











¿Qué opinarían de tener clubes de Primera División en los principales destinos de playa del país?
Me quedé pensando en algo: ¿qué tan interesante sería que algunos de los principales destinos de playa del país tuvieran clubes consolidados en Primera División?
Pienso en Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta y Los Cabos, por ejemplo. No necesariamente a base de mudar franquicias de otras ciudades, sino de proyectos que realmente nazcan o desarrollen identidad local y, de preferencia, se ganen el ascenso en la cancha, ¿Cuál de esas ciudades creen que tendría más posibilidades de sostener un club de Primera?
Porque antecedentes sí tenemos:
Yo me acuerdo perfectamente de la época del Acuapotro en Cancún. De hecho, para mí ése fue probablemente el prime del Atlante en el siglo XXI: campeón del Apertura 2007, después campeón de Concacaf y terminando en un Mundial de Clubes.
Ahora, siempre me ha dado curiosidad saber cómo vivieron aquella etapa los atlantistas de cepa de la Ciudad de México, porque una cosa es que futbolísticamente haya sido una época bastante exitosa y otra que un club tan ligado históricamente a la capital terminara jugando a más de 1,500 km de su gente, Porque futbolísticamente fue bastante cabrona, pero entiendo perfectamente que para la afición histórica de CDMX la mudanza pudiera sentirse muy diferente.
Y Cancún no desapareció como plaza futbolera cuando se fue Atlante. Cancún FC ha construido su propia identidad, ya fue campeón de Liga de Expansión y sigue siendo uno de los clubes involucrados directamente en la discusión por recuperar el ascenso.
Acapulco es quizá el caso más curioso de todos. El puerto lleva décadas intentando consolidar un club profesional: desde Las Brisas en los sesenta, pasando por Deportivo Acapulco, Inter y Delfines en los setenta; los queridos Guerreros de los ochenta y noventa; los Jaguares de Acapulco de Grupo Pegaso en Primera A, donde jugaron Federico Vilar, Luis Gabriel Rey y Fabián Estay; además de Mantarrayas, una segunda etapa de Guerreros, el regreso del Inter, Real Acapulco, Cuatetes y hasta el efímero Acapulco FC de la LBM. Hubo incluso épocas en las que coexistieron varios equipos del puerto. El problema de Acapulco nunca parece haber sido la falta de intentos, sino conseguir un proyecto estable que sobreviva a propietarios, cambios de franquicia y categorías.
Más abajo en la pirámide actualmente están Tritones Vallarta MFC, representando a la zona de Puerto Vallarta/Bahía de Banderas, y Los Cabos United, que juega en Cabo San Lucas. Ambos compiten en Liga Premier.
Y claro, está el elefante morado en la habitación: Mazatlán FC. Podremos amarlo, odiarlo o considerarlo uno de los ejemplos más nefastos y artificiales de cómo apareció una franquicia en una nueva ciudad, pero durante seis años demostró cómo se veía tener un club de Liga MX en uno de los principales destinos turísticos del Pacífico. Su historia terminó este año con la salida de la franquicia de Mazatlán.
A mí, en concepto, una Liga MX con presencia en Cancún, Vallarta, Los Cabos o Acapulco me parecería muy interesante: le daría mayor diversidad geográfica al fútbol mexicano y son ciudades que además podrían aprovechar muchísimo el turismo.
Pero ahí está la pregunta importante: ¿realmente generarían afición local y arraigo, o terminarían siendo plazas bonitas para televisión con estadios medio vacíos?