Portugal. Unas 19 pérdidas uno. Más de 20 en el de hoy.
No le puedes ganar a nadie regalando 20 balones. Lo raro es que Grecia no haya ganado de más, pero España en realidad hizo la goma todo el partido.
Y como sé que en el foro hay mucho nivel, por eso en Maniacs nos ponen dos velas negras para que no sigamos subiendo como la espuma (la IA dice que la desviación desde que entré en Hispanos es clave, pero no quiero echarme flowers), oigan:
Todos estos Mara, Saint Supéry, De Larrea, etc., todos esos súper jugones de futuro... Joder es que Hugo parece un becario. Es que lo es. Es una selección que hasta jugando "bien" en ciertas transiciones, da pena. Pero pena. Unos pollillos por crecer.
El pobre de Chus, que es un muy buen entrenador, dirá: menudo marrón me has metido, Escarola.
Pero lo de Willy y Juancho no tiene nombre. Es realmente una cosa de locos. Parecen ex jugadores. Tendrían que tirar del carro, pero nada. Juancho es un alma en pena que lee fatal las defensas y sigue flotando a su pareja, que cuando lo ve dice hombre, el de la peli, y se la tira en la cara. Una tras otra. Pasea por la pista como alma en pena. Y dices: pero este es el que cosió a triples a Francia. Willy (ahora Geuer) fue MVP de un Europeo.
Al lado de estos, el Declive de LeBron es para MVP de la temporada.
Y claro, te viene la prensa ronceriana: no sé quién al draft, Mara ficha por OKC, Baba Miller se te cae la baba...
Baba Miller parece que juega baloncesto de calle. Eso, cuando tiene huevos de ir a por uno que físicamente se lo tendría que comer.
Con estas dos derrotas (imaginaos los niveles de los rivales que en ambos partidos casi ganamos, sobre todo hoy), ves el futuro muy negro de la selección. Aunque te clasifiques.
Estos son chavales. Como dice Aíto, el 99% van a agitar toallas, como Garuba y tantos otros.
Un periodista valdaniense, un Daimiel, te diría: son proyectos. Vamos a ver. La prensa allí es benévola buscando el próximo crack y los entrenadores son elegantes y siempre hablan bien. Es la cultura.
Pero no engañan a nadie. España tuvo una generación irrepetible y viendo esto lo ves más. Y sobre todo porque salían a ganar, ya fuera contra EEUU o Italia, es que les daba igual. Esa hambre no la veo. No hay un líder aparte de la Bamba Vasca, que como los Geuer son dos columnas, pues entre él y Parra, por amor propio, le ponen huevos (y talento, lectura).
El Larrea pierde una pelota por campo atrás (la escena es de cadetes) y van dos y le chocan la mano.
¡Y de paso comprale algo en Gucci! No, coño, no, lo miras como diciendo qué haces, que se trague el marrón, aprenda y lo digiera, dale la mano cuando ¡Se tire el plancha para salvar un fuera de banda y se juegue la cabeza! ¡Ahí sí!
Pero qué puto buenrollismo infantil es ese. Los coge Obradovic a todos esos que perdieron más de 20 balones y lo tienen que parar los GEOS o se los come. De chiste, pero de chiste.
Vienen años de penurias. Unos cuantos. No da para más.
Los ronceros del baloncesto ya se están fijando en 6 chavales o 8 que van a ser la bomba. De risa el nivel. Así nos va.
Newsweek: La relación entre LeBron James y Austin Reaves estuvo marcada por una gran tensión durante la temporada de los Lakers.
LeBron James tomó la audaz decisión de dejar Los Angeles Lakers para buscar otro anillo con los Philadelphia 76ers, una de las ciudades deportivas más hostiles del país. En teoría, podría parecer la opción perfecta, pero si no funciona, esto podría convertirse en uno de los mayores errores de la carrera de James y una forma poco afortunada de cerrar su legado.
Si bien es fácil atribuir esto a que James simplemente buscaba un nuevo desafío, puede que haya más detrás de la decisión de lo que pensamos. Según Law Murray de The Athletic, hubo cierto "conflicto interno" la temporada pasada entre James y su compañero de los Lakers, Austin Reaves.
"Cubriendo a LeBron James la temporada pasada, tenía un conflicto interno sobre cuánto tenía que cederle el protagonismo a Austin Reaves (incluso Bron entendía que Luka era el líder en cualquier circunstancia)", escribió Murray. "Bron estaba muy contento de poder seguir siendo la opción principal en los playoffs, especialmente en una victoria contra los Rockets"
"Tyrese Maxey seguirá siendo el principal encargado de subir el balón, pero Maxey ya está acostumbrado a compartirlo y a ser efectivo con otros jugadores que dominan el balón", añadió Murray. "Comenzó su carrera con Ben Simmons y Joel Embiid. Trabajó con James Harden durante dos temporadas. Incluso el año pasado, VJ Edgecombe tuvo oportunidades como novato. Así que Maxey compartirá las funciones de creador de juego con James, sin que este tenga que acaparar el balón. Esto debería ayudar a todos en esa ofensiva, especialmente a Jaylen Brown, a alcanzar un nivel de eficiencia y a colocar el balón en posiciones donde puedan maximizar su efectividad".
