
u/soy1usuri0

¿Quién tiene la razón?
Contexto (el que le da voz al conejo morado es argentino)
¿Quién empezó con el cuento que en Costa Rica, nos creemos o somos la Argentina de américa central?
Estoy leyendo comentarios que dicen que los ticos decimos eso.
Según recuerdo, nos considerabamos (porque ya no lo somos) la Suiza centro americana.
Hola moderadoras de Reddit, solo quería decirles que son hermosos (sin albur)
reddit.comHola moderadoras de Reddit, solo quería decirles que son hermosos (sin albur)
reddit.comLes contaré una historia real
Hay un tipo en internet que envía fotos de como poco a poco su cuerpo se va degradando por la falta de higiene, el hongo en su cuerpo se ha extendido tanto que ya forma parte de él, la costra por no bañarse puede desprenderla de su piel y si le queda llagas por no limpiarse las deja expuestas. Su cuarto es como un mausoleo a la basura, la putrefacción. Le han ofrecido ayuda, pero no quiere y poco a poco a dejando de verse como un humano y más como una basura hecha de carne y cabello.
La definición de alguien con depresión y pereza.
Su único familiar que es su abuela solo puede esperar el día en que él muera o ella antes que él para poder descansar. Si ella muriera lo más seguro es que ni así saldría de su cuarto y solo esperaría su inevitable muerte.
Supongo que ya me voy a unir a ustedes ahora (@yatomiekatsu106)
v.redd.it[OC] La pequeña trapera - Piloto animado (en vivo ahora en Backerkit)
Entonces te enojas porque te hacen una pregunta retórica?
Contexto: me gustan los maes.
(No tenía nada que ver xD)
Bueno la cuestión es que estoy viendo a un mae que conozco cosiendo unas tenis (no sabía que cosia) le pregunto en buen plan que si estaba cociendo y de repente se enojo y me trató de idiota, le devolví el insulto y le dije que era una pregunta retórica y la perra seguía y seguía, le dije que quería felicitarlo (de hecho pensé en un inicio pedirle que me cosiera unas tenis). Me dijo que no necesitaba que nadie lo felicitara o le dijera algo bueno por lo que hacía, del enojo pues hizo mal un punto y me largue y seguía con los insultos mientras me iba.
No entiendo porque se lo tomó a mal y recuerdo que he visto gente que preguntas retóricas se las toman a mal, en vez de ser sarcásticos o decir otra cosa, se enojan
¿Por qué lo harían así?
Yo o soy sarcástico con la respuesta o le explico que si estoy haciendo eso.
Listo.
¿Qué opinan de este capitulo?
Capítulo 22 Reunidos
En el cementerio familiar, los tres se encontraban en el mismo sitio por la fecha que resultaba trágica para todos.
Victor observó a Martha con una sonrisa sarcástica. —¿Qué pasa, Martha? Parece que hubieras visto un fantasma.
—¿Se puede saber qué haces aquí, Victor? —preguntó ella con evidente enojo.
—Vine a visitar a mi hijo —respondió él con calma—. Después de todo, era parte de mí —dijo mirando detenidamente la lapida, para volver a poner los ojos en su exesposa—. Lamentablemente, no era tan fuerte como yo —añadió, mirándola fijamente.
Martha se acercó a Victor. La diferencia de estatura era muy notoria; ella medía mucho menos. Al fondo, Marco permanecía al margen, observando la escena en silencio «¿Qué está pasando allí?», se preguntó.
De pronto, vio cómo su madre abofeteaba con fuerza la mejilla de su padre. El sonido seco de la palma resonó claramente en el aire. Impactado, Marco comenzó a caminar hacia ellos con pasos torpes debido al alcohol.
—¡¿Qué rayos te pasa?! —gritó Martha—. ¡Estás hablando de tu hijo, de tu propia sangre! —lo miró con desafío—. ¡Nunca te importó Isad, ni vivo ni muerto!
Victor se quedó callado, observando las reacciones de su exesposa.