Reaves viene de su mejor temporada con los Lakers, promediando 23.2 puntos (la mejor marca de su carrera), 5.5 asistencias y 4.7 rebotes en 34.5 minutos por partido, con un 49% de acierto en tiros de campo y un 36% en triples. Se consolidó como la segunda estrella junto a Luka Doncic y merecía ser seleccionado para el All-Star.
Sin embargo, cuando Doncic se perdió los playoffs, Reaves solo participó en seis partidos, y James tomó las riendas del ataque, liderando al equipo en anotación con 23.2 puntos por partido y contribuyendo a la eliminación de los Rockets en la primera ronda.
Aun así, quedó cada vez más claro que la franquicia estaba construyendo su futuro en torno a Doncic y Reaves, no a James. Los Lakers acordaron firmar con Reaves una extensión de contrato de cuatro años y 180 millones de dólares justo antes de que se abriera el mercado de agentes libres, poco antes de que James decidiera marcharse a Filadelfia.
Si la NBA fuera un experimento controlado, los últimos 8 años serían la prueba
He estado meditando estos días y llevo un tiempo con este borrador. Si crees en las conspiraciones, no sigas leyendo. No va de eso.
Pero esto te va a hacer pensar. Y, a lo mejor, te vas a ver en una posición extraña, como si te elevaras al cielo y vieras el conjunto de datos al mismo tiempo.
Como sabes, durante los últimos ocho años, la NBA ha entrado en un patrón estadístico tan improbable que, si lo vieras en cualquier otra industria, pensarías que alguien está interviniendo el sistema: 0 campeones repetidos en 8 temporadas.
No es solo raro. Es matemáticamente anómalo. Te puedo poner ejemplos en el deporte mundial: el fútbol. PSG, Real Madrid, Barcelona, Bayern. Equipos que tienen dinastías que ganan ligas, Champions, etc. Que dominan un lustro. En el baloncesto europeo, tres cuartos de lo mismo. ¿En la NBA? En las últimas 8 temporadas, cero veces.
Y cuando cruzas esa anomalía con datos financieros, cambios en las reglas y la evolución táctica de la liga, aparece un cuadro que —sin afirmar conspiraciones— sí sugiere que la NBA podría estar dirigiendo el ecosistema competitivo para maximizar beneficios.
Si modelamos la NBA desde 1980 usando:
- ELO histórico
- Diferenciales de eficiencia (ORtg/DRtg)
- Probabilidades de serie basadas en posesiones
La probabilidad de que ningún equipo repita título durante 8 años cae en un rango aproximado de:
P≈0.05−0.08
Es decir, entre el 5% - 8%.
Eso ya es raro y cuando vi el cálculo me quedé pensando. Pero lo más extraño es que esta anomalía coincide exactamente con:
- La implementación del supermax
- El endurecimiento del luxury tax
- La expansión del revenue sharing
- La homogeneización táctica por analytics
Qué curioso no. Seguimos.
Desde 2016, los ingresos de la NBA han crecido de forma más estable que en cualquier otra era sin dinastías. ¿Por qué? Porque la paridad activa más mercados. Cuando 10–12 equipos parecen candidatos reales cada año:
- Más audiencias locales se mantienen vivas
- Más partidos de temporada regular importan
- Las apuestas deportivas generan más volumen
- Los derechos televisivos se valorizan por imprevisibilidad
La NBA no necesita hacer cosas raras. Solo necesita crear un sistema donde nadie pueda dominar demasiado tiempo. Y eso es exactamente lo que muestran los datos. Si analizamos la desviación estándar de eficiencia entre equipos, y cuando hablo de varianza es diferencia entre equipos (datos aproximados):
- ORtg (Ofensiva) → varianza ↓ ~12% desde 2015
- DRtg (Defensiva) → varianza ↓ ~9%
- Pace → convergencia en un rango estrecho
- Uso del triple → estabilizado entre 38–42%
Cuando la varianza baja, las diferencias reales entre equipos se reducen. Y cuando las diferencias se reducen, las series se deciden por ruido estadístico:
- rachas de tiro
- lesiones
- secuencias de posesiones
- decisiones arbitrales marginales
En un entorno así, repetir campeonato es estadísticamente improbable.
Por otra parte, los departamentos de datos han creado una especie de “meta” universal:
- Todos optimizan los mismos tiros
- Todos ajustan rotaciones con modelos similares
- Todos usan scouting predictivo basado en machine learning
- Todos gestionan cargas físicas con algoritmos parecidos
Esto genera un fenómeno conocido como convergencia de frontera eficiente (que es el conjunto de estrategias que dan el mejor resultado posible dado un conjunto de recursos y limitaciones):
Equipos distintos→Resultados similares
Cuando todos juegan igual de “correcto”, nadie puede separarse demasiado.
Y acabamos con el punto definitivo: el CBF. El llamado “competitive balance framework” no es oficial, pero aparece en análisis de apuestas, modelos predictivos y estudios de eficiencia.
Su función es simple:
>Mantener a la liga dentro de un rango de competitividad donde la imprevisibilidad maximiza ingresos.
No dice quién gana. Pero sí define qué tan difícil es que alguien gane dos veces seguidas. Y los últimos ocho años encajan perfectamente con ese patrón. Por lo que parece evidente que la NBA tiene un modelo de diseño donde:
- Ha reducido la varianza competitiva
- Ha creado incentivos financieros para evitar dinastías
- Ha endurecido reglas que impiden fichar varias grandes estrellas
- Ha empujado a los equipos hacia estilos idénticos
- Ha obtenido más ingresos que nunca en un entorno sin campeones repetidos
Ahora respira hondo y repite conmigo: NY no tiene ninguna posibilidad,pero NINGUNA, de repetir campeonato. No está en el diseño. ¿Y si pasa? Claro: como ANOMALÍA estadística. ¿Campeón? Heat, 76, Spurs, los que aún no lo han sido. ¿TE HA QUEDADO CLARO?
Nota: todos los datos los he preguntado por IA y varias veces y cuando lo escribía le pedía información y si esto o lo otro tenía sentido porque no soy experto en finanzas ni sé cómo se gestiona un equipo de scouting, etc.. Ya sé que esto me da un margen raro de fiabilidad (lo asumo) por alucinaciones y demás, pero incluso aunque los porcentajes sean más amplios (más diferencias entre equipo), no me tumba el resto del supuesto (creo). Los conceptos que desconocía de CBF y convergencia de frontera eficiente los he buscado en Google y existen. Ahora puedes pensar lo que quieras.
https://alexdenne.com/frameworks/competitive-balance-framework/
Escenas de Gángsters - Grayson y O'Neal - Final
O'Neal, Grayson, El Pájaro - FBI, New York, 2026
Grayson contaba el dinero en el diminuto salón, sentado sobre el borde de la cama. Tenía esa habitación alquilada para emergencias y qué coño, porque estaba cerca del centro de la ciudad. Era fea y sucia, con esos muebles de madera de hacía 40 años raídos hasta las encías, las cortinas rajadas y una pequeña ventana que tenía el tamaño justo para escapar por la escalera de incendios que daba al callejón. Cutre, decía Grayson, pero funcional. O'Neal estaba sirviendo un John Barr en dos vasos. Lo probó.
Joder, Grayson -dijo escupiendo al suelo parte de la bebida-, te compras esta basura porque pone Finest. Por qué coño compras esta mierda.
Grayson se quedó un rato meditando, estaba como ido. Se incorporó y arrojó unos billetes sobre la mesa. O'Neal los miró, se bebió el whisky de un trago. Hizo un esfuerzo para bajarlo. Se liberó la corbata. Miró a Grayson, que fue al baño a mear.
Gray, te has dejado unos... mmm... 500 pavos en billetes de 100.
Sonó el retrete. Grayson salió abrochándose la bragueta.
No te gustan los verdes de 100. Qué te gustan, rosaditos. Eres maricón o algo.
Gray, esto es lo del Jefe.
Era.
O'Neal miró los billetes, miró a Gray, y volvió a mirar los billetes.
No te enamores de mí -dijo Grayson con sorna-. Coge el puto dinero.
Estás loco, tío.
Voy a cargarme al Jefe, a Clemenzza y a su puta madre. Esta noche vamos a ser los Jefes. No voy a pasarme la vida de chico de los recados y chateando de la NBA en el Reddit, joder. Nos lo vamos a montar bien, O'Neal. Amigo.
O'Neal miró instintivamente la papelera. Dos botellas de John Barr vacías. Papeles arrugados. Unos pañuelos sucios.
Estás mamado y no sabes ni lo que dices. Cojamos el dinero y vamos a llevárselo a Clemenzza y luego nos vamos al Hustler. Tienen unas rusas de puta madre que llegaron la semana pasada.
Cómo que no lo coges. La vida es maravillosa, irlandés. Vamos a quedarnos con la pasta. Y además LeBron va a volver a los Heat, con Anteto. Lo noto, O'Neal. Esta es nuestra oportunidad.
Me voy, dijo O'Neal. Se dirigió a la puerta, giró el pomo, y escuchó aquel sonido metálico característico. No me jodas, Gray, no me jodas, pensó mientras se giraba lentamente.
Gray, si cuando me gire me estás apuntando a la sesera con la pipa, vamos a tener un puto problema.
Tú no te vas a ninguna parte si no coges la pasta, dijo Grayson apuntándolo con la Smith&Wesson.
O'Neal, que había soltado la mano del pomo, fue girando los dedos hasta acariciar la culata de la pistola que llevaba a la espalda y que le tapaba la americana.
Gray, dijo O'Neal mirándolo a la cara, me estás apuntando con tu puto revólver.
¡Coge el puto dinero!
¡¡Me estás apuntando con la puta Wesson, joder!!
¡¡Que cojas el puto dinero, O'Neal!!
O'Neal prácticamente tenía la culata sujeta con los dedos. En circunstancias normales era más rápido que Grayson, pero este ya tenía la pistola apuntando y desde que la enseñara Gray iba a quemar el gatillo hasta vaciarle el cargador.
Voy a sacar mi pistola, Gray, y la voy a dejar en el suelo, vale, tío. Relájate. Relájate.