—A ti te importa tan poco su muerte que ni siquiera le trajiste una flor —continuó ella, agitada—. ¡Maldito…!
Le faltaba el aire. Se llevó una mano al pecho y empezó a agacharse, respirando con dificultad.
Marco llegó por fin hasta ellos y se arrodilló junto a su madre, dejando con cuidado sus rosas a un lado.
—Mamá, ¿qué pasa? Cálmate, por favor. Inhala profundo… exhala… Vamos, mamá —le dijo con urgencia.
La mujer intentó seguir las indicaciones de su hijo.
—Te equivocas, Martha —habló Victor al fin—. Sí me importaba mi hijo. Por eso puse todo mi esfuerzo en que fuera el mejor cirujano de todos.
Caminó hacia la lápida, se detuvo frente a ella y miró con detenimiento las flores y la dedicatoria.
—Isad —murmuró—, mira lo que hiciste. Has roto a tu familia.
Al escuchar aquello, la sangre de Marco comenzó a hervir. Sus músculos se tensaron. En un arrebato de rabia, se puso de pie.
—¿Por qué? —preguntó con la respiración agitada—. ¿Por qué culpas a mi hermano? ¡Victor!
El aludido se dio media vuelta y lo contempló con indiferencia.
—No hace falta que grites, Marco —dijo—. Estoy aquí ¿Sabes? — pregunto faticamente.
—¡Cállate! —estalló Marco—. Dices que Isad ocasionó todo esto… —jadeó con fuerza, cerrando el puño derecho—. ¡El único culpable aquí eres tú! —señalándolo.
Victor bajó la mirada hacia el dedo acusador de su hijo, tomó una bocanada de aire y, con calma, apartó la mano de Marco con la suya.
—Es de malos modales apuntar a las personas, Marco —lo miró a los ojos—. Me están culpando de algo que yo no hice. ¿Acaso yo le enseñé a Isad a matar bebés? ¿Le levanté alguna vez mi mano a tú madre? ¿Te convertí en un alcohólico? —Se acercó hasta quedar cara a cara y con una mirada fría—. Lo que yo veo aquí, Marco, es un grupo de personas malagradecidas —solto.
Marco frunció aún más el ceño. Sin pensarlo dos veces, lanzó un puñetazo que impactó con fuerza en el pómulo izquierdo de su padre, derribándolo.
—Serás hijo de puta… —gruñó, inclinándose sobre Victor y agarrándolo de la camisa. Sus lentes cayeron al suelo—. No sabes una mierda de nosotros.
Le golpeó de nuevo en el rostro.
—¡Pídele perdón a Isad! —Otro golpe—. ¡Pídele perdón a mamá! —Otro más—. ¡Pídele perdón a tu nieto…!
Jadeando con dificultad, lo soltó y se puso de pie —Pídeme... perdón —exigío jadeando.
Unos segundos después, Victor se recompuso. Se sacudió la suciedad del pasto, escupió un poco de sangre y se acomodó la camisa con tranquilidad.
—Tienes razón Marco, pido disculpas —dijo con voz clara—. Pido disculpas por venir hoy y ser civilizado.
Victor comenzó a caminar, pasando cerca de ellos. A unos diez pasos se detuvo, de espalda a ellos, tocándose su mejilla izquierda.
—Marco —llamó sin volverse—. A partir de hoy, considérate despedido —le dijo, siguiendo su camino.
Una brisa helada recorrió el lugar. Marco abrió los ojos lentamente, dándose cuenta del error que acababa de cometer. Se había dejado llevar por la ira y lo había arruinado todo. Desconsolado, comenzó a sollozar.
—Te odio, te odio, te odio —repetía el joven entre sollozos.
Martha, que por fin había logrado ponerse de pie, se acercó con lágrimas en los ojos y abrazó a su hijo. Marco le devolvió el abrazo con fuerza. Finalmente, el hombre se quebró y lloró mientras su madre lo consolaba.
Fin del Capítulo 22