O'Neal se giró lentamente para enseñarle la pistola, cogió con dos dedos la culata y la levantó en el aire.
Ahora voy a ponerla en el suelo, Gray. No hagas ninguna gilipollez.
Todo lo que sucedió después sucedió a una velocidad increíble. El Pájaro abrió de repente la puerta con una sonrisa y diciendo algo como menuda panda de marico... y Grayson le dio dos balazos, uno a la puerta entreabierta y otro en el hombro. El Pájaro sacó su Colt y comenzó a disparar a diestro y siniestro mientras caía. O'Neal agarró su Smith&Wesson y disparó al Pájaro, a Gray, y Gray disparó a O'Neal, al Pájaro, y el Pájaro disparó a O'Neal, y tras todo aquel humo y cuerpos cayendo contra el parquet la habitación quedó en silencio.
El Pájaro estaba inmóvil, boca abajo. O'Neal, que había quedado en una postura extraña sobre las rodillas, miró a ambos mientras se arrastraba hacia el baño, pero perdía mucha cantidad de sangre del vientre. Sabía lo que iba a pasar si no paraba la hemorragia pronto, lo había visto demasiadas veces. Grayson estaba agonizando en el suelo, con la cabeza girada hacia él, empapado en un charco de su propia sangre.
O'Neal, dijo con un último esfuerzo Grayson, los dientes bañados en sangre, los ojos saliendo de las órbitas, puto maricón irlandés.
O'Neal ya no tuvo fuerzas para arrastrarse más. Agarró una toalla que colgaba, la apretó contra el costado para intentar contener la hemorragia, y apenas intentó incorporarse contra la pared vio el rostro feliz de Grayson, que lo había seguido como pudo. O'Neal le hizo una peineta.
Grayson se sonrió y se quedó rígido. O'Neal dejó de apretar la toalla, su cabeza cayó hacia adelante y se le cerraron los ojos.
*******
Cinco minutos más tarde, el Pájaro se giró. Se irguió con cuidado. Se acercó apuntando con la Colt a los dos cuerpos. Los empujó con la punta del zapato. Eran dos cadáveres. Se quitó la parte de arriba de su traje y aflojó el chaleco antibalas. Vio las marcas sobre su pecho. Cuatro. Probablemente tendría alguna vértebra con fisura o tal vez rota. El dolor era continuo, pero tenía que salir de allí.
Entró al baño. Se miró la herida de bala del hombro. Había salido limpia. Se la lavó mientras en el lavamanos caían los ríos sanguinolentos como venas sueltas. Cogió una gasa y un esparadrapo del armario y se lo puso sobre la herida. Aguantaría un rato, lo suficiente. Vio el fajo de billetes encima de la mesa y se lo guardó. Abrió el armario del dormitorio de Gray. Cogió una camisa blanca, corbata, americana negra. Por suerte todos vestían igual. Le quedaba un poco ancha porque Grayson era un armario empotrado de casi dos metros. Saltó los charcos de sangre con cuidado hasta llegar al umbral de la puerta.
Sacó un cigarrillo. Lo encendió con parsimonia. Nadie iba a abrir la puerta de la habitación, no en ese vecindario. Se quedó mirando aquella masacre. No entendía qué cojones había pasado entre esos dos, pero el Grayson estaba muy loco y bueno, nunca te puedes fiar de un puto irlandés en Nueva York. Bueno, meditó, ni en Nueva York ni en Newark, qué cojones. Cerró la puerta, limpió el pomo con un pañuelo, y salió de allí rápidamente a buscar un médico que no hiciera preguntas.
O'Neal abrió un ojo y dio una respiración ahogada. Probó a sentir los dedos de la mano derecha. Los sentía. Había perdido mucha sangre, pero había recuperado el sentido. El dolor del vientre era insoportable. Cogió la toalla y la apoyó contra el vientre con las pocas fuerzas que le quedaban. No sabía cuánto podría aguantar. Sacó el móvil del bolsillo del pantalón, que cayó al piso. Liberó el dispositivo con el dedo. Marcó al número de emergencia de la banda. Escuchó una voz, pero no tenía fuerzas para responder.
"Pájaro...", pensó. "Corre".
Escenas de Gángsters - Grayson y O'Neal
Con discreción, le dijo el Padrino a Clemenzza. Llama a Grayson y alguno más, gente de confianza. Que no se emocionen, que al contrario de lo que la gente piensa, no somos unos salvajes.
¿Llamo a O’Neal?
Puto irlandés, murmuró El Padrino.
O’Neal y Grayson cruzando el largo callejón del sureste del barrio de una película de cine negro de los 40. El olor a meados y humedad, la suciedad por todas partes, el sonido de los zapatos contra los adoquines, la farola rota, los claroscuros de la luna sobre las paredes.
Grayson, le he dicho al Pájaro que te escriba un relato
Serás maricón.
O’Neal se ríe y el callejón le devuelve el eco.
Dice que no sabe de qué escribirte.
Lo voy a desplumar en cuanto lo vea.
No le gusta el fútbol, dijo O’Neal como si eso marcara la personalidad de un hombre.
Yo intenté no ver el mundial. Tengo dos balones de los Heat que uso para apoyar los pies en el sofá cuando tengo heat.
Pero de qué coño hablas, Grayson, estás para internarte.
Es aquí.
Grayson abre la puerta trasera del restaurante y entra en la cocina. Un bullicio de gente trabajando a ritmo de turbina se le cruza. O’Neal los aparta como si estuviera despejando maleza en el Amazonas.
Grayson sube la escalera que da al piso superior. Abre la puerta. O’Neal se queda afuera vigilando.
Tucci.
Quién coño eres, dijo el italiano sabiendo exactamente quién era y para qué venía.
Tucci, puto espagueti de mierda. Me debes pasta.
Tucci pasó su mano por su calva brillante y se mesó la perilla canosa.
Yo no te debo una mierda. Ahora estoy con los irlandeses.
¿Esos maricones?, se sonrió Grayson.
Para ti todos son maricones. Te pasas el día pensando que diciendo eso eres más hombre. Pero das pena.
Efectivamente, Tucci.
Para ti, señor Tucci.
Tenemos una sobreabundancia de maricones. Hay que hacer algo. Me tropiezo con docenas cada día. Se habrá puesto de moda, señor Tucci-me-vas-a- comer-toda-la-polla.
Eres un niño muy cochino y hablas muy mal.
Grayson sacó la navaja y la abrió.
En serio, dijo Tucci, sonriente. Sabes lo que va a pasar si me haces algo.
Le presento señor Tucci-de-los-cojones a mi amiga la detecta maricones. Sabes cómo funciona. Yo rajo a la gente y de repente, si grita, da positivo. Es maricón.
Grayson tenía el rostro de un niño abriendo los regalos de Navidad.
Ya les estoy pagando a los irlandeses del Bowery. Háblate con ellos.
Grayson se acerca al borde de la mesa.
A mí tu puta vida me da igual. No te rajo ahora mismo porque el jefe no quiere que te rebane. ¿Pero sacarte tocino para hacer una carbonara? Eso me dijo que lo podía hacer.
Tucci se quedó mirando, como sopesando las opciones. Grayson siguió hablando.
A mí me importa tres cojones si les pagas a los irlandeses, como si los pones en fila y te vistes de animadora. A mí me pagas lo que acordamos o después de hacerte la cara un puto cromo te arraso el puto restaurante.
Oneal entró.
Grayson… ¿Estamos contentos?
Tranquilo.
Tucci sacó un fajo de billetes del cajón, los metió en un sobre.
No tienes una puta goma, señor Tucci-vete-a-mamarla.
Tucci buscó en su mesa, ató el fajo de billetes con la goma, los metió en el sobre y los lanzó sobre Grayson.
Ves lo fácil que era.
Los irlandeses van a joderte vivo. Son unos putos animales.
Soy de los Heat. Me va el calor.
Otra vez con esa mierda, pensó O’Neal.
Grayson y O’Neal saliendo juntos del restaurante por la puerta principal.
Y ahora quieres salir por aquí para que nos vean los irlandeses, Grayson, joder. Estás como un cencerro, tío.
Soy un gentleman, respondió Grayson, dejando pasar a una señora y deseándole los buenos días. ¿Has visto?
With the addition of Klay Thompson, the Miami Heat now have 7 players above 38 3PT% on the team (Portis 46%; THJ 41%; Wiggins 41%; Gardner 41%; Davion Mitchell 41%; Klay 38%; Fontechhio 38%), 2nd in shooting depth in the NBA behind only the Knicks, and 4 players in the top 50 in 3pt%.
Klay Thompson has provided more shooting to a team already stacked with 3pt shooting roleplayers, meant to aid Giannis and Bam in spacing.
Furthermore, every name of this list (barring Gardner) takes at least 3.3 3PA's a game, and each with 4+ excluding Davion (1).
Giannis Anteteokounmpo is rather famous for creating wide open looks, with two of the top 40 3pt shooters in the NBA coming from his team (Bobby Portis, AJ Green) thanks to a large % of wide open looks. He is actually one of the top space creators in the league, thanks to his gravity in the paint (2).
Why is the conversation around how Miami does not have enough shooters, when every member of the 11-man rotation (Mitchell/Klay/Wiggins/Giannis/Bam | Smith/THJ/Larsson/Jovic/Portis/Fontechhio/Gardner) except Bam, Giannis, and Larsson is a pretty established outside shooter?
Sources:
(1) https://www.espn.com/nba/stats/player/_/stat/3-points
(2) u/FiredUpFelipe's post on arr Heat "[OC] The Heat need shooters. Good thing they already have them."
Summertime #20: NBA, Reglas, Espectáculo y el Impacto en las Estrellas
El baloncesto moderno no solo ha transformado la estructura del juego, sino también el perfil y el rendimiento de las estrellas que dominan la liga. Las reglas que favorecen el ataque, la protección al base en el perímetro, la limitación del contacto en los bloqueos y la deriva hacia un producto más vistoso han creado un entorno donde ciertos jugadores prosperan de manera natural, mientras que otros dependen de su capacidad de adaptación para mantener su impacto. La NBA actual es un escenario diseñado para el talento ofensivo, para la creatividad con el balón y para la amenaza exterior constante, y eso se refleja directamente en quién domina la liga y por qué. La diferencia entre el arbitraje en Regular Season y en Playoff, que permite más fisicalidad, te dicen por qué unos jugadores brillan en Regular Season y cuando cambian las reglas en Playoff fracasan, y al revés.
Stephen Curry es el ejemplo más claro de cómo las reglas han moldeado el juego. Su capacidad para tirar desde cualquier distancia se amplifica en un entorno donde pasar un bloqueo sin usar las manos es casi imposible. La protección al tirador y la libertad de movimiento convierten su rango en un arma devastadora. Curry es, en esencia, el producto ideal de una NBA que ha decidido que el triple es el centro del espectáculo.
Luka Doncic representa otro tipo de estrella favorecida por el baloncesto moderno. Su juego pausado, basado en la lectura y en la manipulación de la defensa, se beneficia de un entorno donde el contacto sobre el base está limitado y donde el pick‑and‑roll se ha convertido en la acción más difícil de defender. Doncic puede forzar cambios, atacar a defensores más pequeños y generar ventajas sin que la defensa pueda redirigirlo con las manos. Su dominio del ritmo y su capacidad para castigar cualquier error defensivo encajan perfectamente en una liga que prioriza la creatividad ofensiva.
Nikola Jokic es la prueba de que la desaparición de las posiciones tradicionales ha elevado a los jugadores capaces de hacer de todo. La necesidad de que los interiores jueguen desde el perímetro, pasen, boten y generen ventajas sin depender exclusivamente del físico ha creado un contexto donde un pívot con lectura de juego sobresaliente es más valioso que nunca. El spacing moderno amplifica su visión y su capacidad para castigar cualquier rotación defensiva.
Giannis Antetokounmpo vive en la frontera entre el baloncesto de Regular Season y el de Playoffs. En temporada regular, la protección al base y la limitación del contacto en penetración le permiten atacar el aro con una eficacia extraordinaria. Sin embargo, en Playoffs, cuando el arbitraje permite más contacto, su impacto se ve condicionado. Las defensas pueden formar muros, ser contundentes en ayudas y cortar líneas de penetración sin ser sancionadas con la misma frecuencia. Giannis sigue siendo dominante, pero su dominio depende más del contexto físico del partido que el de otras estrellas.
Jayson Tatum encarna el prototipo de alero moderno. Su capacidad para crear desde el bote, tirar desde fuera y defender varias posiciones lo convierte en un jugador perfectamente adaptado a un baloncesto que exige versatilidad constante. En un entorno donde los aleros deben actuar como bases en muchas posesiones, Tatum prospera porque puede asumir cualquier rol ofensivo sin perder eficiencia.
Anthony Edwards representa la nueva generación de estrellas moldeadas por este contexto. Su explosividad, su capacidad para atacar el aro y su mejora constante en el tiro exterior encajan en una NBA que premia la agresividad ofensiva y la autosuficiencia. Edwards se beneficia de un juego donde el contacto en el perímetro está limitado y donde su físico le permite dominar en transición y en situaciones de uno contra uno. A la vez, su estilo está preparado para sobrevivir en Playoffs, donde la fisicalidad aumenta y donde su potencia y su capacidad de absorber golpes se vuelven aún más valiosas.
Shai Gilgeous‑Alexander es otro ejemplo de estrella favorecida por el baloncesto actual. Su juego basado en la penetración, en el cambio de ritmo, buscar el contacto y en la lectura se amplifica en un entorno donde la defensa no puede redirigir al base con las manos. Shai prospera porque su estilo encaja en una NBA que premia la creatividad y castiga la defensa física en el perímetro, pero también porque su control del cuerpo y su eficiencia en media distancia le permiten mantener impacto cuando el arbitraje se endurece en Playoffs.
En contraste con estas estrellas emergentes, LeBron James ya no domina como antes. Su impacto ha disminuido de forma evidente, y las estadísticas lo reflejan: su volumen ofensivo, su capacidad para sostener ataques completos y su influencia en ambos lados de la pista ya no están al nivel de su prime. LeBron sigue siendo un jugador inteligente, capaz de leer defensas y de aprovechar su físico en momentos puntuales, pero el baloncesto moderno, con su ritmo alto y su dependencia del tiro exterior, exige una carga inasumible para él.
Todo esto explica también por qué ciertos equipos triunfan más que otros dentro del modelo NBA actual. Las franquicias que han entendido que el juego moderno exige versatilidad, spacing, lectura y capacidad de castigar cualquier desajuste son las que se mantienen arriba año tras año. Equipos como NY, Denver, Boston, OKC, han construido plantillas en los últimos años donde cada pieza encajaba en un sistema que maximiza las ventajas creadas por sus estrellas y minimiza las limitaciones impuestas por las reglas.
Son equipos con estructuras ofensivas flexibles, defensas capaces de cambiar en bloqueos sin perder solidez y jugadores que pueden ocupar varias funciones sin que el sistema se resienta. En cambio, las franquicias que siguen dependiendo de perfiles rígidos, de interiores sin tiro exterior o de bases que no generan ventajas constantes quedan rezagadas en un baloncesto que ya no perdona la falta de adaptabilidad.
En una liga donde el ataque es el motor y la fisicalidad aparece solo en los momentos decisivos, triunfan los equipos que han sabido construir alrededor de esta dualidad y que entienden que el baloncesto moderno exige algo más que talento: exige estructura, lectura y una plantilla diseñada para sobrevivir en dos versiones distintas del mismo deporte.
NbaenEspanol Summertime #19 - Jordi Fernández, Pep y Maresca: el éxito del calvo
Penúltimo Summertime de este extraño agosto de 2016 donde abordamos el parecido físico que siempre le vi a Jordi, Pep y bueno, cuando ves a Maresca, es el clon del genio. Yo creo que Pep pasará a la historia como un Rinus Michels, Sacchi o gente así, que cambió el fútbol. Pero no tengo la menor duda. El fútbol desde Pep es otro, el baloncesto desde Curry es otro. ¡Otro calvo!
La pregunta es: ¿hay que ser calvo para triunfar en la vida? En la NBA y con Canadá, Jordi ha triunfado. Con los Nets tuvo una gran temporada, pero con el pufo de equipo que tiene tampoco es que pueda hacer mucho más. Me parece un muy buen entrenador. No es un Doc Rivers de la vida. El tío dijo: voy a reconstruir los Nets sin champú. Y ahí está.
En esto, tengo ya listo para ver el A Beautiful Obsession, de Pep, cuatro episodios en Amazon Prime. Puede ser mi entrenador favorito de todos los tiempos (de fútbol), pero tranquilamente. Y no solo por lo que hace en la cancha, sino por su personalidad, sus ruedas de prensa. Me he hecho del City en la Premier y lo seguiré siendo aunque se meta hostias durante 3-4 años más, hasta que logre hacer otro equipo tan dominante.
Bueno, tiene al que yo llamo El Martillo de Thor, Haaland, al que parte de la prensa dice que se borra en los grandes partidos. Estos no vieron el mundial. Es un animal. No factura más porque no le ponen más balones. Es, repito, un a-ni-mal, y con talento. Lo que él hace no es solo pura potencia, es talento, lectura. Que le pregunten a los centrales de Brasil... y de la Premier.
Pues ya tenemos la fórmula de la felicidad en el trabajo. Hay que ser calvo, señores. Hay otros legendarios calvos en la historia de la NBA o en activo.
Joder, Su Calvedad, el gran Michael Jordan. Ya con eso la calvicie está consagrada. Clyde The Glide Drexler, otro calvo ilustre. Karl-vo Malone, su propio nombre te lo dice. ¿Kobe? Y Kareem, Barkley. Kidd, Garnett. Vale, dejo el pasado:
LeCalvo. Un calvo ilustrísimo en declive. Caruso, que canta campeonatos como nadie.
¿Por qué no triunfa -más- Paleto Reaves? Porque no es calvo.
¿Y Magic? Calvo. Y por qué Bird fue mejor jugador que Magic: porque dominaba los partidos ¡sin ser calvo! Imaginaos el talento que hay que tener para lograr eso. Joder, es que hay que explicarlo todo.
Concluyo con la famosa expresión popular: le hizo un calvo. Es decir, si tienes el culo pelao, que decía el gran Luis Aragonés, vas por buen camino aunque aún luzcas una melena frondosa. En resumen, chavales:
No hay mal que por calvo no venga. Si se te cae el pelo, es que la vida te da superpoderes.
NBAenEspanol Summertime #18 - Del NBA GamePass al Amstrad CPC 464
Esta mañana estaba mirando las putas ofertas del Game Pass de la NBA, comparando planes, viendo en cuántos dispositivos te dejan verlo sin que te cobren un riñón extra, y pensando que para ver cuatro partidos igual me estoy montando un Excel como si fuera el director financiero de los Lakers.
Y de repente me vino un flashazo: mi primer ordenador, el Amstrad CPC 464 de cassette con 64K, que para mí era un Ferrari aunque tardara más en cargar un juego que Adam Silver en sancionar a alguien.
Y claro, me acordé de mis “joyas” de la época: El Fernando Martín, que era penoso pero nos partíamos la caja igual. El Army Moves, que era básicamente un intento de desquiciarte. El Kick Off, que era fútbol en modo “te odio, pero no puedo dejar de jugarte”. Y aquel juego de olimpiadas en el que había pruebas donde tenías que machacar el teclado como si estuvieras intentando invocar a un demonio. No sé cómo ese teclado no explotó.
Y cuando jugábamos dos en casa de mis colegas… medio teclado para cada uno. Veinte dedos tocando teclas a la vez, chocando, cruzándose, y con un ghosting del carajo cuando ni siquiera sabíamos que eso existía. Era como intentar pilotar un avión entre dos personas sin haber visto un avión en vuestra vida.
Y luego estaba la magia negra del sonido: algunos juegos solo cargaban si regulabas el volumen del cassette. Esto no debería tener sentido en un universo racional… pero lo tenía. Si el volumen estaba un poco más alto o más bajo, no cargaba una mierda. Y ahí estaba yo, girando la ruletita del cassette como si fuera un ingeniero soviético calibrando un satélite. O eso, o era lo que yo creía, pero funcionaba.
Después vino mi etapa de “me jugué todo lo jugable” (he tenido que buscar juegos del Amstrad que realmente hubiera jugado, la lista es brutal): el Prince of Persia, el Ghosts 'n Goblins, el Commandos, que era cutre pero adictivo como una droga legal. Y luego un huevo de juegos cutres con música infumable, como el Kane, que era un puto caballo saltando y luego disparando pájaros creo, una y otra vez, de esas bandas sonoras que parecían compuestos por un gremlin borracho golpeando un xilófono de metal.
Y lo mejor: no pude piratear nada. Mis tres mejores amigos tenían cada uno un sistema distinto: uno MSX, otro Commodore, otro Spectrum. Éramos cuatro… y todos incompatibles. Un circo. Un caos. Una ONU de los 8 bits, pero sin acuerdos, sin tratados y con más insultos para el que ganaba.
Y eso sí: el Commodore 64, menudo pedazo de ordenador, joder. Los juegos ahí parecían en Cinemascope. Tú veías un juego en el Amstrad, luego lo veías en el Commodore, y era como pasar de ver un partido en una tele de tubo a verlo en una pantalla IMAX. Una humillación técnica. Una declaración de guerra.
Y ahora, te pones hoy un Death Stranding 2, un Cyberpunk 2077, un Baldur’s Gate 3, un Elden Ring… y te preguntas cómo cojones podías jugar al Head Over Heels, megadifícil, o a cualquier otro engendro de la época que parecía dibujado por un niño con fiebre.
Por cierto: en estos juegos casi nunca llegaba muy lejos. El Army Moves sí porque estaba hecho para que ganaras, creo que fueron 2 partes, pero el Head Over Heels, el Commando, qué va, eso era morir fijo.
Así que ahí estaba yo, esta mañana, comparando si el NBA Game Pass vale la pena para la próxima temporada, en cuántos dispositivos lo puedo ver (o 1 o 3, por lo que veo eso no ha cambiado)… y recordando que antes, el único “dispositivo compatible” era el que tuvieras enchufado, y si la cinta fallaba, tocaba rezar, rebobinar y ajustar el volumen como un poseso.
Y el Modem de 32k. Y sobrevivía. Los gifs pixelados descargándose lento. Los sitios webs eran tipo FTP (había webs, pero para descargas, los FTP eran muy usuales).
Los seres humanos somos un despelote.
Ya me quedan solo 2 Summertimes, relax, para dejar de daros la puta brasa, lo sé, pero es que me hago mayor.
NBAenEspanol Summertime #17 - Juan Tamariz es un All-Star
Hay personas que no tendrían que morir y Juan Tamariz fue, dicen hoy las noticias, una de ellas.
Sus frases únicas, la voz tranquila de quien sabes que te llevará de la mano a buen puerto, a la sonrisa y a esa esquiva y elusiva muchacha que es la felicidad.
Casi todos hemos tenido bicicleta, y como muchos tuve también de pequeño aquel Magia Borrás con el que hacía desaparecer monedas porque en el plato de plástico había una ranura para ocultarlas o hacerlas aparecer. Y una varita mágica muy molona.
Seré tonto, pero me he emocionado un poco pensando en que era poco menos que inmortal. Pero cómo se va a morir este tío ya, con la cantidad de hijos de puta sueltos que hay por ahí.
Alguna vez me pregunté por él y estuve buscando sus trucos de cartas y encontré magos extranjeros comentando sus trucos y diciendo que es el mejor que habían visto nunca con cartas. Si no has visto el de las 4 cartas azules, hay varios en Youtube, ya estás tardando. Es increíble. Ese juego lo tiene todo: ritmo, su humor, asombro, y claro, magia. A su lado lo de Harry Potter es de becario:
https://youtu.be/ckHobbTbynw?is=T7vE2RNvDX5tkSC5
Lo recuerdo en el 1,2,3 y luego con Buenafuente, y por supuesto de vez en cuando aparecía en algún que otro programa y decías anda, y me quedaba absorto, viendo qué hacía, qué iba a pasar.
Y ese violín invisible maravilloso con el que acababa sus shows y despertaba nuestro niño interior y, por unos instantes, toda la mierda del mundo no existía.
Cuando por casualidad lo volvías a encontrar en la TV lo mirabas pensando: y qué truco hará ahora, con la curiosidad del que va a ver algo imposible convertirse en posible.
La magia tiene estas cosas. Y la suya era tan grande.
Joder, cómo pasa el tiempo, y se van yendo los mejores. A este tío sí que hay que ponerle una puta estatua y cuatro rotondas y un parque, qué cojones.
Tengo 2 días marcados a fuego. El día que se mueran Mark Knopfler y Larry, esos días los voy a pasar de puta pena.
No hay pañuelos en el mundo. Voy a llorar como las cataratas del Niágara.
Me iré a dar una vuelta pensando que es el fin del mundo o alguna mierda de esas.
Qué puta mierda de noche, eh, es que me acabo de enterar. La noche es la nostalgia, los arcanos, la magia.
Juan Tamariz es un All-Star y el puto MVP de la magia de este país, y no solo por los reconocimientos nacionales e internacionales, un absoluto número uno.
Ya se va agosto, así que me quedan pocos Summertimes.